Saltar a al siguiente porción de este artículo:

¿"Específica en cuanto a la situación"
o "específica en cuanto a la persona"?1

"Análisis y respuesta" pone a prueba la credulidad de sus lectores al hacer la pregunta: "¿El llamado que el hermano Lee hizo para ‘una obra de publicación’ establece un ‘principio general’ perpetuo o era un ‘recurso temporero’?". En otras palabras, ¿era una comunión ‘específica en cuanto a la situación’ y ‘específica en cuanto a la persona’?". "Análisis y respuesta" afirma2 que la comunión del hermano Lee con relación a ser restringidos a una sola obra de publicación sólo se aplicaba al esfuerzo de evangelización llevado a cabo en 1986 en Taiwán y, debido a que el hermano Lee ya falleció, no debe aplicarse de ninguna manera. Además, afirma que ya no hay nadie calificado para "sonar la misma trompeta" en el recobro del Señor hoy, ni tampoco hay alguna "campaña militar" "siendo emprendida actualmente que necesite un ‘ejército celestial’" de santos que se levanten a servir en unanimidad.

Tales razonamientos son el producto de una mentalidad entenebrecida. El autor de "Análisis y respuesta" está evidentemente ciego a:

  1. La guerra continua de la iglesia contra el enemigo de Dios;
  2. El papel de liderazgo del ministerio en la guerra; y
  3. Asuntos particulares de la guerra hoy.

Conocer los papeles que le corresponden tanto a la iglesia como al ministerio en la guerra espiritual así como conocer algunos de los asuntos particulares de la guerra hoy nos permitirá entender que la comunión del hermano Lee no fue "específica en cuanto a la situación" ni "específica en cuanto a la persona" y también nos permitirá discernir quien está calificado para "sonar la misma trompeta" hoy así como lo hizo el hermano Lee.

La guerra continua de la iglesia contra el enemigo de Dios

Según la Biblia, la iglesia de Dios se encuentra en un estado de guerra continua contra el enemigo de Dios. El alcance de esta guerra es universal y no terminará sino hasta que el Señor regrese. Desde Génesis 1 hasta Apocalipsis 20, la Biblia presenta la guerra que existe entre Dios y Su enemigo, Satanás, tal como lo ilustran los siguientes puntos:

  1. Cuando Dios otorgó dominio al hombre que Él había creado, dio a conocer Su intención de usar al hombre para dar fin a la rebelión de Satanás y a la usurpación de la tierra (Gn. 1:26, 28).

    Gn. 1:26, 28 – [26] Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y 5señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. [28] Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y 1sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

    Nota 1:265 – Dios creó un hombre corporativo no solamente para que lo expresara Él y Su imagen, sino también para que lo representara al ejercer Su dominio sobre todas las cosas. La intención de Dios al otorgar al hombre tal dominio es (1) sojuzgar a Su enemigo, Satanás, que se rebeló contra Dios; (2) recobrar la tierra para Sí, la cual había sido usurpada por Satanás; y (3) que la autoridad de Dios fuese ejercida sobre la tierra a fin de que el reino de Dios viniese a la tierra, la voluntad de Dios se cumpliese en la tierra y la gloria de Dios se manifestase aquí en la tierra (Mt. 6:10, 13b).

    Nota 1:281 – Sojuzgadla, aquí, implica que en la tierra se libra una guerra entre el Dios y Su enemigo, Satanás. Aquel que conquiste la tierra obtendrá la victoria. El hombre fue creado por Dios para sojuzgar, conquistar, la tierra y recobrarla para Dios.

  2. Desde el tiempo en que Dios llamó a Israel a salir de Egipto, la historia de la nación de Israel en el Antiguo Testamento, como tipo de la iglesia en el Nuevo Testamento, ha sido una historia de guerra (Éx. 15:3; 17:16; Dt. 9:3). Ellos pelearon para poseer la buena tierra y pelearon para establecer el reino de Dios.

    Éx. 15:3 – Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.

    Éx. 17:16 – Y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación.

    Dt. 9:3 – Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás enseguida, como Jehová te ha dicho.

  3. La venida del Señor tenía como objetivo que Él combatiera contra Su enemigo a fin de establecer Su reino (Mt. 10:34).

    Mt. 10:34 – No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido 1para traer paz, sino espada.

    Nota 10:341 – Toda la tierra fue usurpada por Satanás (1 Jn. 5:19). El Rey celestial vino con el propósito de hacer un llamamiento a salir de esa usurpación. Esto ciertamente despertó la oposición de Satanás. Él incitó a las personas que estaban bajo su usurpación a pelear contra aquellos que habían sido llamados por el Rey celestial. Por lo tanto, la venida del Rey no trajo paz sino espada.

  4. Al comienzo de la era del Nuevo Testamento, el Señor asemejó Su servicio evangélico a un saqueo de su enemigo (Mr. 3:27).

    Mr. 3:27 – Pero nadie puede entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no 2ata al hombre fuerte, y entonces saqueará su casa.

    Nota 3:272 – Esto indica que mientras el Salvador-Esclavo hacía el servicio evangélico, ataba al hombre fuerte, a Satanás. El servicio evangélico es una guerra cuyo fin es destruir a Satanás y su reino de tinieblas.

  5. La primera vez que la iglesia fue revelada, el Señor Jesús dijo a los discípulos que habría guerra entre la iglesia como reino de  Dios y las puertas del Hades como reino de Satanás (Mt. 16:18).

    Mt. 16:18 – Y Yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia; y 6las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

    Nota 16:186 – La expresión las puertas del Hades se refiere a la potestad o poder de las tinieblas que pertenece a Satanás (Col. 1:13; Hch. 26:18), la cual no puede prevalecer contra la iglesia genuina, que Cristo ha edificado sobre la revelación acerca de Él como la roca, usando piedras tales como Pedro, un ser humano transformado. Esta palabra del Señor también indica que el poder de las tinieblas que pertenece a Satanás atacará a la iglesia. Por tanto, hay una guerra espiritual entre el poder de Satanás, el cual es su reino, y la iglesia, la cual es el reino de Dios.

