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¿Es "una sola obra de publicación" un asunto que pertenece
a la "especialidad" o la "generalidad"?

Esta pregunta engañosa, que se hizo en el artículo "'La obra de publicación en el recobro del Señor': análisis y respuesta", se basa en la comunión que dio el hermano Lee en el libro La especialidad, la generalidad, y el sentido práctico de la vida de iglesia. En ese libro el hermano Lee define estas tres expresiones de la siguiente manera:

  1. La especialidad de la vida de iglesia es "la fe", lo cual significa las verdades esenciales que constituyen la base de nuestra comunión cristiana los unos con los otros. Aquí, "la fe" no significa la acción de creer (como vemos en Ro. 5:1; Ef. 2:8; He. 11:1), sino aquello en lo que creemos (como vemos en Tito 1:4; Ap. 14:12; 2 Ti. 4:7).

    Ro. 5:1 - Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

    Ef. 2:8 - Porque por gracia habéis sido salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

    He. 11:1 - Ahora bien, la fe es lo que da sustantividad a lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

    Tito 1:4 - A Tito, verdadero hijo según la común fe: Gracia y paz, de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Salvador.

    Ap. 14:12 - Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

    2 Ti. 4:7 - He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

    La especialidad de la vida de iglesia es la fe. En el Nuevo Testamento la palabra fe se usa con dos significados diferentes. En primer lugar, significa la acción de creer (Ro. 5:1; Ef. 2:8; He. 11:1). Nosotros tenemos fe en el Señor Jesús, y ésta es la acción, de creer. Este es el significado subjetivo de la palabra fe. También está el segundo significado, es decir, el significado objetivo de la palabra fe. La palabra fe usada de esta manera se refiere a las cosas en las cuales creemos, el objeto de nuestra fe, nuestra creencia (Tito 1:4; Ap. 14:12; 2 Ti. 4:7). Así que, cuando decimos que la especialidad de la vida de iglesia es la fe, queremos decir la fe que es el objeto de nuestro creer. Esto es lo que llamamos nuestra fe cristiana. Como cristianos tenemos una fe única.

    ...Así que la fe es algo único en su género, algo específico, algo especial. Por lo tanto, en la vida de iglesia tenemos solamente una cosa que es específica o especial. Eso es la fe, nuestra fe cristiana, que se compone de las creencias respecto a la Biblia, Dios, Cristo, la obra de Cristo, la salvación y la iglesia. (La especialidad, la generalidad, y el sentido práctico de la vida de la iglesia, Págs. 7-8)

  2. Respecto a muchos otros asuntos fuera de la fe que nos salva, deberíamos ejercer cierta clase de "generalidad"; Pablo habló de ello en Romanos 14-15. Por ejemplo, recibir a otros creyentes en la comunión, los cuales tienen una comprensión diferente en cuanto a cosas que no forman una parte esencial de la fe cristiana básica.

    Ro. 14:1 - Ahora bien, recibid al débil en la fe, pero no para juzgar sus 3opiniones.

    Nota 14:13 - Es decir, consideraciones doctrinales. Debemos aprender a no juzgar los conceptos doctrinales de otros. Sin embargo, no podemos tolerar la adoración de ídolos (1 Juan 5:21; 1 Co. 8:4-7), la fornicación, la avaricia, la maledicencia y otros pecados serios (1 Co. 5:9-11; 6:9-10), la división (16:17; Tit. 3:10), y el negar la encarnación de Cristo (2 Juan 7-11). No debemos excluir ningún cristiano genuino que tenga la fe fundamental del Nuevo Testamento, aun cuando no piense como nosotros con respecto a la doctrina, más bien, debemos recibirlo en el Señor, quien es Señor suyo y nuestro.

    Ro. 14:3 - El que come, 1no menosprecie al que no come, y el que no come, 1no juzgue al que come; porque 2Dios le ha recibido.

    Nota 14:31 - Con respecto a recibir a los creyentes, Pablo usó como ejemplos la comida (vs. 2-3) y la observancia de ciertos días (vs. 5-6). Dios nos recibe sin tomar en cuenta lo que comemos o si observamos ciertos días o no. Estos son asuntos menores y secundarios que no tienen nada que ver con nuestra salvación y la fe fundamental. Por lo tanto, no debemos menospreciar ni juzgar a otros en estos asuntos.

    Nota 14:32 - La base sobre la cual recibimos a los creyentes es que Dios los ha recibido. Dios recibe a la gente conforme a Su Hijo. Cuando una persona recibe al Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, como su Salvador, inmediatamente Dios recibe a tal persona y la introduce en el disfrute del Dios Triuno y de todo lo que El ha preparado y realizado en Cristo para nosotros. Debemos recibir a otros de la misma manera y no debemos ser estrictos que Dios. No importa cuánto difieran de nosotros en cuanto a conceptos doctrinales o prácticas religiosas, los debemos recibir. Cuando recibimos a otros conforme a Dios y no conforme a la doctrina o la práctica, mostramos y mantenemos la unidad del Cuerpo de Cristo.

    Ro. 15:7 - Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también 1Cristo os recibió, para gloria de Dios.

