JSaltar a la siguiente sección de este articulo:

La visión de la era, el ministerio de la era,
y el ministro de la era

Desde hace meses, algunos hermanos discrepantes han atacado la comunión de los hermanos colaboradores respecto a que Watchman Nee y Witness Lee llevaron a cabo su servicio como "ministros de la era". Esos críticos sustituyeron su propia diluida definición del término "ministro de la era" para justificar el uso del título para sí mismos o para a cierto obrero asociado con ellos. Por la enseñanza correspondiente, que fue iniciada por Watchman Nee, desarrollada por Witness Lee, y llevada hasta hoy por los colaboradores, se ve que los tres términos se definan de la manera siguiente:

Los disidentes cambian las definiciones de estos términos, sobre todo el del "ministro de la era", para así cumplir su propio propósito. Por ejemplo, un hermano disidente escribió:

Recientemente, los temas "la visión de la era", "el ministerio de la era", y "el ministro de la era" han sido enfatizados en el recobro del Señor. Al decir "ministro de la era" queremos decir un siervo específico de Dios, uno que lleva a cabo la obra de Dios en una era, tal como Noé o Moisés en el Antiguo Testamento. Estos tres asuntos – la visión, el ministerio, y el ministro de la era – son distintos desde un punto de vista conceptual. Puede haber una visión única y un solo ministerio en una era, sin embargo, puede ser que no pertenezcan al mismo "ministro de la era." Así que uno bien puede estar de acuerdo de que hay una visión y un ministerio en una era, pero a la vez rechazar la idea que estos dos asuntos pertenecen a un solo "ministro de la era". Más bien unos cuantos ministros, ampliamente esparcidos por toda la tierra, pueden compartir la misma visión y ministerio en una era. [énfasis nuestro]

Aquí es significativo que lo que el autor usa como su definición ofrecida de "ministro de la era" es lo que "queremos decir", es decir, que él ha dado su propia definición, al oponerse a usar ese término tal como fue definido en la comunión de los colaboradores. Aunque los colaboradores definen el término refiriéndose a la única persona mediante el cual la visión de la era es liberada y que toma la delantera en llevar a cabo el ministerio de esa era, los disidentes han ampliado la definición para incluir a todo obrero que toma parte en llevar a cabo la obra de Dios en una era. La sustitución de las definiciones es significativa. De esta manera el disidente puede evitar el significado esencial del término "el ministro de la era" presentado por los colaboradores y así convertir el asunto en una cuestión semántica. De esa manera las personas que leen sus artículos pueden ser fácilmente engañadas. El autor de ése articulo disidente es un académico que, sin duda alguna, comprende la importancia de las definiciones de los términos. Es fácil tergiversar lo que otros dicen al sustituir su propia definición de un término.

La implicación en el escrito disidente de que estos términos se usan "recientemente" es engañosa. El término "la visión de la era" proviene del título de un libro que contiene una comunión que el hermano Lee tuvo con los ancianos y colaboradores de Taipei en 1986. En cuanto a los puntos abarcados en este artículo, les recomendamos este libro, La visión de la era. Esta comunión fue basada en una palabra que el hermano Nee dio a sus colaboradores en la ciudad de Shanghai en 1948, donde también uso la frase "el ministerio de la era." Esa comunión del hermano Nee se encuentra en las páginas 260 a la 261, tomo 57, de The Collected Works of Watchman Nee. De hecho, tal como se demuestra enfáticamente en otros lugares, los disidentes no "comparten la misma visión", sobre todo en cuanto al sentido práctico del Cuerpo de Cristo.

Además, es muy engañoso afirmar que estos tres términos, "la visión de la era", "el ministerio de la era", y "el ministro de la era", son conceptualmente distintos. Cada una de estas expresiones está definida en términos de aquella que la precede. Al tratarlas aisladamente se pierde su verdadero significado, se niega su interdependencia y se socava la revelación de que el Señor tiene un solo mover llevado a cabo por un solo ministerio neotestamentario, bajo una sola visión y mediante un solo liderazgo. Por lo tanto, en este artículo consideraremos la visión de la era, el ministerio de la era, y el ministro de la era, y la relación que existe entre estas tres expresiones. Basados en estas consideraciones podremos entonces evaluar la validez de la comunión de los colaboradores, en contraposición a la decisión tomada por el escritor disidente de "rechazar la idea" de un "solo" ministro de la era.

La visión de la era

La Biblia nos dice que la visión es crucial. ¿Por qué? Porque la visión rige y controla nuestro vivir y nuestro servicio como creyentes (Pr. 29:18, Hch. 26:19).

Prov. 29:18a – Donde no hay visión [heb.], el pueblo se desenfrena

Hch. 26:19 – Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la 1visión celestial,

Nota 26:191 – No fue una doctrina, teoría, credo religioso ni alguna teología, sino una visión celestial, en la cual el apóstol vio las cosas divinas relacionadas con la impartición del Dios Triuno en Su pueblo escogido, redimido y transformado. Todo lo que Pablo predicó en este libro y lo que escribió en sus catorce epístolas, desde Romanos hasta Hebreos, constituye una descripción detallada de la visión celestial que él recibió.

Los Israelitas primero recibieron el diseño y luego construyeron el tabernáculo. Nosotros necesitamos primero ver una visión antes de que podamos obedecerla. Pablo les dijo, "No fui desobediente a la visión celestial" (Hch. 26:19).

Existen algunos que tienen una visión carnal, pero nosotros necesitamos una visión celestial. Delante del Señor, debemos estar seguros del modelo que está de acuerdo con el plan eterno de Dios. Todos los hombres que Dios ha podido utilizar en gran manera en el pasado tuvieron una visión. Primero necesitamos una visión antes de que podamos llegar a ser útiles. El sueño de José era su visión, y al final su sueño se cumplió. (The Collected Works of Watchman Nee, vol. 41, pág. 59)

Pablo le dijo al rey Agripa: "No fui desobediente a la visión celestial" (Hch. 26:19). Pablo no desobedeció la visión celestial que había recibido. La visión nos guarda y nos fortalece. Los rugidos no nos afectarán porque hemos visto algo real. Espero que todos veamos la verdadera unidad en este universo. Si recibimos dicha visión, nada nos distraerá. (La visión intrínseca del Cuerpo de Cristo, pág. 93)

En Hechos 26:19 Pablo le dijo al rey Agripa que no fue "desobediente a la visión celestial". Pablo no podía desobedecer lo que había visto. Su comisión concordaba con su visión. Lo que usted va a hacer para el Señor debe concordar con lo que ha visto de Él. Puesto que ha visto algo del Señor, tiene que hacer algo para Él según lo que ha visto. Por tanto, la comisión concuerda con la visión, y ésta crea la comisión. (Un joven en el plan de Dios, pág. 34)

"Donde no hay visión (heb.), el pueblo se desenfrena" (Pr. 29:18). A fin de seguir una senda recta, necesitamos una visión. Con una visión clara, no se desvía. (Life Messages, vol. 1, pág. 133)

Tal como dice Proverbios 29:18, "Donde no hay visión (heb.), el pueblo se desenfrena". Una visión nos controla, pero no el conocimiento. No basta saber que Cristo es la vida. Hay que ver esto como una visión que gobierna nuestra vida. (Life Messages, vol. 1, pág. 361)

El contenido de nuestra visión gobierna nuestra vida y servicio cristianos. Nuestra vida y servicio sólo pueden alcanzar hasta el nivel de nuestra visión.

Además, la visión es la fuente de la unanimidad práctica. Desde los días de Martín Lutero, a través de la historia del recobro del Señor, mientras avanzaba la revelación divina, algunos de entre el pueblo del Señor no respondieron a Su mover, por lo que espontáneamente, ellos no pudieron estar en unanimidad con los que estaban siguiendo el recobro presente del Señor.

Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena, pues no hay unanimidad. Es verdad que muchos aman al Señor y sirven a Dios, pero cada uno tiene su propia opinión y su propia visión. Como resultado, es imposible que haya unanimidad. A esto se debe que el cristianismo se ha debilitado tanto. El pueblo de Dios está dividido y fragmentado. Hay divisiones por doquier. Aunque todos dicen que aman al Señor, no tienen una visión clara y, por tanto, son "zarandeados por todo viento". (La visión de la era, pág. 56)

Hoy podemos ser unánimes gracias a que tenemos una sola visión y una sola perspectiva. Todos tenemos esta única visión actualizada que ha heredado todas las visiones anteriores. Tenemos solamente un punto de vista. Hablamos lo mismo con un solo corazón, a una sola voz y en un mismo tono, y servimos juntos al Señor. El resultado de esto es un poder que llega a ser nuestra moral elevada y nuestro fuerte impacto. En esto radica nuestra fuerza. Una vez que el recobro del Señor posea este poder, se producirá la gloria que viene del aumento y de la multiplicación. Hoy nuestra situación no ha alcanzado ese nivel; aún no ha llegado a la cumbre. Aunque entre nosotros no hay grandes contenciones, sí tenemos algunas pequeñas quejas y críticas. Estas cosas afectan nuestra moral. (La visión de la era, págs. 57-58)

Recientemente me he percatado de la gran importancia que tiene la unanimidad. Mientras tengamos diferentes opiniones sobre un punto pequeño, no podemos tener la unanimidad. Ésta es la razón por la cual en este entrenamiento, desde el comienzo, hablé sobre la visión que tenemos en el recobro del Señor. Creo firmemente que todos los hermanos y hermanas aman al Señor, y que todos desean estar en unanimidad, pero si nuestra visión no está actualizada, es imposible que seamos uno. (La visión de la era, pág. 73)

A lo largo de los dieciséis siglos pasados, se levantaron muchas personas que amaban al Señor; sin embargo, no pudieron ser unánimes. La razón de ello no se debía a que tuvieran cierto pecado o maldad, sino a que la visión que cada uno había recibido no era completa. Cada uno permanecía en un estado correspondiente a la visión que recibió, la cual no era completa. Debido a que se hallaban en diferentes niveles de visiones, espontáneamente no hubo unanimidad. (La visión de la era, pág. 81)

El término "la visión de la era" tiene su fundamento en la revelación progresiva de la Biblia. En la Biblia, todas las verdades concernientes a Dios mismo, Su salvación, y Su propósito, etc., se revelan de una manera progresiva. Lo que se revela durante una era específica es la visión de aquella era, rigiendo la vida y el servicio de los buscadores del Señor.

Todo lector de la Biblia debe tener presente que la Biblia es la revelación de Dios dada a nosotros en muchas porciones y de muchas maneras (He. 1:1). Dios nos concede revelación no solamente en muchas porciones sino también en diferentes maneras, y cada vez que nos concede una nueva revelación, es más avanzada que la anterior. Tenemos que hallar el avance de la verdad de Dios a través de toda la Biblia. Esto no significa que la revelación de la Biblia sea incompleta. La revelación de Dios está en toda la Biblia y es completa. Sin embargo, dicha revelación es progresiva. En la primera etapa Dios se revela de una manera. En la segunda etapa agrega más revelación a la primera, y en la siguiente etapa agrega aún más revelación, y así sucesivamente hasta completarla. No podemos decir que la revelación de Dios sea imperfecta en alguna de las etapas. Pero cuando comparamos la revelación global, cada etapa de la revelación es incompleta. La revelación que Dios le dio a Abraham era perfecta para esa época. Pero cuando la vemos a la luz de la revelación completa de hoy, nos damos cuenta de que no era completa. Tenemos que seguir la revelación de Dios desde Adán, pasando por Noé, Abraham, los hijos de Israel, Moisés… de una manera total y completa. La revelación de Dios siempre es progresiva. (The Collected Works of Watchman Nee, vol. 54, pág. 141)

Al leer la Biblia, nos damos cuenta que la revelación de Dios es siempre progresiva y continúa avanzando. Si prestamos atención sólo a los absolutos máximos cuando leemos la Biblia sin percatarnos de que la revelación es progresiva, entonces no podemos estar al corriente con la manera de actuar de Dios. Su revelación es progresiva. Las ofrendas en Génesis no tenían la importancia que las de Éxodo, ni aún las de Éxodo fueron tan importantes como las de Levítico. Esto es un ejemplo de la progresión. Toda revelación de la Biblia es progresiva. Al juntar todas las etapas progresivas, habrá un cuadro completo. Los absolutos en la Biblia son la suma total de todos los avances individuales. (The Collected Works of Watchman Nee, vol. 55, págs. 249-250)

Tenemos que ver que en cada era, Dios da solamente una visión al hombre. En Adán vemos la redención efectuada por Dios. En Abel vemos la manera en que Dios realiza la redención. En Enós vemos la necesidad que el hombre tiene de Dios y cómo el hombre invoca a Dios para disfrutar de Sus riquezas. En Enoc vemos a una persona redimida que camina con Dios en la senda de la redención. En Noé se ve a uno que anduvo con Dios y que laboró juntamente con Dios para construir el arca a fin de satisfacer la necesidad de esa generación.

Luego, en Abraham, se ve el llamamiento de Dios, la promesa de Dios, la justificación por la fe, el vivir por fe y el vivir en comunión con Dios. En Isaac se ve cómo heredar la gracia, el reposo y el disfrute. En Jacob se ve la elección que Dios lleva a cabo, así como la transformación y madurez en la vida divina. En José se ve el aspecto reinante de la madurez en vida. Después de esto, vemos diferentes aspectos en Moisés, Aarón, Josué y los jueces. En Samuel vemos que el nazareo consagrado voluntariamente reemplaza a los sacerdotes que habían sido ordenados, que la era de los jueces termina y que es introducida la era del reino. (La visión de la era, págs. 11-12)

La revelación divina de la Biblia es progresiva. En Génesis 1 tenemos la historia de la creación forjada por Dios, pero en ese capítulo no podemos ver mucho de la revelación divina. Desde luego, hay algo de revelación. Por ejemplo, el versículo 1 dice "En el principio creó Dios." La palabra hebrea "Dios" es Elohim, que significa "el Fiel, el Poderoso". Por esta palabra podemos ver que Dios es fiel y también poderoso. Además, esta palabra, un sustantivo propio, no es singular sino plural; sin embargo, el verbo "creó" es singular. Esto es indicio de que Dios es triuno, tres-uno. Sin duda esto es parte de la revelación divina que se va aumentando a través de toda la Biblia hasta el último capítulo de Apocalipsis.

Pablo, en particular, completó la palabra de Dios con respecto al misterio de Dios, el cual es Cristo (Col. 2:2), y el misterio de Cristo, el cual es la iglesia (Ef. 3:4). En Colosenses 1:27 él dice "quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de Gloria". No existe tal palabra en Génesis, ni en Salmos, ni en una forma completa en los cuatro Evangelios. Este es un ejemplo de que la revelación divina de la Biblia es progresiva y que no está completa sino hasta el final de Apocalipsis. (Estudio-vida de Salmos, págs. 367-368)

La revelación divina se desenvuelve de manera progresiva en las Santas Escrituras. Empieza desde el primer capítulo de Génesis, con la revelación de que Dios creó al hombre a Su imagen, se desarrolla en muchas etapas, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, y culmina con la consumación de la Nueva Jerusalén, en los últimos dos capítulos de Apocalipsis. La Biblia abarca miles de asuntos. Lo primero es la creación de los cielos y de la tierra por parte de Dios, y lo último es la Nueva Jerusalén. Entre estos dos extremos, la revelación divina se desarrolla con el curso de la historia humana. (Estudio-vida de Proverbios, pág. 2)

Las revelaciones presentadas en la Biblia son progresivas. La mayoría de las revelaciones son sembradas como semillas en Génesis, se desarrollan gradualmente libro tras libro, y llegan a su consumación en Apocalipsis. Podríamos decir que en Génesis tenemos las semillas, y en Apocalipsis, la cosecha. (El significado del candelero de oro, pág. 19)

Incluso la revelación de Dios, Cristo, y el Espíritu se presenta de una manera progresiva.

Filipenses 1:19 – Porque sé que por vuestra petición y la abundante suministración del 3Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi salvación

Nota 1:193– En la Biblia la revelación con respecto a Dios, a Cristo y al Espíritu es progresiva. El Espíritu se menciona primero como el Espíritu de Dios, en relación con la creación (Gn. 1:2). Luego es mencionado como el Espíritu de Jehová, en el contexto de la relación de Dios con el hombre (Jue. 3:10; 1 S. 10:6); como el Espíritu Santo, en relación con la concepción y el nacimiento de Cristo (Lc. 1:35; Mt. 1:20); como el Espíritu de Jesús, en relación con el vivir humano del Señor (Hch. 16:7); como el Espíritu de Cristo, en relación con la resurrección del Señor (Ro. 8:9); y aquí como el Espíritu de Jesucristo.