  6. Los apóstoles Pablo y Pedro exhortaron a los creyentes a que participaran en la guerra espiritual (Ro. 13:12; Ef. 6:11-13; 1 P. 4:1; 5:8-9a).

    Ro. 13:12 – La 1noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos con las armas de la luz.

    Nota 13:121 – La edad actual es la noche. Cuando el Señor Jesús regrese, el día amanecerá. La próxima edad, la edad del reino, será el día.

    Ef. 6:11-13 – [11] 1Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las estratagemas del diablo. [12] Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores del mundo de estas tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. [13] Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes

    Nota 6:111 – En los primeros cinco capítulos la iglesia es mostrada de muchas maneras en relación con el cumplimiento del propósito eterno de Dios. Pero aquí la iglesia es vista como un guerrero en relación con la derrota del enemigo de Dios, el diablo. Para derrotar al enemigo de Dios, necesitamos vestirnos de toda la armadura de Dios. "Vestíos" está en imperativo, es decir, es un mandato. Dios ha provisto la armadura para nosotros, pero Él no nos la pone, sino que nosotros mismos debemos ponérnosla, ejercitando nuestra voluntad para cooperar con Él.

    1 P. 4:1 – Puesto que Cristo ha padecido en la carne, vosotros también 2armaos del mismo sentir; pues quien ha padecido en la carne, ha terminado con el pecado.

    Nota 4:12 – Esto indica que la vida cristiana es una batalla.

    1 P. 5:8-9a: [8] Sed 1sobrios, y velad. Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; [9] al cual 1resistid firmes en la fe.

    Nota 5:81 – Ser sobrio significa tener una mente clara y sobria y dominio propio, para saber, especialmente como se revela en este capítulo, cuál es el propósito de Dios al disciplinar y cuáles son las estratagemas de Su enemigo para destruir.

    Nota 5:91 – Esto no consiste en oponernos ni luchar, sino en estar firmes, como una roca, sobre la base de nuestra fe delante del diablo rugiente.

  7. El apóstol Juan escribió respecto al hijo varón, la parte más fuerte de la mujer que pelea la batalla contra el enemigo de Dios (Ap. 12:2, 7).

    Ap. 12:2 – Estaba 1encinta, y clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

    Nota 12:21 – El niño que iba a tener, por ser un hijo varón (v. 5), representa la parte fuerte del pueblo de Dios. A través de todas las generaciones ha habido entre el pueblo de Dios algunos más fuertes que otros. La Biblia los considera una unidad colectiva que pelea la batalla por Dios y trae el reino de Dios a la tierra.

    Ap. 12:7 – Después estalló una 1guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón; y pelearon el dragón y sus ángeles.

    Nota 12:71 – Inmediatamente después de que el hijo varón es arrebatado al cielo, Miguel y sus ángeles empiezan a hacer guerra contra Satanás, lo cual indica que el hijo varón, la parte fuerte del pueblo de Dios, está siempre en guerra contra Satanás, el enemigo de Dios. Los fuertes del pueblo de Dios han peleado contra Satanás continuamente en la tierra. El cielo está esperando que ellos lleguen a fin de entablar una guerra para arrojar del cielo a Satanás.

  8. Esta era consumará con la venida de Cristo y Su ejército vencedor, que aplastará al anticristo y su ejército (Dn. 2:34; Ap. 19:11, 19) a fin de marcar el comienzo del reino milenario.

    Dn. 2:34 – Estabas mirando, hasta que una 1piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

    Nota 2:341 – Cuando Cristo venga como la piedra que desmenuza, Él no vendrá solo; más bien, Él vendrá junto con Sus vencedores, Su novia, Su aumento, como Su ejército (Jn 3:29-30; Ap. 17:14; 19:7-8, 11, 15). En la era de la iglesia, la era de misterio, Cristo está edificando la iglesia para que sea Su novia (Ef. 5:25-29). Antes que Él descienda a la tierra, Cristo tendrá una boda, en que Él se casará con los vencedores (Ap. 19:7-9), aquellos quienes por años han estado peleando la batalla en contra del enemigo de Dios y quienes ya han vencido al maligno (cfr. Ap. 12:11). Después de Su boda, Él como el Esposo vendrá con Su novia recién desposada para destruir al anticristo, quien junto con su ejército peleará directamente contra Dios (Ap. 17:14; 19:19).

    Ap. 19:11 – Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y 1Aquel que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace guerra.

    Nota 19:111– Después de la cena de bodas, Cristo vendrá como valiente General y tendrá consigo a Su novia (los creyentes vencedores invitados a la cena de bodas) como Su ejército, para pelear contra el anticristo y los reyes que le sigan, con sus ejércitos, en Armagedón.

    Ap. 19:19 – Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra Aquel que montaba el caballo, y contra Su ejército.

Casi todas las enseñanzas del Nuevo Testamento se componen de estos dos elementos: la imagen de Dios, para expresar a Dios en Cristo mediante el Espíritu, y la autoridad de Dios, para pelear la batalla y darle fin al enemigo de Dios. Éstos son los dos componentes principales del plan eterno de Dios así como también los dos temas principales de toda la enseñanza contenida en las Escrituras, especialmente en el Nuevo Testamento. (Basic Principles for the Practice of the Church Life, pág. 73)

Dios desea recobrar la tierra. La tierra se ha convertido en un lugar crítico, un lugar que Satanás desea conservar en su poder y que Dios quiere recuperar. La batalla se libra por la tierra. El que obtenga la tierra será el ganador. Si Satanás puede conservar la tierra en su mano, tendrá la victoria. Si Dios la puede recuperar, obtendrá la victoria. El Señor Jesús no ha regresado porque la tierra todavía se encuentra bajo la usurpación de Satanás. Ésta es la razón por la cual Dios necesita la iglesia. La iglesia debe pelear la batalla para recobrar la tierra, si no toda la tierra, por lo menos algunos lugares donde el Señor Jesús pueda poner Sus pies, algunos frentes de ataque donde el Señor Jesús pueda poner Sus pies. La tierra es un lugar crucial. (Estudio-vida de Génesis, pág. 85)