    Nota 15:71 - El v. 3 del cap. 14 dice que debemos recibir a otros como Dios los recibe, pero aquí se nos dice que debemos recibir a otros como Cristo los recibe. El recibir de Cristo es el recibir de Dios. Lo que Cristo ha recibido, Dios lo ha recibido. Nosotros debemos recibir a quienes Dios y Cristo han recibido, sin importar cuánto difieran de nosotros en cuanto a doctrina o a la práctica. Esto será para la gloria de Dios.

    Todos los cristianos somos iguales en cuanto a la fe, pero podemos ser muy, muy diferentes con respecto a las doctrinas. ¿Ustedes creen que todos seremos iguales en cuanto a las doctrinas? ¿Cuándo ocurrirá eso? Creo que difícilmente dos de nosotros podamos llegar a estar absolutamente de acuerdo en cuanto a doctrinas. ¿Entonces qué debemos enfatizar? ¿Debemos enfatizar las doctrinas? En tal caso, nos volveríamos divisivos y con el tiempo estaríamos divididos. No debemos enfatizar las doctrinas, sino solamente nuestra fe cristiana. Podemos enfatizar esto porque respecto a la fe no hay argumento. En cuanto a la fe no tenemos problemas. Todos somos iguales....

    Todos tenemos que comprender ... que en una iglesia local, en cuanto a las doctrinas se refiere, no debemos ser tan específicos, sino generales. Sin embargo, respecto a nuestra fe cristiana se refiere, debemos ser específicos. Respecto a la fe, debemos ser definidos. Sin embargo, en cuanto a doctrinas tales como la inmersión, la aspersión, el cubrirse la cabeza, el lavamiento de los pies, el comer, guardar los días, el matrimonio, y tantas otras cosas, debemos ser generales. Si no queremos ser generales, seguramente seremos divisivos. (La especialidad, la generalidad, y el sentido práctico de la vida de la iglesia, Págs. 14, 32)

  3. Las cosas que no forman parte de la fe esencial, pero que son provechosas para el crecimiento en vida de los santos y para la edificación de la iglesia, componen "el sentido práctico" de la vida de iglesia. Ya que éstas no forman parte de "la fe", no son parte de la "especialidad" de la iglesia, y por tanto, no son un requisito para recibir a los creyentes. Sin embargo, deberían ser puestas en práctica de manera que los santos y las iglesias sean fuertes y sanos (Fil. 4:9; 1 Ti. 4:15). Un asunto que el hermano Lee incluyó en el aspecto práctico de la iglesia es "la enseñanza saludable" (Págs. 62-64).

    Fil. 4:9 - Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto poned en práctica; y el Dios de paz estará con vosotros.

    1 Ti. 4:15 - Practica estas cosas; permanece en ellas, para que tu progreso sea manifiesto a todos.

    Sin embargo, ya sea en la enseñanza o en la práctica, es sabio usar aquellas cosas que son mejores.... Muchas cosas no están dentro del círculo de la especialidad, nuestra fe cristiana, sino en el dominio del sentido práctico, que es para la práctica...

    UNA PALABRA FINAL

    Ninguno de los puntos que hemos cubierto en los últimos tres capítulos son aspectos de nuestra fe cristiana. Sin embargo, todos ellos deben ser puestos en práctica; de otro modo, una iglesia local nunca podría ser fuerte ni prevaleciente. Si todos estos puntos son puestos en práctica, una iglesia local llegará a ser fuerte y prevaleciente. Estos no son puntos de nuestra fe cristiana. Pero deben convertirse en parte del sentido práctico de la vida de la iglesia. (La especialidad, la generalidad, y el sentido práctico de la vida de la iglesia, Págs. 25-26, 76-77)

Es significativo, que el autor de "Análisis y respuesta" no hace mención de esta tercera categoría, la del "sentido práctico". Sin embargo, el tener una sola obra de publicación en el ministerio del Señor para las iglesias y los santos, es claramente un asunto del "sentido práctico". El autor mismo del articulo admitió que los colaboradores escribieron lo siguiente en el folleto La obra de publicación en el recobro del Señor: "...una sola obra de publicación no es un asunto de la fe común". Por tanto, los colaboradores nunca presentaron el asunto de estar restringidos a una sola obra de publicación en el recobro del Señor como un aspecto esencial de la fe, es decir, un asunto de la especialidad. De hecho, lo que ellos presentaron fue lo contrario. El autor de "Análisis y respuesta" insinúa que la afirmación de los colaboradores, acerca del deseo del hermano Lee de que seamos restringidos a una sola obra de publicación, es por alguna razón incorrecta. Su propio razonamiento es insostenible. Su opinión discrepante se basa en el uso incorrecto de la comunión del hermano Lee en La especialidad, la generalidad, y el sentido práctico de la vida de la iglesia, en varias maneras cruciales:

  1. Aplicar mal los criterios en cuanto a la especialidad y la generalidad.

  2. Pasar por alto el que la practicalidad es un aspecto propio de comunión de los colaboradores.

  3. Tergiversar la naturaleza de la comunión de los colaboradores en cuanto a la obra de publicación.

  4. Exceder los límites bíblicos respecto a la práctica de la generalidad.

Veremos cada uno de estos puntos, uno por uno.