El Espíritu de Jesucristo es "el Espíritu" mencionado en Jn. 7:39. Este no es meramente el Espíritu de Dios antes de la encarnación del Señor, sino el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo con divinidad, después de la resurrección del Señor, al cual se le añadió la encarnación del Señor (Su humanidad), Su vivir humano bajo la cruz, Su crucifixión y Su resurrección. El ungüento santo para la unción mencionado en Ex. 30:23-25, un compuesto de aceite de oliva y cuatro clases de especias, es un tipo completo del Espíritu de Dios compuesto, quien ahora es el Espíritu de Jesucristo. Aquí no es el Espíritu de Jesús (Hch. 16:7) ni el Espíritu de Cristo (Ro. 8:9), sino el Espíritu de Jesucristo. El Espíritu de Jesús se relaciona principalmente con la humanidad del Señor y con Su vivir humano; el Espíritu de Cristo se relaciona principalmente con la resurrección del Señor. Para experimentar la humanidad del Señor, como se muestra en 2:5-8, necesitamos el Espíritu de Jesús. Para experimentar el poder de la resurrección del Señor, mencionado en 3:10, necesitamos el Espíritu de Cristo. El apóstol, en sus sufrimientos, experimentó el sufrimiento que el Señor padeció en Su humanidad y también Su resurrección. Por tanto, el Espíritu para él era el Espíritu de Jesucristo, el Espíritu compuesto, todo-inclusivo y vivificante del Dios Triuno. Tal Espíritu tiene, y aun es, la abundante suministración para una persona como el apóstol, quien experimentaba y disfrutaba a Cristo en el vivir humano y la resurrección de Cristo. Con el tiempo, este Espíritu compuesto, el Espíritu de Jesucristo, viene a ser los siete Espíritus de Dios, que son las siete lámparas de fuego delante del trono de Dios, los cuales llevan a cabo Su administración en la tierra a fin de efectuar Su economía con respecto a la iglesia, y que también son los siete ojos del Cordero, los cuales trasmiten a la iglesia todo lo que Él es (Ap. 1:4; 4:5; 5:6).

Tanto el recobro de la revelación tal como la revelación misma se revela progresivamente. Empezando con el recobro de la justificación por la fe en los tiempos de Martín Lutero, el recobro de la revelación divina ha progresado hasta lo que se ve hoy en día.

Se ve que el descubrimiento de la verdad de Dios es progresivo. Cuanto más avance, más completa llega a ser la verdad. A finales del siglo diecinueve casi todas las verdades habían sido recobradas. (The Collected Works of Watchman Nee, vol. 11, pág. 854)

Debido a estas miradas dadas al pasado, podemos ver que la revelación bíblica es progresiva. Esto mismo es cierto respecto al recobro de la Biblia. Lo que vio Martín Lutero sólo llegó hasta cierto punto. Poco a poco, más ha sido descubierto y recobrado. Nuestra visión hoy en día es la más comprensiva porque nos apoyamos en todos los que no han precedido. Muchos consideran a Thomas Edison como el padre de la electricidad, sin embargo, lo que se sabe ahora sobre la electricidad va mucho más allá del conocimiento que tenía Edison. El recobro de la verdad, tal como los avances científicos, se establece sobre lo que se vio en el pasado. (Life Messages, vol. 2, pág. 271)

Desde la Reforma en los días de Martín Lutero, a través de los siglos, un expositor bíblico tras otro fue levantado para aclarar ciertas verdades bíblicas. Sin embargo, el grado de la aclaración fue limitada. Esta situación se mantuvo por cuatro siglos, comenzando con los días de Lutero, luego la época de Zinzendorf hasta llegar al siglo diecinueve. En los 1820, el Señor levantó a Los Hermanos en Inglaterra, y una vez que surgieron, a través de ellos la luz de las verdades nos inundó como una catarata. Desde aquellos tiempos hasta hoy, la Biblia se ha abierto formalmente a nosotros. ¡Le alabamos y damos gracias al Señor por esto! (The All-inclusiveness and Unlimitedness of Christ, págs. 42-43)

Aunque es imposible mejorar la Biblia, la verdad que ella contiene es progresiva, y el recobro de la verdad divina que hay en la Biblia también es progresiva. Hace cuatrocientos años, muy pocas de las verdades en la Palabra de Dios habían sido recobradas, pero ése no es el caso en la actualidad. Las verdades que se han recobrado son más ricas ahora que hace veinte años. Esto no significa que la Biblia cambie ni que nosotros cambiemos la Biblia, pues nadie tiene derecho a hacer tal cosa, más bien, significa que el Señor continúa avanzando en lo que concierne a recobrar Sus verdades. (Estudio-vida de Apocalipsis, pág. 264)

Gracias a la labor de nuestros hermanos mayores, Watchman Nee y Witness Lee, disfrutamos de una herencia espiritual de todas las revelaciones cruciales de la Biblia que han sido abiertas a los buscadores del Señor en los últimos veinte siglos. Y no sólo eso: los hermanos Nee y Lee estaban parados sobre los hombros de sus predecesores para ver aun más.

En toda mi vida, nunca he encontrado un cristiano que pudiera compararse con el hermano Nee. De él recibí la ayuda más grande y más elevada. El recogió cosas buenas y útiles de casi cada denominación, de casi cada práctica cristiana, y de todos los santos que, a lo largo de la historia de la iglesia, buscaron más de Dios, y todo esto nos lo transmitió. La primera vez que me quedé con él, me di cuenta de que él estaba apoyado en los hombros de muchos otros que habían sido antes que él. (La historia de la iglesia y las iglesias locales, pág. 37)

Nuestra carga en el recobro del Señor es ministrar al Dios Triuno como vida y como el todo para nosotros a fin de que podamos disfrutar de todo lo que Él es. Al hacer esto, nos apoyamos en los hombros de los grandes maestros de la Biblia que nos han precedido. Hemos aprendido mucho de las experiencias de otros. Hemos estudiado la historia de la iglesia, diferentes biografías y los escritos más importantes de los grandes maestros comenzando desde los primeros siglos hasta el presente. Todo esto ha sido de mucha ayuda para nosotros. Por supuesto, también hemos estudiado la Biblia por nosotros mismos. Por consiguiente, ciertamente sabemos dónde estamos y estamos seguros de la exactitud de lo que el Señor nos ha guiado a decir en el ministerio. (Estudio-vida de 1, 2 y 3 Juan, pág. 297)

A partir del segundo siglo, después de que se completó el libro de Apocalipsis, los padres de la iglesia comenzaron a estudiar toda la Biblia. Eran verdaderos eruditos. Ellos vieron que Dios es triuno, y usaron este término para describir a Dios. Durante todos los siglos, muchos eruditos han estudiado la Biblia. Hoy día hemos heredado las mejores interpretaciones de la Biblia, y nos apoyamos en los hombros de muchos hermanos que nos han precedido. (La línea central de la revelación divina, pág. 11)

En 1928 hermano Nee dio un estudio de Apocalipsis en Shanghái, y me dio copia de sus notas cuando vine a laborar en la obra del Señor en 1933. Luego, en 1976 en Anaheim, California, di un entrenamiento sobre el Estudio-vida de Apocalipsis. Hoy en día, las notas de la Versión Recobro del Nuevo Testamento concernientes a las profecías son extractos que vienen de mi estudio de los escritos de Darby, Pember, Govett, Panton, y el hermano Nee. Las notas son muy claras y transparentes. Así que nuestro conocimiento en cuanto a las profecías bíblicas tiene una base sólida y no procedió del aire ni de nuestras imaginaciones, ni tampoco es nuestro producto original. Más bien, lo que vemos hoy es un avance que logramos estando parados sobre los hombros de los que nos precedieron. (The Up-to-Date Presentation of the God-ordained Way and the Signs Concerning the Coming of Christ, pág. 64)

