Saltar a la siguiente sección de este artítulo:

¿Quién representa a la cabeza y al cuerpo?

Un obrero disidente explica su renuencia a llevar a cabo su obra en una comunión coordinada con los colaboradores en el principio del Cuerpo, de la siguiente manera:

Por lo tanto debemos ser muy cuidadosos cuando usamos el término "el sentir del Cuerpo". He oído que se dice: "¿Por qué no tienes comunión con el Cuerpo?". Tengan cuidado, esto sólo puede aplicarse localmente, ya que, ¿quién puede ser reconocido, de una manera práctica, como el representante de "el Cuerpo" una vez que se va más allá del límite de la localidad?

Por lo tanto estoy preocupado cuando escucho a algunos hermanos decir: "¿Por qué no tienes comunión con el Cuerpo?". Si algunos afirman representar al Cuerpo, están reemplazando a Cristo. El Cuerpo tiene una Cabeza y una persona: El Cristo pneumático exaltado. (Titus Chu, "What a Prophet Must See," Fellowship Journal, tomo 5, no. 1, pág. 27)

Aparentemente tales palabras parecen ser convincentes y aun espirituales. En realidad, este hermano disidente penosamente interpreta en forma equivocada tanto la Biblia como el ministerio de Watchman Nee y Witness Lee.

Otro hermano quien está estrechamente relacionado con este obrero disidente emitió un artículo criticando a los hermanos por "representar a las iglesias locales", un papel que este hermano disidente afirma estar reservado exclusivamente para los ancianos de la localidad:

La pregunta, "¿Quién representa a las iglesias locales?" parece ser lo suficientemente sencilla y fácil de contestar. La respuesta obvia es: "Los ancianos". Ambos el hermano Nee y el hermano Lee enseñaron que los ancianos administran los asuntos de una iglesia local. La iglesia local no es la esfera de los obreros (apóstoles). ("¿Quién representa las iglesias locales?")

El uso de este hermano del ministerio de Watchman Nee y Witness Lee es tan selectivo hasta el punto de caer en un gran error. Él no presenta su enseñanza de una manera completa o balanceada. Aun en su palabra de introducción, cambia el tema de representar las iglesias al de administrar la iglesia local. Estas dos cosas no son lo mismo. Sin duda que la administración de los asuntos de una iglesia local está en las manos de los ancianos, y que la administración de los ancianos representa la autoridad de Cristo. Sin embargo, es erróneo decir que los ancianos son la autoridad máxima o única en la iglesia, así como también es erróneo decir que no existe autoridad en el Cuerpo o entre las iglesias locales, o que no existe una representación de Cristo como la Cabeza del Cuerpo más allá de los límites de una localidad.

Por consiguiente, este artículo presentará los siguientes puntos tanto de la crónica del Nuevo Testamento como de los escritos de Watchman Nee y Witness Lee:

  1. Toda autoridad proviene de Cristo, la Cabeza.
  2. Cuatro categorías de personas representan al Cuerpo.
  3. La unidad con toda la iglesia introduce la autoridad.
  4. Los apóstoles representan tanto a la Cabeza, Cristo, como al Cuerpo, la iglesia.
  5. El papel de los apóstoles al representar al Cuerpo mediante la imposición de manos.
  6. La autoridad de los apóstoles entre todas las iglesias.
  7. La autoridad que los apóstoles ejercen entre las iglesias.
  8. La autoridad de los apóstoles al tratar con los ancianos.

Este artículo también examinará algunos errores de los disidentes al analizar pasajes particulares de la crónica del Nuevo Testamento y ofrece una palabra de balance del ministerio del hermano Lee con respecto a la representación de Cristo a través de la autoridad delegada en el Cuerpo. También presentará una palabra llena de luz del ministerio de Watchman Nee con respecto a la necesidad de someterse a la autoridad delegada en el Cuerpo de Cristo.

1. Toda autoridad proviene de Cristo, la Cabeza

En el Cuerpo de Cristo, la fuente única de autoridad es Cristo como la Cabeza. Por lo tanto, aunque hay autoridades delegadas, todo lo relacionado a su autoridad reposa no en ellos mismos, sino que ésta proviene de Cristo como la Cabeza y del Espíritu Santo que está en la iglesia, el Cuerpo.

Mt. 28:18 – Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.

Hch. 2:36 – Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Col. 1:18 – Y Él es la Cabeza del Cuerpo que es la iglesia; Él es el principio, el Primogénito de entre los muertos, para que en todo Él tenga la preeminencia.