1. Aplicar mal los criterios en cuanto a la especialidad y la generalidad

La comunión del hermano Lee en cuanto a la especialidad y la generalidad trata de la base para que recibamos a los creyentes a la comunión de la iglesia. El tema de La Obra de publicación en el recobro del Señor no trata acerca de recibir a los creyentes a la comunión, sino del sentido práctico de llevar a cabo el ministerio neotestamentario único sin confusión alguna. Esta es una distinción crucial que hicieron los colaboradores mismos.

Por último, todas las iglesias y los santos en todo lugar debieran entender que el asunto de que haya una sola obra de publicación no es algo relacionado con la común fe, sino que está directamente relacionado con el único ministerio en el recobro del Señor. El ministerio cumple la función de hacer sonar la trompeta entre los que estamos en el recobro del Señor, y no debiera haber un sonido incierto de trompeta entre nosotros, tal como el hermano Lee lo dijo en diversas ocasiones. Sin embargo, la única obra de publicación no debiera llegar convertirse en la base que determine si aceptamos o rechazamos a persona alguna respecto participar en la comunión de la fe o en la comunión entre las iglesias; es decir no es un asunto sobre el cual debemos insistir como si se tratara de un artículo de la fe. Si alguien prefiere no restringirse a una sola publicación de publicación, tal persona sigue siendo nuestro hermano; todavía está en las iglesias locales auténticas. (La obra de publicación en el recobro del Señor, Págs. 10-11.)

La primera parte de La obra de publicación en el recobro del Señor concluye con una cita similar del ministerio del hermano Lee, que comienza así:

EL MINISTERIO Y LAS IGLESIAS

La autenticidad de una iglesia local no está determinada por si recibe o no este ministerio. El título de este mensaje no es "Al hacer sonar la trompeta en el recobro del Señor, ella no debe dar un sonido incierto", sino que el título es: "Al hacer sonar la trompeta en el ministerio del Señor...". Así pues, no estoy hablando del recobro del Señor; sino específicamente del ministerio del Señor. (Entrenamiento para ancianos, libro 7: La unanimidad requerida para el mover del Señor, Pág. 83) citado en la página 11 de La obra de publicación en el recobro del Señor)

¿Cuánto mas claro podría estar? Al recibir a los demás creyentes e iglesias locales, el aspecto de llevar a cabo la obra de publicación no es un asunto de la fe; o sea, no es un asunto de la especialidad. El que un hermano o una iglesia esté o no esté de acuerdo con ello, el que lo practique o no, no afectaría su posición como nuestro hermano o como una iglesia.

No obstante, los que sirven en el ministerio de la Palabra tienen una gran responsabilidad de preservar la unidad entre los santos. Ellos deben, por tanto, adherirse a un nivel más elevado. Al tomar esto en cuenta, La Obra de publicación en el recobro del Señor exhorta a todos los que están involucrados con tal obra a ser diligentes en asegurarse de no sembrar confusión entre los santos al publicar escritos que producen disputas mediante las enseñanzas diferentes (1 Ti. 1:3-4; 6:3-4). Advierte de la confusión y división que ciertamente seguirá si las enseñanzas diferentes son propagadas por medio de diferentes obras de publicación. El ignorar esta comunión es ignorar las lecciones que podrían extraerse del Nuevo Testamento, de la historia de la cristiandad y de nuestra propia historia acerca de la manera de llevar a cabo el ministerio del Señor.

1 Ti. 1:3-4 - [3] Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Efeso, para que mandases a algunos que no enseñen cosas diferentes, [4] ni presten atención a mitos y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que la economía de Dios que se funda en la fe.

1 Ti. 6:3-4 - [3] Si alguno enseña cosas diferentes, y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la enseñanza que es conforme a la piedad, [4] está cegado por el orgullo, nada sabe, y padece la enfermedad de cuestiones y disputas acerca de palabras, de las cuales nacen envidias, contiendas, calumnias, malas sospechas.

En 1984 el hermano Lee convocó un entrenamiento urgente para ancianos debido a la tendencia hacia la división que se había introducido en el recobro del Señor, por parte de hermanos que llevaban a cabo sus propias obras dentro de la obra única del recobro del Señor. Los mensajes que se liberaron en ese tiempo son muy instructivos para nuestra situación actual. En el segundo mensaje titulado: "Lecciones con respecto a la unidad del ministerio" (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, Págs. 26-27, 28-30, 34), el hermano Lee presento el ejemplo bíblico de Apolos y así demostrar el problema que causó al llevar a cabo un ministerio ligeramente diferente del ministerio general en las iglesias. Al estudiar cuidadosamente y considerar el Nuevo Testamento, es evidente que el ministerio de Apolos fue el factor de la división en la iglesia en Corinto y de la degradación de la iglesia en Efeso, el cual finalmente la apartó de Pablo. Es cierto, que Pablo no insistió en que Apolos siguiera su liderazgo en el ministerio (1 Co. 16:12). De igual manera, es cierto que el fracaso de Apolos al no traer su ministerio, de manera adecuada, a que estuviese conforme al ministerio general en las iglesias, contribuyó a crear problemas en las iglesias que recibieron su ministerio (Hch.18:24; 19:1; 20:17-18a, 30; 1 Co. 1:10-12; 1 Ti. 1:3-4; 2 Ti. 1:15; Ap. 2:1a, 4-5).