La Biblia ha sido estudiada, enseñada e interpretada durante casi veinte siglos por miles de maestros. Le damos gracias a Dios por esto. Lo que ellos han visto nosotros lo heredamos, así que hoy estamos sobre los hombros de los maestros bíblicos que nos precedieron. En este sentido, podemos tocar los cielos más fácilmente que ellos. Hoy la Biblia está abierta para nosotros, desde la primera página hasta la última. Es tan clara como el cristal. Tengo la carga de presentar de modo breve y cristalizado lo que hemos visto en los últimos setenta años. (La revelación del Dios Triuno y Su mover, pág. 2)

Con la ayuda y el respaldo de muchos que nos han antecedido ahora podemos ver algo más. Ellos fueron, y aún son, los "peldaños" por cuyo conducto muchas cosas que ellos nunca vieron nos han sido reveladas. (El Espíritu con nuestro espíritu, pág. 127)

En su estudio del Antiguo Testamento, los libros más básicos son los del Pentateuco. Aun si usted no puede estudiarlos por sí mismo, tiene que leer los Estudio-vida de estos cinco libros por completo. Durante las últimas décadas he hecho lo mejor que podía para presentarles las riquezas de estos cinco libros. Yo estoy parado sobre los hombros de mis predecesores a fin de avanzar aun más. Todo lo presentado es confiable y verdadero, y todo lo que usted tiene que hacer es meterse de lleno en ellos. (The Vision of the Divine Dispensing and Guidelines for the Practice of the New Way, pág. 86)

Algunos de entre nosotros han puesto por un lado las riquezas de hermano Nee y los mensajes que he liberado, regresando a los libros del cristianismo, buscando material para predicar. Es de verdad una insensatez. Nosotros obtuvimos las riquezas que compartimos por medio de pararnos sobre hombros de nuestros predecesores, sin embargo, hoy en día algunos quieren buscar por algo bajo los pies de nuestros predecesores. ¡Qué lástima! Ya que somos todos humanos, por supuesto preferimos hablar nuestros propios mensajes. No obstante, debemos darnos cuenta de las maravillosas riquezas que el Señor nos ha concedido y de que el Señor quiere que prediquemos solo Su economía. (Speaking for God, págs. 108-109)

La visión de la era se refiere a la visión gobernante que es el nivel o etapa a la que ha progresado la revelación o el recobro de la revelación que contiene la Biblia. La visión no anula lo que se había visto en el pasado, sino hereda las visiones de esas eras y edifica sobre ellas.

El ministerio de la era

Watchman Nee define el ministerio de la era como el servicio que lleva a cabo lo que el Señor quiere lograr en cierta era.

El Antiguo Testamento está lleno de distintos tipos de ministerios. Cada era tiene el ministerio de esa era. Estos ministerios de las eras son distintos de los ministros locales. Lutero fue un ministro de su era. Darby también fue un ministro de su era. Cada era el Señor se propone lograr varias cosas. Él tiene Sus propios recobros y obras por hacer. El recobro y obra especiales que Él efectúa en una era es el ministerio de aquella era.

Abandonando los ministerios pasados

Jonatan estuvo entre Saúl y David. Él era un hombre entre dos ministerios. Debiera haber seguido al segundo ministerio. Sin embargo, debido a la relación que Jonatan tenía con el primer ministerio era demasiada profunda, no pudo desenredarse. Para estar al día con el ministerio de la era, hay que ver la visión de la era. Mical estuvo casada con David pero ella no vio nada. Sólo veía la condición de David delante de Dios, y no podía aguantarla. Como resultado, ella se quedó rezagada (2 S. 6:16, 20-23).

Todo depende de la misericordia de Dios

Es por la misericordia de Dios que una persona pueda ver y ponerse en contacto con el ministerio de su era. Pero es otra cosa que uno tenga el valor de abandonar un ministerio del pasado. Es precioso ver algo, y es una bendición ponerse en contacto con algo. Pero que se pueda poner a un lado el ministerio pasado, depende totalmente de la misericordia de Dios. (The Collected Works of Watchman Nee, vol. 57, págs. 260-261)

Si queremos que nuestro servicio al Señor figure en el avance del recobro del Señor, entonces debe estar al estándar de la visión presente introducida por el fluir al día del Espíritu. Si no lo es, nuestro servicio no satisfará la necesidad presente de Dios.

Tenemos aquí un principio básico: si hacemos lo que Dios quiere hacer en nuestra generación, obtendremos el fluir del Espíritu. Si, por el contrario, permanecemos aferrados a nuestro pasado y le exigimos a Dios que haga lo que nosotros pensamos es mejor y más recomendable, quedaremos fuera del fluir del Espíritu. Era aceptable ser un Martín Lutero en el siglo dieciséis, pero no estaría bien ser un Martín Lutero ahora en 1950. Estaría bien ser una Señora Guyón en la edad media, pero no sería suficiente ser una Señora Guyón en 1950. Estaba bien ser un Juan Wesley en el siglo dieciocho, pero es incorrecto serlo en 1950. Era aceptable ser un Darby en 1828, pero no lo es en 1950. Dios siempre sigue adelante, y cada instrumento cumple su función para la iglesia. La corriente del Espíritu en la iglesia siempre continúa avanzando.

Hay muchas personas que tienen una debilidad básica: no ven el fluir del Espíritu en la iglesia. Ha habido gigantes espirituales en la iglesia, quienes han traído muchas riquezas espirituales. Nosotros somos los herederos de sus riquezas. Santos como Martín Lutero, la Señora Guyón, John Nelson Darby, Evan Roberts y la Señora Penn-Lewis, nos dejaron un cúmulo de riquezas espirituales. Agradecemos inmensamente al Señor por esto. Si en la actualidad lográsemos llegar a ser un Martín Lutero, una Señora Guyón, un Darby, un Roberts o una Señora Penn-Lewis, seríamos un fracaso, porque no habríamos visto el punto central: el fluir del Espíritu. (The Collected Works of Watchman Nee, vol. 55, págs. 245-246)

Cuando el hermano Lee repasó las dificultades de la década de 1980 durante un tiempo de comunión personal con un grupo de ancianos en Canadá, él identificó cinco problemas intrínsecos del recobro del Señor: no reconocer el hablar de Dios, no reconocer el liderazgo, intentar hacer su propia obra dentro del recobro, nuestra práctica del recobro del Señor de no ser fortalecidos en las verdades básicas, y no cuidar de la disciplina al apartarse del los que causaron división (véase The Problems Causing the Turmoils in the Church Life, págs. 16-19). Es importante que el primer problema es no reconocer el hablar de Dios. Reconocer el hablar de Dios es crucial, ya que Dios se mueve por medio de Su hablar.

Dios no es el Dios de ayer ni el Dios de mañana; Él es el Dios de hoy. A diario Dios avanza, sigue adelante. Por tanto, debemos estar abiertos a lo que Él habla hoy, pues Su palabra es Su mover. (Estudio-vida de 2 Corintios, pág. 139)

Dios habla, y Su hablar es para Su mover. Se mueve al hablar. (La revelación del Dios Triuno y Su mover, pág. 11)

Si Dios está vivo, Él ciertamente debe hablar. Si Él es real, Su hablar testifica de Su realidad. Si Él se mueve, se moverá por Su hablar. Si Él trabaja, seguramente trabajará por Su hablar. (Estudio-vida de Hebreos, pág. 19)

El hecho de que Su mover está siempre avanzando significa que Su hablar está también avanzando. Para participar de Su mover al día, debemos estar en Su hablar al día, o sea, en la visión de la era.

Sin embargo, si no hacemos caso a la corriente del Espíritu en esta era, terminaremos siendo los atrasados. El tiempo no se detendrá por causa de nosotros. A esto se debe que el Nuevo Testamento nos diga que debemos redimir el tiempo (Ef. 5:16). Los que son mayores entre nosotros son más útiles, pero tienen que unirse al avance presente del recobro del Señor. (Entrenamiento para ancianos, libro 9: El ancianato y la manera ordenada por Dios (1), pág. 134)

Entonces, para estar en el ministerio de la era, hay que servir conforme a la visión de la era que proviene del fluir presente del Espíritu según el hablar de Dios para hoy. Este ministerio consiste de dos partes. Primero, el Señor levanta a un hombre específico mediante el cual libera la visión de la era. Luego el Señor levanta también a muchos otros después, para que entren en la visión con mirar a llevarla a cabo. Dios desea que todo Su pueblo sea así. Los que son así son los vencedores.