El Nuevo Testamento dice que Dios ha designado a Su pueblo para que pelee contra el reino de Satanás. Él les ha asignado la responsabilidad de participar en la guerra espiritual. La historia respecto al combate de Israel en contra de los cananeos es un tipo, un cuadro, de la guerra que en la actualidad arrecia entre nosotros y los ángeles caídos junto con los demonios. (Life-study of Numbers, pág. 244)

Para que el reino de los cielos sea establecido, debe haber una confrontación entre el reino de los cielos y el reino del mundo. Los dos reinos no pueden coexistir. La guerra entre estos reinos es inevitable debido a que el Rey celestial está estableciendo Su reino sobre la tierra. (Estudio-vida de Mateo, pág. 372)

Por tanto, la iglesia es el instrumento mediante el cual Dios libra la guerra en contra de Su enemigo. Publicar en la Internet una declaración de que en la actualidad no existe ninguna batalla equivale a hacer un llamado a la iglesia a que abdique de la posición y responsabilidad que Dios le ha encomendado. Si la iglesia prestara atención a un sonido de trompeta tan terrible, ella abriría la puerta para ser invadida por las puertas del Hades. Decir que no existe ninguna batalla es un síntoma de estar bajo el efecto estupefaciente de la obra de Satanás. Sin lugar a dudas, necesitamos que el ministerio del Señor haga sonar la trompeta contra tal usurpación de muerte y tinieblas dentro de la iglesia.

El papel de liderazgo del ministerio en la guerra

En esta guerra, el ministerio tiene un papel particular: sonar la trompeta para llamar a la iglesia a la batalla. En el Antiguo Testamento se sonaba la trompeta para que el ejército saliera a la guerra (Nm. 10:9; Jue. 7:18; 2 Cr. 13:14-15; Neh. 4:20). En el Nuevo Testamento, el ministerio es una vida y servicio que toma la delantera en la guerra contra el enemigo de Dios (2 Co. 6:7; 2 Ti. 2:3). Cuando Pablo le dijo a los ancianos de Éfeso en Hechos 20:26-27 que él estaba limpio de la sangre de todo hombre porque no rehuyó anunciarles todo el consejo de Dios, su palabra hacía referencia al encargo que el Señor hizo a Ezequiel respecto a ser un atalaya que amonestara a Su pueblo a que se volviera de sus caminos errados (Ez. 3:17-19) y que tocara la trompeta para avisar a Su pueblo del ataque de sus enemigos (33:1-6). Por tanto, Pablo aplica el asunto de tocar la trompeta al hecho de que él anunciara todo el consejo de Dios al llevar a cabo el ministerio del Nuevo Testamento y, particularmente, a sus palabras de advertencia y dirección dadas a los que llevaban la delantera en la iglesia. Tal como el hermano Lee señaló, en el mover del Señor en Su recobro desde que Él levantó a Watchman Nee en la China, el ministerio, específicamente la obra de publicación, es el sonar de la trompeta.

Nm. 10:9 – Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.

Jue. 7:18 – Yo tocaré la trompeta, y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: ¡Por Jehová y por Gedeón!

2 Cr. 13:14-15 – [14] Y cuando miró Judá, he aquí que tenía batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a  Jehová, y los sacerdotes tocaron las trompetas. [15] Entonces los de Judá gritaron con fuerza; y así que ellos alzaron el grito, Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá.

Neh. 4:20 – En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reunios allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros.

2 Co. 6:7 – En la palabra de verdad, en el poder de Dios; mediante 1armas de justicia a diestra y a siniestra.

Nota 6:71 – Esto indica que la vida de los apóstoles en su ministerio era una vida de batallas en la cual luchaban por el reino de Dios. Las armas de justicia sirven para pelear, con la finalidad de que tengamos una relación recta con Dios y con los hombres según la justicia de Dios (Mt. 6:33; 5:6, 10, 20).

2 Ti. 2:3 – Tú, pues, sufre el mal conmigo como buen 1soldado de Cristo Jesús.

Nota 2:31 - – El apóstol consideraba el ministerio de ellos una guerra por Cristo, así como el servicio sacerdotal era considerado un servicio militar, una guerra, en Nm. 4:23, 30, 35 (heb.).

Hch. 20:26-27 – [26] Por tanto, yo os testifico en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; [27] porque no rehuí anunciaros todo el consejo de Dios.

Ez. 3:17-19 – [17] Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. [18] Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. [19] Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu almal.

Ez. 33:1-6 – [1] Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: [2] Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, [3] y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, [4] cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. [5] El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida. [6] Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya.

En Números, al sonido de la trompeta se le llamó alarma debido a que, en el pensamiento de Dios, los hijos de Israel estaban continuamente en guerra. En todo momento ellos podían escuchar el sonido de alarma para pelear. Cuando se movían, lo hacían en posición de batalla. Esto significa que nuestro andar cristiano, nuestro mover cristiano, es un mover de batalla. Sin embargo, con bastante frecuencia hemos sido negligentes en este asunto y, como resultado, hemos sufrido. En cuanto a ciertas acciones que nos hemos tomado, hemos sufrido mucho porque no tuvimos la conciencia de que estábamos en una batalla. Siempre estamos en guerra y, por tanto, deberíamos estar constantemente bajo el sonido de alarma. (Life-study of Numbers, págs. 120-121)

I. UN SOLDADO

En el versículo 3 Pablo dice a continuación: "Tú, pues, sufre el mal conmigo como buen soldado de Cristo Jesús". Los apóstoles consideraban el ministerio de ellos una guerra por Cristo, al igual que en Números 4:23, 30, 35 se le consideraba al servicio sacerdotal un servicio militar, una guerra. Cada vez que ministramos a Cristo a los demás, nos encontramos en una batalla. Por consiguiente, no sólo debemos ser maestros que confían a otros el buen depósito, sino también soldados que luchan por los intereses de Dios. 