1 Co. 16:12 - Acerca de nuestro hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, más de ninguna manera quiso ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.

Hch.18:24 - Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.

Hch.19:1 - Aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, descendió a Efeso, y hallando a ciertos discípulos.

Hch. 20:17-18a, 30 - [17] Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. [18] Cuando vinieron a él, les dijo:... [30] Y de vosotros mismo se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.

1 Co. 1:10-12 - [10] Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer. [11] Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de la casa de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. [12] Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.

1 Ti. 1:3-4 - [3] Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Efeso, para que mandases a algunos que no enseñen cosas diferentes, [4] ni presten atención a mitos y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que la economía de Dios que se funda en la fe.

2 Ti. 1:15 - Ya sabes esto, que me han vuelto la espalda todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.

Ap. 2:1a, 4-5 - [1] Escribe al mensajero de la iglesia en Efeso:... [4] Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. [5] Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te has arrepentido.

Era necesario que Apolos se uniera al ministerio de Pablo, y mientras más lo hiciera, mejor. Aunque en muchos aspectos era uno con Pablo, finalmente él se convirtió en un problema....

No creo que Apolos fuese absolutamente uno con Pablo en cuanto a la economía neotestamentaria de Dios (véase 1 Co. 16:12). (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, Págs. 26, 27)

Creo que podemos aprender algo del caso de Apolos, a saber: existe la posibilidad de que entre nosotros haya diferentes sabores, diferentes ambientes y diferentes colores, aun cuando estemos avanzando juntos, ministrando juntos, laborando juntos y estando juntos en el recobro del Señor. Con respecto a Apolos, no se trata de que él disentía de Pablo, sino que su ministerio tenía diferente color y diferente sabor que el de Pablo (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, Pág. 30)

La semilla que Apolos sembró en Efeso finalmente llegó a ser el factor básico del deterioro de la iglesia. La razón por la cual la iglesia en Efeso se degrado, fue que tomó la delantera en apartarse de la enseñanza de los apóstoles. Apartarse de la enseñanza de los apóstoles equivale a apartarse de la visión de los apóstoles. Debido a que las iglesias se apartaron de la enseñanza de los apóstoles, se introdujo la enseñanza de Balaam (Ap. 2:14), la enseñanza de los nicolaítas (vs. 6, 15), y la enseñanza de Jezabel (v. 20). Estas tres enseñanzas representan todas las herejías en el cristianismo. (La visión de la era, Pág. 49)

Podemos detectar mediante ciertas evidencias de que la causa del deterioro de Efeso fue la semilla sembrada por Apolos. Desde la perspectiva del Nuevo Testamento, la enseñanza de Apolos era una enseñanza diferente; era una doctrina. (La visión de la era, Pág. 79)

El hermano Lee recalcó varias veces que cada ministerio produce su propia "comunión" y que la causa de las divisiones y confusiones imperantes entre los creyentes es una sola: la existencia de diferentes ministerios, es decir, ministerios aparte del ministerio único neotestamentario.

Debido a todas las divisiones y la confusión que por varios siglos ha imperado entre los cristianos, es muy necesario recalcar que hay un solo ministerio. Lo que más daño produce entre los cristianos son las divisiones y las confusiones. Además, la causa de las divisiones y confusiones imperantes entre los creyentes es una sola: la existencia de diferentes ministerios. (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, Págs. 12-13)

LAS DIVISIONES PROVIENEN DE LOS DIFERENTES MINISTERIOS

¿Por que razón es que, incluso en tiempos de los primeros apóstoles como Pablo y Juan, ya existían divisiones? Las divisiones empezaron a suscitarse en la iglesia a partir de la segunda mitad del primer siglo, y han continuado hasta el presente siglo. Ha habido división tras división, las cuales han causado todo tipo de confusión. ¿Por qué razón ocurren tantas divisiones? Todas ellas se deben a la diversidad de los así llamados ministerios.

Puesto que estamos en el recobro del Señor, debemos preguntarnos: ¿cuál es nuestro entendimiento del ministerio mediante el cual el Señor lleva a cabo Su economía? ¿Cuál es nuestro punto de vista con respecto a los perjuicios que han causado los así llamados ministerios? Hoy en día, cada denominación tiene su propio ministerio. Para ser predicador de cierta denominación, uno debe limitarse a cierto tipo particular de ministerio, es decir, debe estar limitado en cuanto a su enseñaza, a su predicación, a sus doctrinas, e incluso, a la manera en que se conduce. Así pues, quienes formen parte de una denominación debieran ceñirse al ministerio de esa denominación en particular.

Debemos entender claramente que el fundamento de todas las denominaciones y el factor que produce cada denominación, son sus ministerios particulares. Si hoy día todos los cristianos estuvieran dispuestos a que el Señor les quite sus diferentes ministerios, todos ellos serían uno. El factor básico que produce todas las divisiones, la verdadera raíz de ellas, son los diferentes ministerios. (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, Pág. 14)

Necesitamos ver que este principio ha seguido vigente a lo largo de toda la era cristiana. Todos los problemas, divisiones y confusiones provinieron de una sola fuente, a saber: la tolerancia con respecto a los ministerios diferentes. Muchos maestros cristianos han visto el peligro que representan los ministerios diferentes; sin embargo, los han tolerado. Ciertamente ha existido este tipo de tolerancia. En el recobro del Señor no debemos estar tan confiados pensando que nunca puede ocurrir una infiltración de ministerios diferentes. Al contrario, debemos estar alerta, pues este peligro está por delante. Si no somos vigilantes nos volvemos descuidados, de una y otra manera el enemigo utilizará cualquier medio o manera para infiltrar e introducir ministerios diferentes, lo cual terminaría con el recobro del Señor...