El ministro de la era

El hombre en particular mediante el cual se libera la visión de la era, es "el ministro de la era". Como había señalado el hermano Nee, Martín Lutero y John Nelson Darby eran ministros de sus correspondientes eras. Además, los dos ministerios en los días de Jonatan pertenecían a distintos ministros: Saúl y David. El hermano Lee habló de la visión de la era como el modelo, y de la persona mediante la cual se abre la visión de la era, como el sabio arquitecto. Él recalcaba firmemente que existe un sólo modelo y sólo un sabio arquitecto para cada era. El hermano Lee luego utilizó estos dos asuntos para corregir la práctica de algunos en el recobro del Señor de predicar y publicar sus propios mensajes.

Sólo existe un modelo y un sabio arquitecto en la edificación apropiada y correcta. El único sabio o perito arquitecto es aquel arquitecto que tiene los planos en su mano. Esto ha sido así en todas las eras. El Señor da los planos, la revelación y la explicación, y Él mismo supervisa y lleva a cabo la obra de edificación por medio de un hombre. Todo aquel que no edifica, ni habla ni sirve conforme a los planos dados por el Señor a través de ese hombre, es uno que carece de luz y revelación y que no sirve conforme a la visión. Hoy en el recobro del Señor, algunos están predicando y publicando mensajes. Las porciones de sus mensajes que imparten luz, revelación y suministro de vida, invariablemente obtienen su fuente de este ministerio en el recobro del Señor. Aparte de dichas porciones, no hay revelación o visión en sus escritos. (La visión de la era, pág. 31)

Proclamar que hay un solo ministro de la era, quien es la persona utilizada por Dios para presentarnos la visión de la era, no anula el hecho de que hay muchos ministros (2 Co. 3:6) que participan en el servicio del único ministerio neotestamentario (Hch. 1:17, 25; 2 Co. 4:1; Ef. 4:12; 1 Ti. 1:12). De hecho, esta verdad queda confirmada por el artículo "El contenido de la visión de la era" en Extractos de los mensajes del entrenamiento:

Aquí estamos en la vida de la iglesia y el ministerio de la era se lleva a cabo a través de nosotros mismos. (Benson Phillips, "The Content of the Visión of the Age", The Ministry Magazine, tomo 7, no. 6, agosto 2003, pág. 36)

Si el término "ministro de la era" se definiera como toda persona que participa para llevar a cabo el ministerio de la era, entonces todos los santos que han sido perfeccionados "para la obra del ministerio" (Ef. 4:12), y que han tomado una posición con el Señor de acuerdo con la visión de la era, serían "ministros de la era". No obstante, esto no es el significado del término según la definición que dieron los colaboradores. El término "ministro de la era" se presentó con una denotación específica, y tratar de interpretarlo de nuevo es negar la función de los miembros de cinco talentos que el Señor ha dado a Su Cuerpo. Según el uso de los colaboradores, el ministro de la era no es solamente aquel que sirve conforme a la visión de la era, sino que es aquel que el Señor utiliza para llevar la visión de la era a Su iglesia, la persona por medio del cual el recobro de la visión avanza.

Cada era tiene su visión específica. Esa visión se manifiesta no por muchos hombres, sino por medio de un hombre que es el ministro de esa era. Aquél que recibe la visión se convierte en el ministro de la era. Todos los demás que están con él, son guiados por él, y la visión es liberada a ellos. Y luego todos juntos declaran tal visión de acuerdo con la guianza de aquél que el Señor ha elegido para recibir la visión de la era. (Benson Phillips, "The Content of the Vision of the Age", The Ministry Magazine, agosto 2003, tomo 7, no. 6, pág. 34)

Este entendimiento es igual a la palabra que el hermano Lee dio en 1986 acerca de la visión de la era. En las páginas 31 a la 36 del libro La visión de la era, el hermano Lee dio un breve esquema del Antiguo Testamento mostrando que en cada era había una visión específica liberada por un hombre, desde Adán y a través de Abel, Enos, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, etc. Luego demostró el mismo principio en el relato del Nuevo Testamento con Juan el Bautista, el Señor Jesús, Pedro, y Pablo. Después aplicó el mismo principio a la historia del recobro del Señor empezando con Martín Lutero:

En tiempos de la reforma en la década de 1520, cuando fue levantado Lutero, cualquier persona que deseaba servir bajo la visión tenía que unirse a Lutero. En el siglo diecisiete, cualquier persona que deseaba servir bajo la visión tenía que unirse a madame Guyón. En el siglo dieciocho, cualquier persona que deseaba servir bajo la visión tenía que unirse a Zinzendorf; incluso Juan Wesley recibió ayuda de Zinzendorf. En el siglo diecinueve, J. N. Darby fue el líder entre la Asamblea de los hermanos, y él había recibido la visión. En el siglo veinte, la visión llegó a nosotros. (La visión de la era, págs. 28-29)

La comunión del hermano Lee en La visión de la era y su palabra sobre la unicidad del ministerio de Watchman Nee fueron ignoradas por completo por el autor de "On ‘The Ministry of the Age’ and ‘The Minister of the Age’: What did Watchman Nee Teach?" (Sobre ‘El ministerio de la era’ y ‘el ministro de la era’: ¿qué enseñó Watchman Nee?). Parece que su intento es poner al hermano Nee en contra del hermano Lee basándose en un artículo indefinido que el hermano Nee usó. Tal posición es insostenible ya que sería como decir que "el espíritu vivificante" en 1 Corintios 15:45b no se refiere al Espíritu en la Deidad1. Merece mencionar que aunque el hermano Nee habló de Lutero y Darby como "un ministro de la era," no mencionó otro ministro de esas eras a pesar de que había muchos contemporáneos que servían y hablaban con ellos. El punto aquí es que el ministro de la era es aquel que le trae al pueblo de Dios la visión de esa era para regir su vivir y su servicio en esa era.

La liberación de la visión de la era es el tocar de la trompeta para guiar al pueblo del Señor. El tocar de esta trompeta debe ser único y el que toma la delantera en tocarla es el ministro de la era.

Dios no mandaría trompeteros a tocar distintas trompetas para Su ejército en tiempos de guerra (1 Co. 14:8; Nm. 10:9; Jue. 7:18), esto resultaría en una confusión. Dios es más sabio que esto. Él levantará a un solo un trompetero para tocar un llamado, una voz, para que Su pueblo en la tierra siga adelante. (The Testimony of Jesus, pág. 99)

¿Por qué se pone tanta importancia en esto? Debido a que esto, no es simplemente una cuestión de semántica. Al designar a una persona como un ministro de la era, se quiere decir que a través de él se libera o se ha liberado la visión actual del Señor. Siendo así, esa persona y la visión liberada por él toman la delantera en avanzar el mover del Señor en Su recobro. El liderazgo presente en el recobro del Señor no depende tanto de una persona, sino más bien en una visión que gobierna.

Puesto que tenemos la visión actualizada y máxima, debemos seguirla fielmente. Nosotros de ninguna manera seguimos a un hombre; más bien, seguimos una visión. Es terriblemente erróneo decir que seguimos a cierta persona. Lo que seguimos es la visión de la era actual, a saber: la visión consumada de Dios. (La visión de la era, pág. 52)

Así que, no están siguiendo a un hombre; más bien, están firmes apoyando el ministerio del Señor. Ustedes están siguiendo una visión, una visión que concuerda con la era, una visión que hereda las visiones del pasado y que es todo-inclusiva. Esta visión, aunque es una visión actualizada, edifica sobre todas las visiones del pasado. Si sólo llegan hasta el libro de Hechos y se quedan allí, quizás hereden todas las visiones que se dieron hasta esa época, pero no estarán actualizados. Hoy, al estar aquí reflexionando sobre las revelaciones dadas en el recobro del Señor, al leer las publicaciones que se divulgan entre nosotros, vemos que ellas lo abarcan todo: desde la iglesia y la economía de Dios hasta la Nueva Jerusalén en el cielo nuevo y en la tierra nueva. Ésta es una visión grandiosa y todo-inclusiva. Si permanecen en esta visión, estarán sirviendo conforme a la visión de la era. Pero si no tienen esta visión, podrían ser un Apolos, quien exponía las Escrituras poderosamente; podrían ser un Bernabé, quien visitaba las iglesias; podrían ser un Jacobo, quien servía piadosamente; e incluso podrían ser un Pedro, quien servía como apóstol líder. Sin embargo, no estarían en la visión. (La visión de la era, págs. 55-56)

Aparentemente los que quieren designar "muchos diferentes ministros de la era" procuran establecer sus propias credenciales para dirigir el recobro del Señor en una dirección diferente de la que fue dada a nosotros como la visión de la era por el hermano Nee y el hermano Lee. De hecho, los disidentes se han apartado de esta visión. Uno de los disidentes recomienda en público que se vuelva al modelo de la Reforma, un tiempo en el cual había muchas diferentes voces con distintas enseñanzas que contendían entre sí.