El versículo 4 dice: "Ninguno que sirve de soldado se enreda en los negocios de esta vida, a fin de agradar a aquel que le alistó como soldado". La palabra griega traducida "vida" es bíos, la cual denota la vida física en esta era. Para pelear la buena batalla (4:7) en pro de los intereses del Señor en la tierra, debemos deshacernos de todo enredo terrenal. Los asuntos relacionados con nuestra vida material y física no deben enredarnos mientras procuramos ministrar a Cristo a los demás. Este ministerio es una lucha, y la lucha requiere que estemos libres de todo enredo. Por una parte, el servicio sacerdotal consiste en ministrar a Dios; por otra, consiste en librar una guerra contra los enemigos de Dios. Mientras los sacerdotes llevaban el arca del testimonio, ellos tenían que estar preparados para pelear contra cualquiera que se  dispusiera a atacar dicho testimonio. (Estudio-vida de 2 Timoteo, págs. 25-26)

La expectativa que tengo es la de ver que todas las iglesias alrededor de la tierra reciban la ayuda que les suministra este ministerio a fin de que avancen por el mismo camino, de modo que tengamos la moral en alto, tengamos impacto, a fin de combatir arduamente por el recobro del Señor. Tengo la plena certeza de que esto es lo que el Señor necesita en esta era a fin de hacer que Él retorne. A esto se debe que esté tan preocupado cuando veo que algo que difiere un poco es introducido en el recobro del Señor. (Entrenamiento para ancianos, libro 8: El pulso vital del mover presente del Señor, pág. 92)

Dios no enviaría trompetistas para dar diferentes sonidos de trompeta con miras a que Su ejército pelee la batalla (1 Co. 14:8; Nm. 10:9; Jue. 7:18). Esto sería confuso. Dios es más sabio que esto. Él levantará únicamente una persona que toque la trompeta a fin de hacer sonar un llamado, una voz, para que Su pueblo en la tierra pueda marchar. (The Testimony of Jesus, pág. 99)

En aquel entonces sólo hubo una sola obra de publicación. Todo lo que se publicaba procedía del Gospel Room del hermano Nee, ya que entendíamos que publicar literatura equivalía a dar el sonido de trompeta al pueblo de Dios. (Entrenamiento para ancianos, libro 8: El pulso vital del mover presente del Señor, pág. 176-177)

Asuntos particulares de la guerra hoy

Decir que no hay una "campaña militar" "siendo emprendida actualmente" es ceguera. Cada aspecto del recobro del Señor es una lucha contra el enemigo de Dios, con la meta de edificar el Cuerpo de Cristo y producir los vencedores para dar fin a esta era. Tal lucha incluye el recobro de Cristo como nuestra vida y nuestro todo, de la función de todos los miembros del Cuerpo y de la práctica de la unidad entre los creyentes. Esta lucha incluye entrar en la cumbre de la revelación divina, en el vivir del Dios-hombre y en el pastoreo. Esta lucha también incluye practicar la manera ordenada por Dios de reunirnos y servir así como la vida de iglesia en los grupos vitales. Además, incluye la propagación de Cristo y la predicación del evangelio del reino en toda la tierra.

El hermano Lee jamás dio a entender que nuestra lucha terminaría después de su partida. Por el contrario, el 24 de marzo de 1997 él dijo:

Al presente tengo un sentir muy fuerte de que el enemigo de Dios tiene una sola cosa que hacer: destruir esta obra, una obra que consiste, en primer lugar, en edificar el Cuerpo; luego, el Cuerpo llega a ser el medio por el cual se logra producir la Nueva Jerusalén. He aquí el conflicto que hay entre Dios y Satanás. ¿Quién obtendrá la meta que se propuso? Yo estoy en el medio de esta lucha. Ningún cristiano sobre la tierra sabe qué es edificar el Cuerpo de Cristo, pero nosotros tenemos el secreto. Sin embargo, no sé cuánto más tiempo el Señor me tendrá en esta lucha, pero sí sé que la participación de ustedes en esta lucha es muy significativa. Ésta es la única cosa que producirá aquello que el corazón de Dios desea obtener. (Citado en Ministry Magazine, Vol. 1, No. 1, octubre 1997, pág. 95)

Un aspecto específico de la guerra que libra el ministerio consiste en pelear contra las enseñanzas diferentes (1 Ti. 1:3-4, 18), incluyendo derribar los argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios (2 Co. 10:4-5), los cuales son factores que Satanás usa para frustrar el cumplimiento de la economía de Dios, el cual consiste en edificar el Cuerpo de Cristo en virtud de la unidad apropiada y de la unanimidad.

1 Ti. 1:3-4 – [3] Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Éfeso, para que mandases a algunos que no enseñen cosas diferentes, [4] ni presten atención a mitos y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que la economía de Dios que se funda en la fe.

1 Ti. 1:18 – Timoteo, hijo mío, te confío este encargo en conformidad con las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, para que por ellas 3milites la buena milicia.

Nota 1:183 – Militar la buena milicia es pelear en contra de las diferentes enseñanzas de los disidentes y llevar a cabo la economía de Dios (v. 4) en conformidad con el ministerio del apóstol tocante al evangelio de la gracia y la vida eterna, para que el Dios bendito sea glorificado (vs. 11-16).

2 Co. 10:4-5 – [4] porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas ante Dios para derribar fortalezas, [5] al derribar 1argumentos y 2toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y al llevar cautivo todo 1pensamiento a la obediencia a Cristo.

Nota 10:51 – Los argumentos y pensamientos están en la mente y pertenecen a ella. Estos son las fortalezas de Satanás, el adversario de Dios, las cuales están en las mentes de quienes desobedecen a Dios. Por medio de la guerra espiritual, los razonamientos deben ser derribados y todo pensamiento debe ser llevado cautivo a la obediencia a Cristo.

Nota 10:52 - Todo lo altivo que se encuentre en la mentalidad reprobada, lo cual se opone al conocimiento de Dios. Esto también debe ser derribado por las armas espirituales de modo que ya no se levante contra el conocimiento de Dios.