Todos debemos mantenernos alertas. Debemos tener presente que Satanás podría utilizar a cualquiera de nosotros para introducir alguna otra clase de enseñanza, la cual incluso puede tener fundamento bíblico... Tenemos que ser muy cuidadosos, pues Satanás es extremadamente sutil. Todos nosotros tenemos que velar y no solamente vigilar a los demás, sino también vigilarnos a nosotros mismos. (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, Págs. 16-18)

EL PROBLEMA EN TORNO AL MINISTERIO

Hasta aquí, tengo la certeza de que todos nosotros hemos sido profundamente impresionados en lo referente a nuestra necesidad de percibir la visión del ministerio neotestamentario de Dios. En este entrenamiento abordamos precisamente el tema del ministerio. A lo largo de los veinte siglos de la historia de la iglesia, todas las divisiones, confusiones y problemas que han surgido entre los cristianos se debieron a la existencia de algún ministerio. Todo lo que uno ministre tendrá un determinado efecto. Si ministra cosas celestiales, algo celestial será producido; si ministra cosas terrenales, con seguridad, el resultado será algo terrenal. Las numerosas divisiones y confusiones que existen entre los cristianos hoy en día se originan en algún ministerio. Por ejemplo, la denominación o división presbiteriana fue producida por el ministerio que gira en torno al asunto del presbiterio. La división de los bautistas surgió a causa del ministerio que promueve el bautismo por inmersión. Todos los diferentes grupos cristianos proceden de los diferentes ministerios. Un ministerio es, principalmente, una enseñanza. Por consiguiente, debemos darnos cuenta de que la enseñanza impartida por un cristiano siempre ministrará algo en particular. Puede ser que ministre algo correcto o incorrecto, algo elevado o algo no muy elevado, pero una enseñanza siempre produce algo. Así pues, debido a que su enseñanza produce algo, tal enseñanza puede considerarse un ministerio. El ministerio, según el concepto bíblico, equivale a servir algo a las personas, de manera muy parecida a como el mesero de un restaurante sirve distintos platos de comida a las personas. Ministrar es servir algo a los demás, o sea que no se predica, ni se enseña o habla, sin servir algo a alguien. Así pues, es posible que cierto ministro dé un mensaje de una hora y, aún así, no ministre nada a las personas. Esto quiere decir que con respecto a Cristo, ese ministro no ministró nada, aunque con respecto a los hechos ese ministro sí ministró algo. Lo que ministró a los demás fue algo errado, algo malo o, simplemente, algo deficiente. Espero que todos nos percatemos de que al ministrar uno puede generar problemas, producir divisiones o causar concusión.

NO ENSEÑAR COSAS DIFERENTES

Es por este motivo que Pablo, después de muchos años de laborar con sus colaboradores y al enfrentar un medio en el que imperaba la confusión, tuvo que escribir su primera epístola a Timoteo. Esta epístola en su totalidad es una vacuna. Después que la iglesia cristiana fue establecida, muchas sustancias venenosas, una tras otra, le fueron inyectadas. Así que, Pablo, al final de su ministerio, en sus últimos escritos, escribió 1 Timoteo para vacunar a la iglesia contra tales venenos. Sin embargo, al dar inicio a su epístola, Pablo no parecía estar abordando un tema de tan graves consecuencias: "Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Efeso, para que mandases a algunos que no enseñen cosas diferentes" (1:3). Esta frase: "que no enseñen cosas diferentes", parece ser una frase muy simple. Si usted se limita a leer esta frase, no percibirá cuán serio es enseñar cosas diferentes. Quizás no pensemos que esto sea algo muy grave, pero en realidad éste es un asunto serio en extremo, puesto que al enseñar cosas diferentes matamos a las personas. Enseñar cosas diferentes es algo que derriba el edificio de Dios y anula la economía de Dios en su totalidad. Todos nosotros tenemos que percatarnos de que incluso al enseñar cosas diferentes en pequeña medida, estamos destruyendo el recobro. Existe un proverbio que dice así: "Con una sola frase se puede edificar una nación o destruirla". No es necesario que para ello usted dé mensajes enteros. Basta con que usted haga una afirmación en la cual usted comunique a los demás sus propios conceptos, para que ello derribe todo lo edificado. Tenemos que percatarnos de que esta clase de ministerio es "nefasto". Así pues, sus palabras pueden edificar o derribar. Es posible que sus palabras destruyan, maten y anulen. (Entrenamiento para ancianos, libro 3: La manera de llevar a cabo la visión, Págs. 47-49)

Nuestra historia ha sido estropeada por hermanos que han llevado a cabo su propia obra sin tomar en cuenta el cuidado del Cuerpo en su totalidad. Muchos hermanos dotados llegaron a ser víctimas de su propia ambición por llevar a cabo su propio ministerio, lo cual nos entristece mucho mencionar. Ellos son nuestros hermanos queridos y nos duele el que ellos se hayan cortado a sí mismos de la comunión de las iglesias. Su tropiezo es una pérdida para el recobro del Señor.