Finalmente, el Señor levantó a Martín Lutero junto con varios otros de su generación. Quizás ellos sostenían diferentes puntos de vista en ciertos asuntos, pero se complementaban entre sí, tal como Pedro, Pablo y Juan. (Frank Lin, "God Speaking in Many Portions and in Many Ways," Fellowship Journal, vol. 4, no. 7)

Este escritor quiere que la historia descubra la verdad. Decir tal cosa es dejar de pararnos sobre los hombros de los que nos precedieron, y abandonar lo que el Señor ha recobrado entre nosotros acerca de la unidad práctica del Cuerpo de Cristo, y volver a un patrón que resulta en división tras división. Desde el primer siglo, el fracaso de la iglesia y aún de los obreros para entrar en la visión de la era liberada por Pablo se convirtió en la causa de decadencia y división en el Cuerpo de Cristo. Este patrón se ha repetido una y otra vez durante la historia de la iglesia.

¿Por qué razón es que, incluso en tiempos de los primeros apóstoles como Pablo y Juan, ya existían divisiones? Las divisiones empezaron a suscitarse en la iglesia a partir de la segunda mitad del primer siglo, y han continuado hasta el presente siglo. Ha habido división tras división, las cuales han causado todo tipo de confusión. ¿Por qué razón ocurren tantas divisiones? Todas ellas se deben a la diversidad de los llamados ministerios.

Debemos entender claramente que el fundamento de todas las denominaciones y el factor que produce cada denomi-nación, son sus ministerios particulares. Si hoy día todos los cristianos estuvieran dispuestos a que el Señor les quite sus diferentes ministerios, todos ellos serían uno. El factor básico que produce todas las divisiones, la verdadera raíz de ellas, son los diferentes ministerios. (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, pág. 14)

Necesitamos ver que este principio ha seguido vigente a lo largo de toda la era cristiana. Todos los problemas, divisiones y confusiones provinieron de una sola fuente, a saber: la tolerancia con respecto a los ministerios diferentes. Muchos maestros cristianos han visto el peligro que representan los ministerios diferentes; sin embargo, los han tolerado. Ciertamente ha existido este tipo de tolerancia. En el recobro del Señor no debemos estar tan confiados pensando que nunca puede ocurrir una infiltración de ministerios diferentes. Al contrario, debemos estar alerta, pues este peligro está por delante. Si no somos vigilantes y nos volvemos descuidados, de una u otra manera el enemigo utilizará cualquier medio o manera para infiltrar e introducir ministerios diferentes, lo cual terminaría con el recobro del Señor. (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, pág. 16)

No obstante, debemos tener presente que estamos en el recobro del Señor, y la primera característica del recobro del Señor es la unidad. Si perdemos esta unidad, estaremos acabados y ya no seremos más el recobro del Señor. Por eso, debemos estar conscientes de que existe el peligro de que se introduzcan opiniones y enseñanzas diferentes que puedan dañar la unidad. (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, pág. 29)

 

Sin ninguna duda el hermano Lee consideraba a Watchman Nee como el ministro de la era. La palabra de conclusión del hermano Lee en la biografía que escribió acerca del hermano Nee, dice lo siguiente:

UN DON PARA ESTA ERA 

Yo creo que Watchman Nee fue un don especial que la Cabeza dio a Su Cuerpo para la realización del recobro en esta era. Como tal, lo respeto con todo mi corazón. Confío plenamente y tengo la certidumbre de que el Señor me llevó a seguir a este don por causa de Sus intereses en Su mover actual en la tierra. De ninguna manera me siento avergonzado de decir que yo seguí a un hombre, ya que era un don para esta era y el que recibió las visiones divinas para esta era. 

Estoy muy agradecido con el Señor por haberme permitido, inmediatamente después de salvarme, tener esta relación tan cercana y provechosa con Watchman Nee, para la realización de Su recobro por medio de tantos acontecimientos durante un largo tiempo. Se necesitará la eternidad para evaluar el verdadero alcance de las revelaciones acerca de Cristo, de la iglesia, del espíritu y de la vida que recibí por medio de Watchman Nee, de la infusión de la vida que él me compartió y de todo lo relacionado con la obra y con la iglesia, que aprendí de él. (Watchman Nee: Un siervo que recibió la revelación divina en esta era, pág. 328)

De la misma manera, todos los santos y los colaboradores en el recobro del Señor por toda la tierra reconocen que Watchman Nee y Witness Lee son "ministros de la era" debido a los avances notables que se dieron de la revelación divina por medio de ellos. Su ministerio introdujo la visión que corresponde a la era presente a saber, la visión que todo lo hereda y todo lo comprende en la completa revelación divina de toda la Biblia.

Sus escritos proveen más revelación y verdad. Todos podemos testificar que al leer sus escritos encontramos verdad y revelación en cada página. Esto se debe a que estos hermanos fueron encomendados con el ministerio de la era. Mientras el Señor les permitió permanecer en la tierra, ellos siguieron viendo más y más.

En la presencia del Señor, damos gracias por Su misericordia al ponernos en contacto con el ministerio de estos dos hermanos. Este ministerio es la visión de esta era que Dios ha dado a Su pueblo. Es tremendo reconocer la visión, y también reconocer la persona que ha sido levantado por el Señor para poder entregar tal visión. (Benson Phillips, "The Content of the Vision of the Age", The Ministry Magazine, agosto 2003, tomo 7, no. 6, pág. 35)

Consideremos algunos de los puntos que el Señor ha recobrado conforme a la verdad y la práctica mediante el ministerio de hermano Lee desde su venida a los Estados Unidos en el 1962:

  1. El espíritu humano mezclado con el Espíritu divino para ser un solo espíritu.
  2. El disfrute que tenemos de Cristo al ejercitar el espíritu.
  3. La economía de Dios.
  4. La Trinidad esencial y económica para el impartir de Dios al hombre.
  5. El Cristo todo-inclusivo como la buena tierra dada a nosotros como nuestra porción a fin de que entremos en ella y la poseamos para la edificación de la casa de Dios y el establecimiento de Su reino.
  6. El ministerio celestial de Cristo.
  7. El Espíritu todo-inclusivo como la consumación del Dios Triuno procesado.
  8. El Espíritu siete veces intensificado para producir los vencedores.
  9. La salvación completa de Dios: jurídica y orgánica.
  10. La vida del Dios Triuno se imparte en el hombre tripartito para salvar a los creyentes orgánica y subjetivamente en esta vida por los procesos de regeneración, santificación, renovación, transformación, conformación, y glorificación.
  11. El terreno de la localidad para la expresión práctica del Cuerpo de Cristo universal.
  12. La experiencia de Cristo como vida para la edificación de la iglesia como el Cuerpo de Cristo.
  13. La designación de la humanidad de Cristo en resurrección.
  14. La Nueva Jerusalén como la consumación del edificio de Dios.

En la última etapa de su ministerio, el compartir del hermano Lee continuo avanzando:

  1. La cumbre de la revelación divina: Dios se hizo hombre para que el hombre llegue a ser Dios en vida y en naturaleza mas no en la Deidad.
  2. La incorporación divino-humana.
  3. El significado cristalizado de la encarnación, el vivir humano, la crucifixión, y la resurrección de Cristo.
  4. El ministerio completo de Cristo en tres etapas: la encarnación, la inclusión, y la intensificación.
  5. El vivir del Dios-hombre.
  6. Los vencedores como la Sion de Jerusalén.
  7. La manera ordenada por Dios para llevar fruto mediante el engendrar, el nutrir, el perfeccionar y el edificar.
  8. Los grupos vitales.
  9. La realidad del Cuerpo de Cristo.
  10. Un vivir corporativo conformado a la muerte de Cristo para la manifestación de la vida de resurrección.
  11. El pastoreo según Dios como servicio en el Cuerpo de Cristo para la edificación de sí mismo en amor.
  12. La compenetración del Cuerpo por medio de la comunión entre los miembros del Cuerpo, las iglesias, los ancianos, y los colaboradores.