LA GUERRA POR EL EDIFICIO DE DIOS COMO SE MUESTRA EN EL NUEVO TESTAMENTO

La iglesia llegó a estar tan desolada [en el tiempo en que Pablo escribió 2 Timoteo] que incluso había abandonado a Pablo. Aun así Pablo no se desanimó. Él exhortó a Timoteo a que peleara "la buena batalla" (1 Ti. 1:18), la cual consistía en pelear contra las enseñanzas diferentes de los disidentes y en cumplir la economía de Dios (v. 4) en conformidad con el ministerio del apóstol tocante al evangelio de la gracia y la vida eterna, para que el Dios bendito sea glorificado (vs. 11-17).

En aquel tiempo el problema más grande eran las enseñanzas diferentes propagadas por los disidentes. Este problema trajo un gran daño a la iglesia. Pablo le dijo a Timoteo que permaneciera en Éfeso para que mandase "a algunos que no enseñen cosas diferentes" (1 Ti. 1:3). Que Timoteo hiciera esto equivalía a que peleara la buena batalla. Por tanto, pelear la buena batalla no significa irnos a los puños y a las patadas. Por el lado negativo, consiste en derrotar y destruir los vientos de enseñanzas diferentes y, por el lado positivo, consiste en llevar a cabo la economía de Dios. Pablo señaló claramente que no era suficiente meramente no enseñar cosas diferentes, sino que uno también tiene que hablar la economía de Dios. En la actualidad estamos enfrentado la misma guerra. Por tanto, pelear la buena batalla, resistir la decadencia de la iglesia y llevar a cabo la economía de Dios equivale a predicar el evangelio de la gracia y de la vida eterna según el ministerio de los apóstoles. (The Present Practice in God’s Economy, Ministry Magazine, tomo 2, No. 3, marzo 1998, págs. 10-11)

¿Fue la comunión del hermano Lee "específica en cuanto a la situación"?

Con este trasfondo podemos evaluar la afirmación hecha en "Análisis y respuesta" de que el llamado del hermano Lee a los colaboradores en el recobro del Señor a ser restringidos a una sola obra de publicación fue "específica en cuanto a la situación". Nadie puede leer lo dicho por el hermano Lee —al referirse al tiempo en que abandonó su ministerio en el norte de la China a fin de unirse a la obra del Señor realizada mediante el hermano Nee— sin percibir su anhelo fuerte de que todos los hermanos siguieran su ejemplo en cuanto a resguardar la unidad del recobro del Señor al traer todos su obra bajo un solo ministerio general, el cual toma el liderazgo en el recobro del Señor. Asimismo, la carga del hermano Lee no pasó desapercibida cuando habló de su unidad absoluta con el hermano Nee, la cual llegó al punto en que él y el hermano Nee "siempre se condujeron, actuaron y tomaron acción en el recobro como un Cuerpo", y que dicha unidad fue el factor clave que resguardó el recobro del Señor durante toda su vida. Además, nadie puede leer de manera lógica las afirmaciones hechas por el hermano Lee con relación a la práctica de ser restringidos a una sola obra de literatura en China y decir que su pensamiento era de que tal práctica debería estar limitada a China o a alguna otra región geográfica. Tampoco nadie puede leer de manera cabal las advertencias que él dio con relación al daño hecho a la unidad de las iglesias por hermanos dotados que se aferraron a sus propias obras, y concluir que esto sólo se aplica a la campaña de evangelización en Taiwán.

Además, el hecho sobre el cual se basa el argumento presentado en "Análisis y respuesta" es inexacto. Las palabras del hermano Lee en cuanto a ser restringidos a una obra de publicación, que está publicado en las páginas 176 a la 179 de Entrenamiento para ancianos, libro 8: El pulso vital del mover presente del Señor, no fueron dichas en Taiwán sino en los Estados Unidos. El hermano Lee también había hablado sobre el tema de sonar diferentes trompetas en 1985 en Singapur. No hay indicio alguno en esos mensajes de que él estuviera hablando en el contexto del esfuerzo de evangelización en Taiwán, el cual no comenzó hasta el año siguiente.

Cuando las personas predican según sus propias preferencias, esto causa problemas. Por ejemplo, Apolos era alguien que, en especial, conocía las Escrituras y las podía exponer. Sin embargo, Apolos tuvo problemas en cuanto a su predicación y, finalmente, no estuvo en el mismo fluir en el que Pablo estaba (Hch 18:24-25; 19:1-7; cfr. 1 Co. 16:12). Todos tenemos que ver este asunto claramente. Por tanto, los colaboradores deben evitar esta clase de problema; lo que hablemos debe ser parte de la misma carga. Colaboré con el hermano Nee por dieciocho años. En todos esos años nunca hablé mis propios mensajes. Cualquier mensaje que el hermano Nee daba, yo hablaba lo mismo. No sólo no hice ningún cambio, sino que, más aún, le decía a las personas que ese mensaje había sido dado por el hermano Nee en tal lugar y en tal día. Esto no quiere decir que no tenía ningún mensaje propio y que, por eso, tenía que hablar los mensajes del hermano Nee. Yo sí tenía una buena cantidad de mensajes que pudiera hablar hablado, pero intencionalmente no lo hice. Hablé únicamente lo que el hermano Nee habló, debido a que en ese tiempo había visto claramente lo que era el recobro del Señor.

Actualmente existe la misma clase de problema en todas las localidades: no estamos en perfecta armonía. Aunque no abrigamos ninguna intención maligna unos contra otros, todos hablan según su propia preferencia. Como resultado, parece que en la iglesia hay dos trompetas, lo cual produce un sonido incierto. Un ejército puede tener un solo sonido de trompeta; entonces todo el ejército tendrá una orden unificada. Si hay dos sonidos de trompeta, aunque una de ellas sea débil, causará problemas. (Speaking for God, págs. 106-107)

Quizás algo más puntual es ver el contexto que el mismo hermano Lee presentó en el mensaje titulado "Al hacer sonar la trompeta en el ministerio del Señor, ella no debe dar un sonido incierto", bajo el subtítulo "El ministerio del Señor: Hacer sonar la trompeta para que el ejército salga a combatir". Allí él dijo que la iglesia es un ejército divino y universal que pelea para tomar no sólo Taiwán, sino toda la tierra.