2. Pasar por alto el que la practicalidad es un aspecto propio de la comunión de los colaboradores.

"Análisis y respuesta" argumenta que los colaboradores no debían haber presentado su sentir en cuanto al asunto de una obra de publicación, debido a que éste no es un punto esencial en cuanto a la fe. Aquí la implicación es que los colaboradores no deben tratar asuntos que no están dentro de la esfera del aspecto práctico de la iglesia o de nuestra fe común. Eso es absurdo. El Nuevo Testamento está lleno de la comunión de los apóstoles en cuanto a cómo las iglesias y los santos deben proseguir de manera sana. Su comunión toca muchas cosas que no se consideran como parte de la especialidad; éstas forman parte de lo que Pablo llama "la sana enseñanza" y "sanas palabras" (1 Ti. 1:10; 6:3; 2 Ti. 1:13; 4:3; Tito 1:9, 13; 2:8).

1 Ti. 1:10 - Para los fornicarios, para los homosexuales, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la 1sana enseñanza.

Nota 1:101 - Sana implica la vida. La sana enseñanza de los apóstoles, la cual concuerda con el evangelio de la gloria de Dios, ministra la sana enseñanza como el suministro de vida a otros, ya sea nutriéndolos o sanándolos; en contraste, las enseñanzas diferentes de los disidentes (v. 3) siembran en otros las semillas de muerte y veneno. No es sana ninguna enseñanza que distraiga a las personas del centro y de la meta de la economía neotestamentaria de Dios.

1 Ti. 6:3 - Si alguno enseña cosas diferentes, y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la enseñanza que es conforme a la piedad.

2 Ti. 1:13 - Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y el amor que son en Cristo Jesús.

2 Ti. 4:3 - Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana enseñanza, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias.

Tit.1:9 - 1Retenedor de la palabra fiel, la cual es conforma a la 3enseñanza de los apóstoles, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que se oponen.

Nota1:91 - Los ancianos son nombrados para administrar el gobierno de Dios en una iglesia local, a fin de que sea mantenido un buen orden en la iglesia. Para lograr esto, los ancianos necesitan asirse a la palabra fiel, enseñada en las iglesias la cual es conforme a la enseñanza de los apóstoles, a fin de que ellos calmen situaciones conflictivas y sean capaces de tapar la boca de los que causen problemas (vs. 9-14).

Nota 1:93 - La enseñanza de los apóstoles (Hch. 2:42) finalmente llegó a ser el Nuevo Testamento. Esto indica que (1) las iglesias fueron establecidas conforme a la enseñanza de los apóstoles y siguieron la enseñanza de ellos, y (2) el orden de las iglesias fue mantenido mediante la palabra fiel, la cual fue dada conforme a la enseñanza de los apóstoles. El desorden en la iglesia se debía principalmente a que se había desviado de la enseñanza de los apóstoles. Para contrarrestar esto, debemos asirnos a la palabra fiel, enseñada en las iglesias conforme a la enseñanza de los apóstoles. En una situación confusa y oscura, debemos adherirnos a la palabra del Nuevo Testamento -la enseñanza de los apóstoles- la cual ilumina y guarda el orden. Para mantener el orden en la iglesia se necesita tanto la palabra de los apóstoles conforme a la revelación de Dios, como el presbiterio.

Tit. 1:13 - Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean 3sanos en la fe.

Nota 1:133 - Los que contradicen (v. 9) y los habladores de vanidades (v. 10) fueron infectados con doctrinas y dejaron de ser sanos en la fe. Ellos necesitaban la inoculación de la sana enseñanza y de la sana palabra (1 Ti. 1:10; 6:3, y las notas), que los ancianos debía proveer (v. 9) para sanarlos.

Tit. 2:8 - Un hablar sano e irreprensible, de modo que quien se oponga se avergüence, no teniendo 3nada malo que decir de nosotros.

Nota 2:83 - La sana enseñanza dada con un hablar sano compuesto de palabras sanas, es el antídoto más eficaz para las calumnias del opositor. Tal enseñanza de la palabra de verdad, la cual ilumina e imparte vida, siempre tapa la boca de la opinión doctrinal instigada por la serpiente antigua.

Es sorprendente que "Análisis y respuesta" ignore por completo la tercera sección de la comunión que el hermano Lee dio en La especialidad, la generalidad, y el sentido práctico de la vida de la iglesia. El sentido práctico de la vida de la iglesia se refiere a cosas que, aún y cuando no son parte de la fe, si se practican, harán que las iglesias sean sanas, crezcan y se multipliquen. En el recobro del Señor bien valoramos la unidad y la unanimidad, pues son la base para que tengamos la vida como la bendición del Señor (Sal. 133:1, 3b) y el aumento (Hch. 2:46-47). La meta de los colaboradores al publicar La obra de publicación en el recobro del Señor es fortalecer y mantener la salud en vida de las iglesias y los santos, alimentándolos con las sanas palabras. Esta sana enseñanza es la vitalidad que está relacionada con el sentido práctico de la vida de iglesia.