Mientras el hermano Lee estuvo con nosotros el recobro de la revelación divina avanzó continuamente. El hermano Lee mismo testificó que el recobro de la revelación del Señor concerniente a la economía divina fue mostrada al hermano Nee y a él de manera progresiva.

En 1962 vine a los Estados Unidos y comencé la obra del recobro del Señor en este país. Durante estos treinta años ha habido aún mas visión de la revelación divina. En la China continental no pusimos énfasis en el término economía. En lugar de la palabra economía el hermano Nee utilizaba la palabra plan. En sus libros él utilizaba la expresión el plan eterno de Dios; nunca usó la palabra economía. Después de venir a los Estados Unidos no pensaba en la economía de Dios como tal sino hasta 1964. En ese año di los mensajes que están publicados en el libro La economía de Dios. En ese tiempo comencé a usar la palabra economía la cual es el anglicismo de la palabra griega oikonomia. Mas adelante en 1984 comencé a poner énfasis en el dispensar para el cumplimiento de la economía de Dios. En 1990 hice mucho hincapié en la economía divina y el dispensar divino (véanse los libros titulados A Deeper Study of the Divine Dispensing, The Economy and Dispensing of God, and The Divine Dispensing for the Divine Economy publicados por Living Stream Ministry). Digo eso para mostrarles la manera en que el Señor nos ha revelado las cosas divinas de una manera progresiva. (The Christian Life, págs. 167-168)

A través del hermano Lee, la visión en el recobro del Señor avanzó al punto de tener una perspectiva panorámica y completa de la economía de Dios desde el primer capítulo de Génesis hasta el último capítulo de Apocalipsis.

Por lo tanto, después de pasar tiempo con el Señor, siento que se nos presenta una oportunidad singular para enfocarnos en un asunto: el centro de la Biblia. Este asunto es la visión más elevada del la Biblia; la visión que nos gobierna y controla.

Pablo dijo, "No fui desobediente a la visión celestial" (Hch. 26:19). ¿Cuál fue la visión celestial a que se refiere Pablo? Han pasado por lo menos setenta y tres años desde que el Señor levantó al hermano Nee entre nosotros para hablar por Él. Durante este período de tiempo no sólo nuestros corazones sino hasta nuestras manos nunca se quitaron de la Biblia. Contando el número de páginas que hemos manejado es como si hubiésemos manejado cabalmente cien Biblias. Además tenemos muchas notas de lo que hemos ganado de nuestro estudio de la Palabra. Después de setenta y tres años se puede decir que la revelación del Señor ha culminado entre nosotros con la conferencia del año nuevo chino del año pasado. Dicha culminación se puede notar en el himno que compuse: "¡Milagro tal!/ ¡Misterio es!/ Que Dios y el hombre uno son/ ¡Dios se hizo hombre para que/ El hombre llegue a ser Dios!" La visión celestial que el Señor mostró a Pablo fue esta economía, la economía neotestamentaria, la economía eterna de Dios. Esta economía es la revelación de todo el Nuevo Testamento. (The Governing and Controlling Vision in the Bible, págs. 7-8)

Hemos visto que la visión que nos gobierna y controla en la Biblia es la economía de Dios. El primer paso en la economía de Dios es la encarnación de Dios. Luego, están los pasos que tomó Cristo: el vivir humano, la muerte en la cruz, y la resurrección. Finalmente, habrá la Nueva Jerusalén. Esta es una declaración comprensiva de la economía de Dios. El nacimiento de Cristo, Su vivir en la tierra, Su muerte en crucifixión, y Su resurrección de la muerte son términos familiares en el cristianismo. Pero, lamentablemente, a través de la historia de la iglesia durante los últimos dos mil años los que enseñaban y los que recibían la enseñanza sólo sabían de estos términos de manera superficial a través de otros. Muy pocos han entrado en sus significados intrínsecos. Fue cuando el Señor levantó el recobro en China a partir del hermano Nee, que los significados intrínsecos de estos asuntos se nos dieron a conocer uno por uno. (The Governing and Controlling Vision in the Bible, pág. 19)

 

Una evaluación de las afirmaciones y acusaciones de los disidentes

Al evaluar la afirmación de que cierta persona es "un ministro de la era", debemos preguntar: ¿De qué manera esa persona ha avanzado substancialmente la visión de la era? ¿Qué verdad ha recobrado que haya abierto una nueva esfera para la experiencia y/o práctica de los creyentes?

De hecho, si conocemos la manera que opera el Señor, nos daremos cuenta que una vez que haya sido liberada la visión de la era, el Señor se interesa solamente por introducir a todos Sus buscadores a que vean y experimenten dicha visión. En los mensajes dados durante la reanudación del ministerio de Watchman Nee, él enfatizo mucho el asunto del Cuerpo de Cristo. Igualmente, en los últimos años del ministerio del hermano Lee también se habló mucho del Cuerpo. Según el hermano Lee, "con el hermano Nee la revelación y la visión del Señor alcanzó hasta el Cuerpo de Cristo" (The High Peak of the Vision and the Reality of the Body of Christ, pág. 15). En los años después del encarcelamiento y martirio del hermano Nee, el hermano Lee vio algo mas, y es que el Cuerpo de Cristo llega a ser una realidad mediante la impartición de Cristo, por medio de la economía de Dios y por la cumbre de la revelación divina, es decir, que Dios se hizo hombre para que el hombre llegue a ser Dios en vida y en naturaleza pero no en la Deidad. Él nos dejó un plano completo para la edificación del Cuerpo de Cristo y también nos dejó las instrucciones claras de cómo realizar la edificación del Cuerpo.

Sin citar nada de los escritos de los colaboradores, los disidentes los acusaron burlonamente diciendo que procuran ser un ministro de la era corporativo: el "hermano ABCDE". Esto es falso. De hecho, ninguno de los colaboradores ha afirmado esto en forma individual, ni en forma colectiva, ni tampoco han usado el término "hermano ABCDE". Además, esa acusación está diametralmente opuesta a lo que los colaboradores han verdaderamente hablado:

No hay sucesor a este perito arquitecto, pero sí hay un grupo abierto de hermanos que se están compenetrando, quienes son totalmente consagrados al Señor para continuar la labor comenzada por este perito arquitecto. (Ron Kangas, "The Builders of the Divine Building, The Ministry Magazine, vol. 10, no. 1, pág. 150)2

No hay nada exclusivo en esta declaración. Simplemente habla de una dedicación a guardar la visión de la era que nos fue dada a nosotros por nuestro hermano Lee delante de los santos para ser el contenido del hablar de los colaboradores compenetrados.

Los disidentes también atacaron la palabra del hermano Ed Marks cuando dijo que con la partida del hermano Nee y del hermano Lee, la responsabilidad de llevar a cabo la visión de la era recae ahora sobre el "hermano nosotros" con lo que se refería a todos los santos en el recobro del Señor:

Al final de la era, tan próximo a Su venida, El Señor ha levantado a nuestros hermanos como los siervos de cinco talentos para perfeccionarnos a hacer lo que ellos hacen (Mt. 25:15-21; Ef. 4:11-12). El ministerio del hermano Nee y del hermano Lee tiene como meta perfeccionarnos a los de un talento, y no el tratar de perfeccionar a otro de cinco talentos. Al leer los libros de hermano Lee, nos damos cuenta que él era uno de cinco talentos. Nosotros somos los de un talento. Para que realicemos una obra con éxito, tenemos que hacer el trabajo de perfeccionar a todos los santos para la obra del ministerio a fin de edificar el Cuerpo de Cristo. Si son perfeccionados todos los de un talento para funcionar como miembros en el Cuerpo, el Señor regresará. Este es el ministerio que edifica al Cuerpo y perfecciona a todos los santos de un talento.