Ciertamente nadie consideraría una batalla como algo carente de importancia e irrelevante. Es imprescindible que el ejército que combate una batalla tenga la moral muy en alto y esté muy unido. Por ello, si se busca mantener esta moral, incluso la más insignificante disensión acerca del más pequeño de los asuntos tiene que ser eliminada. Si no se elimina esa pequeña disensión, la moral será anulada. No se podrá mantener la moral, y seguramente el ejército perderá la batalla. Esto representa una seria advertencia en relación con el ministerio del Señor. El ministerio del Señor consiste, pues, en hacer sonar la trompeta para que el ejército salga a combatir en orden de batalla (Nm. 10:9; Jue. 7:18). Así pues, todo lo relacionado con el ministerio del Señor, es parte de una guerra (véase 2 Timoteo 2:3 y la nota 1 en la Versión Recobro). 

EL EJÉRCITO DE DIOS QUE ESTÁ EN PIE DE GUERRA

Tenemos que darnos cuenta de que hoy en día la iglesia del Señor es un ejército que está en pie de guerra. Nosotros estamos involucrados en algo que es mucho más serio que cualquier otra batalla que pueda ser librada en esta tierra. Estamos combatiendo en contra del enemigo de Dios, Satanás ... La iglesia, pues, no es meramente un grupo de personas que se han reunido para conformar una colectividad. La iglesia es un ejército divino y universal que, en este universo, combate por Dios y en contra del enemigo de Dios.

En la historia contemporánea ha habido dos guerras mundiales; pero nosotros tenemos que darnos cuenta de que hoy en día la iglesia ha emprendido una guerra universal. El espacio que abarca nuestra guerra es mucho más vasto que el espacio sideral que los científicos de hoy estudian. La mayor parte de esta clase de estudio se halla confinada a una sola galaxia; pero el espacio que abarca nuestra guerra abarca muchos millones de galaxias y aún va más allá. Nosotros estamos combatiendo contra el enemigo que se halla en los lugares celestiales, en el espacio universal. Así pues, combatimos en una batalla que es mucho mayor y más vasta de lo que alcanzamos a imaginar. No hemos emprendido una batalla de pequeñas proporciones, una batalla meramente por los Estados Unidos o por el mundo entero. Nuestra batalla es universal. Al hablar sobre el asunto de la interpretación del hablar en lenguas, Pablo consideró que ello estaba relacionado con esta batalla universal que hemos emprendido. Así pues, al hablar sobre proveer una interpretación definida de quien habla en lengua desconocida, él se valió de una ilustración: la trompeta que se hace sonar para alistarse para la batalla. (Entrenamiento para ancianos, libro 7: Ser unánimes para el mover del Señor, págs. 78-80)

Estamos enfrascados en una guerra. El ejército ya comenzó a combatir esta batalla en Taiwán. Ahora, queremos ver que este ejército sea incrementado a fin de combatir no solamente en los Estados Unidos, sino también en Canadá, en América Central, en América del Sur, en Europa, en Australasia y en todo el continente asiático. Esto es lo que anhelo ver. No estoy hablando sobre las iglesias; estoy hablando acerca del ministerio. (Entrenamiento para ancianos, libro 7: Ser unánimes para el mover del Señor, pág. 85)

El alcance de la batalla a la que el hermano Lee hacía referencia en su comunión en cuanto a hacer sonar una sola trompeta mediante una sola obra de publicación en el recobro del Señor no estaba limitado a la isla de Taiwán, sino que abarcaba toda la tierra. Tampoco existe ninguna indicación de que su comunión estuviera limitada a algún lugar específico o período de tiempo específico; más bien, tal comunión abarca de manera más amplia el liderazgo provisto por el ministerio en la guerra universal que se libra contra el enemigo de Dios, una guerra que tiene como meta dar inicio a la venida del Señor y a la era del reino.

¿Fue la comunión del hermano Lee "específica en cuanto a la persona"?

¿Qué acerca de la afirmación hecha en "Análisis y respuesta" de que el llamado a los colaboradores a ser restringidos a una obra de publicación es específico en cuanto a la persona, esto es, que debido a que el hermano Lee ha muerto, tal llamado ya no se aplica en el presente? Según este punto de vista, el hermano Lee fue el líder reconocido de las iglesias en el recobro del Señor y, ahora que él falleció, ya no existe tal liderazgo. Esto tuerce tanto lo registrado en el Nuevo Testamento como también la enseñanza de nuestro hermano en cuanto al asunto del liderazgo.

I. En cuanto al liderazgo

Los disidentes también formularon preguntas en cuanto al asunto del liderazgo. En 1986 di una serie de mensajes que fueron mal entendidos y mal usados por ellos (véase Entrenamiento para ancianos, libro 7: Ser unánimes para el mover del Señor, publicado por Living Stream Ministry). Ellos pensaron que yo daba a entender que era el líder en el recobro del Señor. Entonces, en el Entrenamiento de verano de 1987 di mensajes adicionales para señalar, en realidad, que el liderazgo del Nuevo Testamento no es una persona, sino la enseñanza de los apóstoles (véase The God-ordained Way to Practice the New Testament Economy, capítulo diecinueve, especialmente las páginas 172-173, publicado por Living Stream Ministry). La enseñanza de Pablo, la enseñanza del Nuevo Testamento—y no Pablo como persona—era el verdadero liderazgo. En la actualidad, entre nosotros la enseñanza de aquellos que presentan la enseñanza de los apóstoles del Nuevo Testamento es lo que nos dirige. El liderazgo en el recobro del Señor en realidad no es según la enseñanza de nadie, sino según la enseñanza de los apóstoles, que es la enseñanza del Nuevo Testamento. (The God-ordained Way to Practice the New Testament Economy, págs. 33-34)