Sal. 133:1, 3b - [1] ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! ...[3b] Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

Hch. 2:46-47 - [46] Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan de casa en casa, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, [47] alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor incorporaba día tras día a los que iban siendo salvos.

La comunión de los colaboradores concuerda con la práctica del hermano Lee de guiar a las iglesias, dándole énfasis a lo relacionado con el aspecto práctico de la vida de la iglesia. También concuerda con la palabra final que dio el hermano Lee en La Especialidad, la generalidad y el aspecto práctico de la vida de la iglesia, en las páginas 76-77.

UNA PALABRA FINAL

Ninguno de los puntos que hemos cubierto en los últimos tres capítulos [en cuanto al sentido práctico de la vida de la iglesia] son aspectos de nuestra fe cristiana. Sin embargo, todos ellos deben ser puestos en práctica; de otro modo, una iglesia local nunca podría ser fuerte ni prevaleciente. Si todos estos puntos son puestos en práctica, una iglesia local llegará a ser fuerte y prevaleciente. Estos no son puntos de nuestra fe cristiana. Pero deben convertirse en parte del sentido práctico de la vida de la iglesia.

Tal y como los colaboradores expresaron en su declaración, la práctica de restringirse a una sola obra de publicación es esencial para la preservación de la integridad del ministerio del Señor entre nosotros, lo cual es crucial para guardar la unanimidad práctica entre las iglesias locales.

3. Tergiversar la naturaleza de la comunión de los colaboradores en cuanto a la obra de publicación

"Análisis y respuesta" identifica erróneamente La Obra de publicación en el recobro del Señor como la norma oficial que los colaboradores compenetrados mandan y exigen a los santos y a las iglesias. "Análisis y respuesta" utiliza la palabra "norma" 33 veces y en 6 ocasiones usa varias formas de las palabras "mandar" e "insistir". Sin embargo, ninguna estas palabras, insistir, mandar y norma (o alguna palabra con tanto énfasis) se usó en La Obra de publicación en el recobro del Señor, con excepción del párrafo anteriormente mencionado, donde el folleto explícitamente declara que el asunto de una sola obra de publicación "no es un asunto de la fe y por tanto no se debe insistir en él. [se le agregó el énfasis]. Por tanto, las palabras mismas que aparecen en La Obra de publicación en el recobro del Señor son contrarias a la tergiversación que presenta "Análisis y respuesta".

Además, antes de la publicación de la declaración hecha por los colaboradores, el autor de "Análisis y respuesta" recibió una contestación extensa de parte del hermano Kerry Robichaux (entre otros) en cuanto a sus objeciones al documento sobre estos mismos puntos. En esa respuesta Kerry, sin ambigüedades, dijo que el asunto de una sola obra de publicación no es parte de la fe, sino que está relacionado con el ministerio en el recobro del Señor; y que no debe insistirse en ello como base para recibir a los creyentes o iglesias, sino que representa el sentir de los colaboradores tocante a la mejor manera de preservar a las iglesias en una condición saludable.

El asunto de una publicación no se trata de la fe común, sino que está relacionado con el ministerio único en el recobro del Señor. No hay razón por qué confundir ambos, ni aplicar el estándar de uno al otro. Creemos que el ministerio está sonando la trompeta entre nosotros en el recobro del Señor, y que no debe haber ningún sonido incierto de la trompeta, así como el hermano Lee ha mencionado en varias ocasiones. La publicación única no forma una base para aceptar o rechazar a ninguna persona en la fe común; por tanto, no debe dársele énfasis como un punto de la fe. Sin embargo, mientras la fe común es general e inclusiva, entre los ministros de la Palabra debe haber más disciplina y especialidad, a fin de mantener la voz única en el ministerio de la verdad.

Kerry también comparó la comunión en La Obra de publicación en el recobro del Señor con la comunión del hermano Lee en cuanto a la manera ordenada por Dios.

Además, no creo que sea incorrecto igualar la circulación de su declaración con el hecho de que debe dársele énfasis. Creo que lo que los colaboradores están haciendo es muy similar a lo que el hermano Lee hizo cuando convocó a los santos por todas partes a tomar la manera ordenada por Dios. Recuerde, le aseguro, que él no insistió en su manera nueva, pero ciertamente la promovió como la mejor manera de llevar a todos los santos a sus funciones orgánicas como miembros del Cuerpo de Cristo. La nueva manera había de ser un asunto de opción para los santos y las iglesias, y no algo de insistencia. De igual manera, restringirse a una publicación es un asunto de opción para las iglesias. Nadie está insistiendo que las iglesias en todas partes sean restringidas a una publicación. Pero a la vez, los colaboradores pueden y deben ayudar a los santos a ver el valor de tener una publicación en el recobro del Señor, y ellos deben animar a los santos en todo lugar a ejercerse en esta restricción por amor al testimonio único entre nosotros. Yo comprendo que ciertas personas no desean ver que este asunto sea promovido ni siquiera mencionado; pero como colaboradores entrenados por el hermano Lee, nosotros mismos sí seguimos muy cercano su ejemplo y amonestación de traer a los santos quienes nosotros cuidamos a la misma práctica.