Ef. 1:22 – Y sometió todas las cosas bajo Sus pies, y lo dio por Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.

Al final del evangelio de Mateo, un libro que trata acerca del reino de los cielos, el Señor Jesús se presenta a Sí mismo como Aquel a quien se le ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mt. 28:18-20). Mateo 28:18 dice: "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me ha sido dada en el cielo y en la tierra". En Su divinidad como el Hijo unigénito de Dios, tenía potestad sobre todo. No obstante, en Su humanidad, como Hijo del Hombre para ser el Rey del reino celestial, toda la potestad en el cielo y en la tierra le fue dada después de Su resurrección. (The Conclusion of the New Testament, Messages 265-275, pág. 2819)

Una autoridad delegada debe recordar que toda autoridad procede de Dios, quien las estableció todas; por lo tanto, s i alguna persona tiene autoridad, ésta proviene de Dios. No hay autoridad inherente en una persona, y nadie puede designarse a sí mismo para ser una autoridad...Todas l as autoridades delegadas deben recordar que son solamente representantes de Dios y que no tienen autoridad en sí mismas . (La autoridad y la sumisión , pág. 109)

Hablaré una palabra a los ancianos con respecto a su autoridad: Debemos tener el entendimiento básico de que no existe ninguna autoridad en nosotros mismos. La autoridad en el Cuerpo de Cristo es Cristo, la Cabeza. Es el Espíritu Santo quien está operando en el Cuerpo. Por lo tanto, solo el Espíritu Santo es la autoridad. El Espíritu Santo es la autoridad de Cristo en Su Cuerpo. ¿De dónde proviene la autoridad de los hermanos responsables? No piense que siempre y cuando una persona sea un anciano él tiene autoridad. Debemos conocer y entender lo que es la autoridad. Solo aquellos que entienden lo que es la autoridad tienen autoridad. Si los ancianos no entienden lo que es la autoridad, no están calificados para ser ancianos, y no son aptos para ser una autoridad. Nosotros no tenemos ninguna autoridad en nosotros mismos. La única diferencia entre nosotros y los hermanos y hermanas es que nosotros conocemos, de una manera un poco más clara, la autoridad del Espíritu Santo, y somos capaces de comunicarles el pensamiento del Espíritu Santo. Los ancianos no tienen autoridad alguna en sí mismos. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 61, pág. 215)

En la iglesia no existe autoridad humana; únicamente existe la autoridad del Espíritu Santo. La iglesia ha existido sobre la tierra por un gran período de tiempo, pero Dios nunca ha confiado su servicio a ningún humano en lo individual. Ni aún los ancianos son la autoridad en la iglesia. Usted no es la autoridad. Cualquier acción en el servicio de la iglesia debe ser el resultado de la dirección del Espíritu Santo. Todo aquel que actúa o delibera sin la dirección del Espíritu Santo es rebelde y sedicioso. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 62, pág. 285)

2. Cuatro categorías de personas que representan al Cuerpo

Contrario a lo que los hermanos disidentes afirman acerca de que únicamente los ancianos pueden representar a la iglesia, existen en el Nuevo Testamento cuatro categorías de personas que pueden representar al Cuerpo.

1 Co. 1:11 – Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de la casa de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.

1 Ti. 5:17 – Los ancianos que presiden bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza.

Hch. 9:17 – Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor me ha enviado —Jesús, quien se te apareció en el camino por donde venías— para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

Mt. 18:18-20 – [18] De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, habrá sido atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, habrá sido desatado en el cielo. [19] Otra vez, de cierto os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. [20] Porque donde están dos o tres congregados *en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.

En la iglesia existen cuatro categorías de personas que pueden representar al Cuerpo: (1) los apóstoles, (2) los ancianos, (3) los creyentes, como individuos, quienes son comisionados por el Señor, tal como Ananías que fue comisionado por el Señor para que hablara con Pablo, y (4) los dos o tres creyentes que se niegan a sí mismos y se reúnen en el nombre del Señor. Estos cuatro grupos de personas representan al Cuerpo. Si usted está en un error, el Señor enviará a un creyente, como individuo, para que vaya a hablar con usted. Si usted no recibe la palabra del creyente, como individuo, él se lo dirá a dos o tres creyentes más. Si usted no recibe la palabra de estos dos o tres creyentes, los ancianos deben venir para ayudarle. Usted no puede actuar de manera individualista. Muchos problemas que no han sido resueltos requieren que los apóstoles vayan. Ellos son los que el Señor ha escogido, en particular, para representar al Cuerpo. Nosotros debemos informar a los ancianos y a los apóstoles de todos los asuntos de importancia, de tal manera que no haya ambigüedad. Debemos hacer esto a fin de recibir su ayuda. No podemos descuidar el Cuerpo y no podemos descuidar a los representantes del Cuerpo. Si descuidamos a los representantes del Cuerpo, no seremos capaces de practicar la vida del Cuerpo. Que Dios nos conceda no solo la revelación del Cuerpo sino también el testimonio del Cuerpo, y pueda Él causar que nos sometamos a los representantes del Cuerpo. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 38, págs. 497-498; un pasaje muy similar se puede encontrar en el tomo 44, págs. 834-835)