Según el relato neotestamentario, el liderazgo radica en la enseñanza de los apóstoles (Hch. 2:42). En 1 Timoteo 1:3-4 Pablo exhortó a Timoteo a permanecer en Éfeso a fin de que mandase a algunos que no enseñen nada que difiera de la economía de Dios. En 1 Timoteo se nos muestra que existía cierta clase de liderazgo que mandaba a las personas a enseñar las cosas apropiadas. Esto nos muestra que el liderazgo apropiado radica en la enseñanza de los apóstoles. (Entrenamiento para ancianos, libro 9: El ancianato y la manera ordenada por Dios (1), pág. 34)

Hay un solo liderazgo debido a que hay un solo ministerio (Hch. 1:17, 25). Debido a que hay un solo ministerio, nunca debería haber más de un liderazgo. Además, hay un liderazgo único debido a que Dios, el Señor y el Espíritu son todos uno (Ef. 4:4-6). Debido a que hay un Dios, un Señor y un Espíritu, ¿cómo puede haber más de un liderazgo? El liderazgo, el cual es uno solo y único, tiene como fin guardar la unidad del Espíritu por causa del Cuerpo de Cristo (Ef. 4:3). El cristianismo presente está dividido debido a que hay muchos liderazgos. Todo líder tiene un grupo que es la esfera de su liderazgo, y esa esfera se convierte en una división. Por tanto, si el tema del liderazgo no es aplicado o visto apropiadamente, creará división.

EL LIDERAZGO EN LA ENSEÑANZA DE LOS APÓSTOLES

El liderazgo es producido, fortalecido y también limitado, restringido, en la enseñanza de los apóstoles. En 1 Timoteo 1:3-4 Pablo exhortó a Timoteo a que permaneciera en Éfeso para que hiciera una sola cosa con un propósito determinado. Él estaba allí para mandar a los disidentes que no enseñasen cosas diferentes de la economía de Dios, la cual se funda en la fe. Él debía mandar a esas personas que no enseñasen cosas diferentes de la enseñanza de los apóstoles, la cual se centra en la economía neotestamentaria de Dios, que consiste en que el Dios Triuno procesado se imparta en Su pueblo elegido y redimido a fin de que Cristo obtenga un Cuerpo para ser expresado y que el Dios Triuno tenga una expresión completa y eterna de Sí mismo en la Nueva Jerusalén. Todo ministro que predica o enseña debe llevar a cabo tal ministerio; de lo contrario, tal predicador o ministro debe ser limitado. Pablo tenía la autoridad de mandar a algunos que no enseñasen cosas diferentes de la economía de Dios. Timoteo debía decir a estos disidentes que la enseñanza de ellos tenía que ser restringida y corregida. En 1 Timoteo se nos muestra que existía el liderazgo, el cual mandaba a las personas que enseñasen lo debido.

Pablo, en su obra en el ministerio neotestamentario, ejerció el debido liderazgo para corregir a aquellos que enseñaban equivocadamente, y Juan ejerció el debido liderazgo para mandar a los creyentes que no recibiesen a los que enseñaban herejías, las cuales no concordaban con la enseñanza de los apóstoles. Los apóstoles que participaban en el ministerio de la economía neotestamentaria ejercían cierto liderazgo.

En el recobro en el ministerio de Dios, no tenemos libertad de predicar lo que queramos predicar ni enseñar lo que queramos enseñar. Nuestra predicación y nuestra enseñanza deben ser restringidas sujetas al liderazgo ejercido por la revelación de la economía neotestamentaria de Dios. Si alguien en el recobro del Señor comienza a enseñar, recalcar o promover algo contrario a la economía neotestamentaria de Dios o diferente de ella, habría la necesidad de que se ejerza algún liderazgo para restringirlo. Entonces, no habría confusión. Nunca habría confusión en el recobro del Señor si todos nosotros tuviéramos una clara revelación del ministerio en la economía neotestamentaria de Dios.

EL LIDERAZGO EN LA ACTUALIDAD

El liderazgo en el ministerio neotestamentario en la actualidad no es el liderazgo correspondiente a una persona que ejerce control. En el recobro del Señor rechazamos el concepto de que haya una persona que ejerza control sobre otras personas y asuntos. Sí tenemos liderazgo, pero no es el liderazgo de una persona controla a otros; más bien, tenemos el liderazgo de una revelación que ejerce control, en el único ministerio, mediante aquellos que traen la revelación del ministerio. Es la revelación la que ejerce control, y ejerce control mediante aquellos que traen dicha revelación. La revelación en el recobro del Señor ejerce control sobre nosotros y nos restringe. (The God-ordained Way to Practice the New Testament Economy, págs. 167-173)

Decir que no es necesario ser restringidos a una obra de publicación es decir que no hay dirección mediante el hablar del Señor en el ministerio hoy en día. Equivale a declarar que estamos en un período semejante al que se presenta en el libro de los Jueces, en el que cada uno hacía lo que bien le parecía a sus propios ojos. Decir esto es abrir la puerta para que se infiltre la ambición impura, "iglesias de bolsillo", colaboradores privados (sin ser compenetrados) y enseñanzas diferentes. Ser restringidos es una protección. El camino de ser restringidos mediante la compenetración es un proceder práctico para que se produzca la realidad del Cuerpo de Cristo. Aquellos que no están dispuestos a tomar la restricción de ser compenetrados con otros rechazan la comunión del hermano Lee, la cual da continuación al ministerio que él y el hermano Nee trajeron al recobro del Señor.

¿Quién está calificado para hacer "sonar la misma trompeta"?

"Análisis y respuesta" hace la pregunta: "¿Cuáles hermanos en la actualidad están calificados para hacer ‘sonar la misma trompeta’, tal como lo hizo el hermano Lee?". Esta pregunta, que es un desafío evidente al liderazgo de los colaboradores compenetrados en el recobro del Señor, es en realidad la pregunta equivocada. No es asunto de averiguar cuáles hermanos en la actualidad están calificados para hacer "sonar la misma trompeta", tal como lo hizo el hermano Lee. La verdadera pregunta es: ¿Cuáles hermanos en la actualidad están haciendo sonar la misma trompeta, tal como lo hizo el hermano Lee?