El hermano Nee y el hermano Lee han partido para estar con el Señor. Por lo tanto, hoy en día en el recobro del Señor, es el tiempo del "hermano nosotros". (Ed Marks, "The Ministry of the Age, the Vision of the Age, the Flow of the Age, and the Commission of the Age," The Ministry Magazine, vol. 7, no. 6, págs. 14-15)

En realidad, este hablar iguala tanto la comprensión como el anhelo ferviente que tenían el hermano Nee y el hermano Lee. En estos días el Señor desea que los santos en Su recobro se levanten para entrar en la revelación y la visión que fueron liberadas por medio del hermano Nee y del hermano Lee, sobre todo en las verdades cumbres de la última fase del ministerio del hermano Lee, la práctica de la manera ordenada por Dios y el pastoreo orgánico para la edificación del Cuerpo de Cristo. No debemos malgastar nuestras fuerzas ni el tiempo de los santos promoviendo aquel fulano como otro "ministro de la era". En la última parte de su ministerio el hermano Nee expresó su sentir de que el Señor deseaba cambiar la era de gigantes espirituales a una era en la cual todo el Cuerpo sirve:

Hoy se espera a uno parecido a Pablo con cinco talentos. Tal vez, habrá que esperar cien años antes de que Dios nos de un don o un ministerio tan grande. Tal vez esperemos por décadas antes de que un maestro sea levantado. La manera que tomamos hoy en día es la manera en que el Cuerpo entero sirve…. Si algunos de cinco talentos se presentan, le alabamos al Señor por eso. Con respeto a la función y el resultado en la obra, los grandes dones por cierto son buenos cuando ellos están coordinados. (The Collected Works of Watchman Nee, vol. 57, pág. 224)

Yo creo que se acabó la era de gigantes espirituales en la vida de iglesia. Tal vez en la próxima generación todos los llamados "gigantes" que ahora tenemos desaparecerán totalmente. Hoy en día, es el tiempo final para los gigantes. Lo que Dios desea hoy en día es el servicio de todo el Cuerpo. Dios les prohíbe a todos los miembros a que sean muy fuertes. Lo que Él desea es que la iglesia sea fuerte. (The Collected Works of Watchman Nee, vol. 62, pág. 271)

La exigencia de parte de los disidentes que los colaboradores identifiquen un presente "ministro de la era", es indebida. La cuestión verdadera es si hemos entrado totalmente en la visión que el Señor ya nos ha dado. Y si no, debemos entregarnos a:

  1. Seguir fielmente la visión que ya se nos ha dado (Hch. 2:42a; 26:19; 1 Ti. 4:6; 2 Ti. 3:10).

    Hch. 2:42a – Y perseveraban en la enseñanza y en la comunión de los apóstoles.

    Hch. 26:19 – Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial.

    1 Ti. 4:6 – Si expones estas cosas a los hermanos, serás buen ministro de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe y de la buena enseñanza que has seguido fielmente.

    2 Ti. 3:10 – Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ministren, si son irreprensibles.

  2. Procurar entrar en la "verdad presente", la visión al día liberada a través del ministerio del Señor (Fil. 4:9; 1 Ti. 4:15; 2 P. 1:12).

    Fil. 4:9 – Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto poned en práctica; y el Dios de paz estará con vosotros.

    1 Ti. 4:15 – Practica estas cosas; permanece en ellas, para que tu progreso sea manifiesto a todos.

    2 P. 1:12 – Por esto siempre estaré recordándoos estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.

  3. Ejercitarse para llegar al estándar de la visión actualizada en el hablar para que todos hablemos lo mismo en unanimidad (Ro. 15:6; 1 Co. 1:10).

    Ro. 15:6 – para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

    1 Co. 1:10 – Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.

El hermano Lee nos dejó la carga de edificar la realidad del Cuerpo de Cristo por medio de que los santos llegarán a la cumbre de la revelación divina, mediante el vivir del Dios-hombre, y por medio del pastoreo que es conforme a Dios para consumar la Nueva Jerusalén. Hasta hoy estamos carentes en cuanto a estos asuntos. No solamente los santos en las iglesias, sino hasta algunos de los ancianos y obreros entre nosotros se han tardado en entrar en las verdades cumbres y la práctica de la vida de iglesia de acuerdo con la manera ordenada por Dios.

Esto es el bosquejo general de la economía de Dios, y cada paso de su significado cristalizado se ha abarcado en el capítulo anterior. Todos los hermanos y hermanas entre nosotros, sobre todo los ancianos y colaboradores, necesitan aprender como hablar la cristalización de la economía de Dios. (The Governing and Controlling Vision in the Bible, pág. 38)

A veces algunos colaboradores y ancianos me dicen: "No me atrevo a hablar de estas verdades elevadas, porque los creyentes a quienes sirvo no pueden entenderlas debido a su condición espiritual actual". Yo respondería: "No es que ellos no entiendan, sino que usted no puede presentar las cosas claramente". Podemos hablar, conforme al idioma nuevo del recobro del Señor, en cuanto a este Cristo que hemos ganado, sólo después de conocer a Cristo, experimentarlo y ganarlo. Tenemos que aprender a usar el idioma nuevo para hablar de la cultura nueva en la esfera divina y mística. Entonces las personas nos escucharán con mucho placer, y sin duda entenderán lo que decimos. Sólo así seremos aptos para ser colaboradores y ancianos. De otro modo, seremos anticuados en cuanto al mover del Señor en la edad presente. (Cómo ser un colaborador y un anciano y como cumplir con sus deberes, págs. 16-17)

Muchos cristianos que buscan del Señor, queridos hermanos, quienes están en las denominaciones buscan algo más elevado, profundo y rico que lo que han oído y poseen. Están cansados de las cosas superficiales. Si les decimos las verdades elevadas, se despertarán. Al principio tal vez se opongan, pero gradualmente encontrarán la verdad. Entonces, ¿qué debemos hacer? Tenemos que aprender las cumbres de la revelación actual de Dios y aprender a hablarlas. Tenemos que ir, y tenemos que hablar. Yo creo que las cumbres de la revelación actual llegarán a ser la demanda más grande entre los cristianos de hoy.

Por supuesto, para hacer esta obra que tiene una misión tan elevada, tenemos que estar preparados para encontrar toda clase de dificultades. Pero tomé Salmo 84:6 como bendición en estas dificultades "Pasando por el valle de Baca lo convierten en manantial, también las lluvias tempranas lo cubren de bendiciones" (heb.). El valle de Baca es el valle de lágrimas. Los que se mencionan en Salmos 84 pasan por un camino lleno de lágrimas, o sea, sufrimientos, pero lo convierten en manantial. Los hermanos que fueron a Rusia pueden testificar que fueron por un valle de lágrimas, pero su estancia allí durante los últimos cuatro años ha convertido a Rusia en manantial con lluvias tempranas de bendiciones. Les animo a todos a recibir esta comisión elevada a ir con las cumbres de la revelación divina y con la visión al día de Dios para moverse con Él a fin de que las cumbres de la revelación divina lleven Su economía eterna a su consumación. (La revelación del Dios Triuno y Su mover, pág. 98)

No debemos desear ni debemos competir por un nombre o puesto para nosotros mismos. Más bien, debemos proseguir para entrar en la cumbre de la revelación divina y en la práctica de la manera ordenada por Dios y en el pastoreo orgánico para edificar el Cuerpo de Cristo, a fin de dar consumación a esta era y traer al Señor de regreso. Esta es la comisión única del Señor a Su recobro hoy en día.

Notas:

1Para un ánalisis de este tema desde la perspectiva lingüística, veáse el artículo de Kerry Robichaux's "No unique minister of the age? Is that what Watchman Nee taught?" en http://onepub.robichaux.name/2006/02/12/no_unique_minister_of_the_age/ (in English).

2Más de una vez uno de los disidentes afirma que esta frase fue omitida del mensaje 9 impreso del entrenamiento de invierno 2005, páginas 121-123 de The Ministry Magazine, tomo 10, número 1. Hay varios puntos aquí. El mensaje 9 se encuentra en las páginas 205-229. También fue compartido por Ron Kangas quien también compartió el mensaje 6, que sí incluye la frase citada en la página 150. El autor disidente obviamente no se sintió obligado a investigar los hechos verídicos ya que dijo "…es más o menos así". La cinta de audio del mensaje estaba y todavía sigue disponible en Living Stream Ministry .