Esta comparación es muy instructiva. La manera ordenada por Dios no es asunto de la fe ni de la especialidad de la iglesia. Por tanto, no forma una base para recibir o rechazar a los creyentes de la comunión. Sin embargo, sí es una parte crítica de la comunión del hermano Lee relacionada con el aspecto práctico de la vida de la iglesia; es su dirección en cuanto a la manera que deben practicar las iglesias y los santos, a fin de ser sanos en vida y tener un aumento numérico para el cumplimiento de la economía de Dios.

El hermano Lee no esperaba que todas las iglesias inmediatamente siguieran su dirección y tomaran la práctica de la manera ordenada por Dios, pero eso no lo disuadió de enfatizarlo bastante. Sin embargo, él sí advirtió a las iglesias y a los santos contra la oposición hacia el mover del Señor que ha de introducir la manera ordenada por Dios.

ALGUNAS PALABRAS DE AMOR, DE CONSEJO Y DE ADVERTENCIA

Estoy preparado a enfrentar una situación en la algunos en el recobro del Señor no tomarán este camino. Eso no me sorprendería. Ninguno de nosotros debería considerar a los tales como extraños ni tampoco debería excluirlos de recobro. Debemos seguir amándolos, respetándolos y no menospreciarlos en ninguna medida. No debemos considerarlos como pertenecientes a una categoría distinta. Si bien ellos no se han unido al ejército, ellos siguen siendo ciudadanos.

A quienes no tomen este camino, quisiera decirles unas cuantas palabras de amor, de consejo y de advertencia. No critiquen, no ataquen ni se opongan. Si lo hacen, sufrirán pérdida. Esto significaría que ustedes han traicionado al recobro. Se convertirían en traidores. Algunos tal vez piensen que no son desleales ni traidores, sino protectores. Según su manera de pensar, ellos no quieren que yo sea el único líder que ejerza control sobre todo el recobro. Esto no es más que un buen pretexto. Yo he estado en el recobro por más de cincuenta y cinco años, desde 1932. En todos estos años, jamás ejercí control sobre nadie. Pero es necesario que tengamos un liderato apropiado. (Entrenamiento para ancianos, libro 7: Ser unánimes para el mover del Señor, pág. 132)

Sabemos que si el Señor ha de avanzar a fin de que su recobro sea prevaleciente, no hay otra manera de proceder sino el presente mover. Sin embargo, si una iglesia que se reúne de manera apropiada no desea optar por este camino, entonces nosotros todavía hemos de respetarla por seguir siendo. Todavía mantendremos la comunión con ellos, aun cuando ellos no crean necesario implementar esta nueva manera. Aun si ellos se opusieran a tal camino, nosotros no los rechazaremos por ello. Si ellos afirman que han dejado de ser una iglesia que pertenece al recobro, serán ellos quienes se hayan separado de la comunión, no nosotros. No excluyan a ninguna iglesia que no este de acuerdo con el nuevo mover actual. Si una iglesia se opone un poco pero, aun así, reconoce a todas las otras iglesias en esta tierra a fin de tener comunión con ellas en el Cuerpo, nosotros no solamente reconoceremos a esa iglesia como tal, sino que incluso la respetaremos y seguiremos como una iglesia autentica junto a las muchas otras iglesias locales. A nosotros son solamente nos gustaría hacer esto, sino que además, nos esforzaremos al máximo por mantenernos en comunión apropiada con ellos. No sean sectarios. (Entrenamiento para ancianos, libro 8: El pulso vital del mover presente del Señor, págs. 162-163)

Ver tambien (disponible solo en Inglés):

La intención que expresaron los colaboradores compenetrados de llevar a cabo solo una obra de publicación para suministrar a todas las iglesias, es la forma absolutamente apropiada de tener comunión dentro del ámbito del aspecto práctico de la vida de la iglesia. Por otro lado, por parte del autor de "Análisis y respuesta", es engañoso insinuar que los colaboradores no consideraron ni prestaron atención a sus preocupaciones.

4. Exceder los límites bíblicos respecto a la práctica de la generalidad

Al sembrar desconfianza y desacuerdo entre los hermanos y las iglesias "Análisis y respuesta" viola la comunión del hermano Lee en La especialidad, la generalidad, y el sentido práctico de la vida de la iglesia en cuanto a los límites de la generalidad. En la página 37, en una sección titulada: "El equilibrio para la generalidad", el hermano Lee dice:

Al comienzo de este capítulo enumeré todos los versículos en el Nuevo Testamento que tratan de las personas que no podemos ni debemos recibir en la vida de iglesia. No piense que la iglesia debe practicar la generalidad a tal grado que debe recibir a toda clase de personas. No, absolutamente no es así. Sí, debemos ser generales, pero aún hay ciertas personas con las cuales no podemos ni debemos ser generales.

Entre las personas que no podemos ni debemos recibir estan:

Todas estas tres categorías de personas dañan la unidad del Cuerpo de Cristo. Al propagarse enseñanzas diferentes (1 Ti. 1:3-4) mediante publicaciones diferentes ya han causado daño al Cuerpo de Cristo. La oposición en contra de la comunión de los colaboradores respecto a la manera de llevar a cabo la obra de publicación agrava enormemente este daño. Tememos de hasta dónde podrá llegar la oposición de los que discrepan y por aquellos que puedan ser influenciados por estos.