Cuando Moisés salió de la escena, algunos pudieron haber argumentado que Josué no estaba calificado para reemplazar a Moisés en el liderazgo del pueblo de Dios. Decir esto habría sido rebelión contra el arreglo de Dios. Como uno que fue comisionado por el Señor mediante el encargo de Moisés, Josué continuó en la revelación que Dios le había dado a Moisés; él no tenía la libertad de tomar su propio camino (Jos. 1:7; 8:35; 11:15). De manera similar, bajo la dirección de Dios el reinado pasó de David a Salomón; sin embargo, Salomón no tenía la libertad de edificar el templo según su propio diseño. Él recibió el modelo detallado de parte de David (1 Cr. 28:11-12a). El principio es el mismo en el Nuevo Testamento. Cuando Pablo murió como mártir, Timoteo no tenía la libertad de reinterpretar u omitir de manera selectiva porciones de la enseñanza de los apóstoles según su propio sentimiento (1 Ti. 3:15; 4:6; 2 Ti. 3:10). De la misma manera, cuando el martirio de Pedro era inminente, él dijo que repetidamente les recordó a los hermanos la "verdad presente" para que "vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas" (2 P. 1:12-15).

Jos. 1:7 – Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

Jos. 8:35 – No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos.

Jos. 11:15 – De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a Moisés.

1 Cr. 28:11-12a – [11] Y David dio a Salomón su hijo el plano del pórtico del templo y sus casas, sus tesorerías, sus aposentos, sus cámaras y la casa del propiciatorio. [12] Asimismo el plano de todas las cosas que tenía en mente para los atrios de la casa de Jehová.

1 Ti. 3:15 – Pero si tardo, escribo para que sepas 1cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad.

Nota 3:151 - Indica que este libro da instrucciones acerca de la manera de cuidar una iglesia local.

1 Ti. 4:6: Si expones estas cosas a los hermanos, serás buen ministro de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe y de la buena enseñanza que has seguido fielmente.

2 Ti. 3:10 – Pero tú has seguido fielmente mi enseñanza, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, perseverancia.

2 P. 1:12-15 – [12] Por esto siempre estaré recordándoos estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. [13] Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo, estimularos recordándoos estas cosas; [14] sabiendo que pronto será quitado mi tabernáculo, como también me lo ha declarado nuestro Señor Jesucristo. [15] También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.

El ministerio equivale a hacer sonar la trompeta para la batalla. La palabra de Pablo en 1 Corintios 14:8 indica que no debe haber un sonido incierto de trompeta, ya que esto causa confusión entre las iglesias como ejército de Dios.

1 Co. 14:8 – Y si la trompeta da sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?

Las enseñanzas diferentes, sean "bíblicas" o no, constituyen un sonido incierto debido a que no están alineadas con el ministerio general en el recobro del Señor. Cuando existe tal sonido incierto, la única manera de discernir qué dirección seguir consiste en reconocer cuál sonido de trompeta se conforma a los planos completos del edificio de Dios, los cuales han sido entregados a la iglesia mediante Su revelación a Sus apóstoles. Cuando uno considera el ápice del ministerio del hermano Lee en sus últimos años —la cumbre de la revelación divina, el vivir del Dios-hombre, la manera ordenada por Dios— surge la pregunta: ¿Quién ha continuado hablando de manera fiel y absoluta conforme a la plenitud de la Palabra interpretada y del mover actual del Señor que nos fue entregado por el hermano Lee, y quién no ha continuado?

Casi al final de su vida del hermano Lee compartió un mensaje titulado "La actitud correcta al seguir a otros". Allí dijo que debemos "tener mucho cuidado al seguir a cualquier colaborador a quien apreciamos o que nos atrae". Él enumeró los siguientes criterios:

  1. Esa persona debe amar al Señor, vivir para Él y renunciar al yo, a la vida natural, a las preferencias personales y a la ambición.
  2. Debe valorar la revelación completa de las Escrituras, sin torcerla ni distorsionarla.
  3. Debe esforzarse por mantener la unidad del Espíritu, la unidad del Cuerpo universal cuya base es la iglesia local.

(Una Exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, pág. 69)

El autor de "Análisis y respuesta", al desafiar preguntando si alguien hoy está calificado para sonar la misma trompeta tal como lo hizo el hermano Lee, parece implicar que no debería haber ningún sonido de trompeta en el ministerio en la actualidad. Esto, sin embargo, es algo imposible. La misma naturaleza del ministerio es hacer sonar la trompeta, dar dirección al pueblo de Dios. Donde está el ministerio, allí está el sonido de la trompeta. La pregunta es si este sonido de trompeta será cierto o incierto, si habrá el mismo sonido de trompeta en todo el recobro del Señor, lo cual produce unanimidad, moral e impacto, o si habrá diferentes sonidos de trompetas, lo cual produce confusión y finalmente división. Quiera el Señor concedernos toda la gracia para seguir el único sonido de trompeta del ministerio del Nuevo Testamento, de la enseñanza de los apóstoles con respecto a la economía de Dios en la plenitud que ha sido revelada a nosotros.

Notes

1 El hermano Lee tuvo comunión respecto a la relación que existe entre ser restringidos a una sola obra de publicación y la unanimidad como factor de la moral e impacto de la iglesia, y algunas de las porciones más directas respecto a este tema están contenidas en los siguientes dos libros, los cuales recomendamos: Entrenamiento para ancianos, libro 7: Ser unánimes para el mover del Señor y Entrenamiento para ancianos, libro 8: El pulso vital del mover presente del Señor, particularmente los capítulos 9 y 11 .

2 El autor de "Análisis y respuesta" quizás proteste en inocencia fingida de que él sólo estaba planteando preguntas, y que no estaba haciendo afirmaciones ni presentando argumentos. No obstante, él planteó las preguntas de forma claramente retórica, y una pregunta retórica se define como "una pregunta planteada sin tener la expectativa de recibir una respuesta, sino meramente para presentar un argumento" ( The New Dictionary of Cultural Literacy, Third Edition, edited by E. D. Hirsch, Jr., Joseph F. Kett, and James Trefil, © 2002, Houghton Mifflin Company). Por tanto, es apropiado referirnos a tales preguntas como afirmaciones o argumentos .