Si usted ve el Cuerpo y ve la autoridad de la Cabeza, verá que siempre hay una o más personas que están adelante de usted en el Cuerpo y a quienes usted mismo debe someterse. No solo debe ver la Cabeza, usted debe también ver a aquellos que representan a la Cabeza y debe saber que estar en contra de ellos es estar en contra de Dios . ( The Collected Works of Watchman Nee , tomo 37, pág. 249)

3. La unidad con toda la iglesia introduce la autoridad

I En una sección titulada "La unidad con toda la iglesia introduce la autoridad", el hermano Watchman Nee nos muestra cuán crucial es la unidad de toda la iglesia para representar a Dios y ejercer Su autoridad.

Mt. 18:16 – Mas si no te oye, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

Mt. 18:19 – Otra vez, de cierto os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos

Debido a que usted es la iglesia, usted tiene la autoridad. La autoridad de Dios está con la iglesia. No piense que un creyente como individuo no tiene autoridad alguna. En tanto que un creyente, como individuo, sea uno con toda la iglesia, él también puede tener autoridad y puede aun ser la autoridad. Suponga que el hermano Lee me ha ofendido. Al estar a solas con él, le señalo su error, y el asunto se soluciona. Mientras estoy tratado con el asunto, la iglesia entra en la escena; la realidad de la iglesia es introducida. Por supuesto, en términos de procedimientos reales, la iglesia no es involucrada. En la Biblia no sólo un individuo puede representar a la iglesia; el principio de dos o tres también puede ser un principio de la iglesia. Cuando dos o tres son uno, esa unidad los hace ser la iglesia. Cuando estos dos o tres tratan con alguna cosa, es la iglesia la que está tratando con el asunto. La única diferencia entre eso y la iglesia tratando con el asunto es que la iglesia no ha dicho nada directamente. En realidad, estos dos o tres son uno con la iglesia, pero la iglesia no está involucrada directamente. Sin embargo, lo que ellos dicen llega a ser lo que la iglesia dice. Por lo tanto, los dos o tres llegan a ser la iglesia. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 57, págs. 308-309)

4. Los apóstoles representan tanto a la Cabeza, Cristo, como al Cuerpo, la iglesia

Los apóstoles especialmente representan a la autoridad de la Cabeza en el Cuerpo de Cristo.

1 Co. 12:28a – Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles.

En el Cuerpo de Cristo, los apóstoles son el primer don que Dios ha designado. Ellos son enviados por Dios para representar la autoridad de la Cabeza y para llevar a cabo la voluntad de Dios sobre la tierra. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 44, pág. 823.

Los apóstoles no solamente representan a la iglesia, sino también a Cristo. Dios puso primero a los apóstoles en la iglesia. Ser primero implica poseer autoridad. En otras palabras, los apóstoles son la autoridad delegada . ( The Collected Works of Watchman Nee , tomo 48, pág. 105 [ Mensajes para edificar a los creyentes nuevos ] , pág. 118)

Los apóstoles podían representar al Cuerpo porque ellos mismos estaban plenamente identificados con el Cuerpo en su vivir y en su obra, y fueron enviados por los miembros representantes del Cuerpo quienes impusieron manos sobre ellos, con lo cual declararon la unidad del Cuerpo con los apóstoles:

Hch. 13:1-3 – [1] Había entonces en Antioquía, en la iglesia local, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el hermano de crianza de Herodes el tetrarca, y Saulo. [2] Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. [3] Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Como hemos visto, la imposición de manos habla de la unidad (Lv. 1:4), y la única unidad conocida entre los hijos de Dios es la unidad del Cuerpo de Cristo; así que, los profetas y maestros al imponer las manos sobre los apóstoles, se mantenían definitivamente sobre el fundamento del Cuerpo, actuando como sus miembros representativos. Su acción identificaba a toda la iglesia con los apóstoles, e identificaba a los apóstoles con toda la iglesia. Estos profetas y maestros no se mantuvieron sobre una base individual para enviar a los apóstoles como sus representantes personales, ni se apoyaron ellos sobre la base de alguna compañía selecta para enviarlos como representantes de esa compañía en particular; sino que se mantuvieron en el principio del Cuerpo, como sus miembros ministrantes, y apartaron a estos dos para la obra del evangelio. Por su parte los dos, siendo así apartados, salieron no para representar a ningún individuo en particular ni a ninguna organización en especial, sino para representar al Cuerpo de Cristo, y solamente al Cuerpo de Cristo. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 30, pág. 29 [La vida cristiana normal de la iglesia], págs. 52-53)

5. El papel de los apóstoles al representar al Cuerpo mediante la imposición de manos

El papel de los apóstoles al representar al Cuerpo se nos muestra mediante la imposición de manos:

Hch. 8:17 – Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

Hch. 19:6a – Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo.

Los apóstoles son los representantes de Dios y son también miembros representantes en el Cuerpo de Cristo. Cuando Pedro y Juan impusieron sus manos sobre los creyentes en Samaria, su acción introdujo a aquellos, sobre los cuales impusieron ellos sus manos, bajo la autoridad de la Cabeza y en la comunión del Cuerpo. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 44, pág. 830)

Hoy día, en la iglesia, los apóstoles son los miembros representantes en el Cuerpo de Cristo; ellos representan la autoridad de Cristo. Que los apóstoles impusieran sus manos sobre los creyentes samaritanos significó que ellos los reconocían como parte del Cuerpo. Una vez que estuvieron en el Cuerpo, el Espíritu descendió sobre ellos. (The Collected Works of Watchman Nee , tomo 38, pág. 490)

6. La autoridad de los apóstoles entre todas las iglesias

Como representantes de la Cabeza, Cristo, los apóstoles tienen autoridad entre todas las iglesias.

1 Co. 9:1 – ¿No soy libre? ¿No soy 3apóstol? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?

Nota 9:13 – Al presentarse como ejemplo a los creyentes, el apóstol tocó el asunto de su apostolado, que le daba la autoridad de enfrentar todos los problemas tratados en este libro, problemas serios con respecto a la vida de iglesia y su comunión. Su manera de tratar estos problemas no sólo se basaba en su enseñanza, sino también en la autoridad inherente a su apostolado. Para tratar la situación, él tuvo que mantenerse firme en esta posición y aclarar este asunto a los creyentes corintios. Ellos habían puesto en duda su apostolado y estaban en una situación caótica, mayormente debido a la necedad de su sabiduría mundana, su confianza en sí mismos y su orgullo.

1 Co. 1:1 – Pablo, 1apóstol de Cristo Jesús llamado por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes.

Nota 1:11– Un apóstol es una persona enviada. Eso era Pablo, alguien no designado por sí mismo, sino llamado por el Señor. Su apostolado era auténtico (9:1-5; 2 Co. 12:11-12; cfr. 2 Co. 11:13; Ap. 2:2) y tenía la autoridad de la administración neotestamentaria de Dios (2 Co. 10:8; 13:10). Con base en esta posición y con dicha autoridad, el apóstol escribió esta epístola, no sólo para nutrir y edificar a los santos en Corinto, sino también para regular y corregir las anomalías de esa iglesia.

1 Ti. 5:19 – Contra un anciano no 1admitas acusación si no está apoyada por dos o tres testigos.

Nota 5:191– El apóstol Pablo le mandó a Timoteo que recibiera acusaciones en contra de un anciano. Esto indica que después de que los apóstoles han establecido ancianos, todavía tienen autoridad sobre ellos.

1 Co. 7:6 – Mas esto digo por vía de concesión, no por 1mandamiento.

Nota 7:61– Esto implica que el apóstol en su enseñanza tenía autoridad para dar mandamientos a los creyentes.

¿Cómo debe ser designada la autoridad en la iglesia? Dios ha establecido a los ancianos y apóstoles como la autoridad en la iglesia. En cada iglesia, Dios establece ancianos; y entre todas las iglesias, Él establece apóstoles. La autoridad de los apóstoles les permite velar por todas las iglesias, mientras que la autoridad de los ancianos les es conferida con el propósito de que velen por sus respectivas iglesias locales. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 22, pág. 19 [La vida de asamblea], pág. 20)

7. La autoridad que los apóstoles ejercen entre las iglesias

En su ministerio, los apóstoles ejercen autoridad entre todas las iglesias principalmente mediante la enseñanza:

2 Co. 13:10 – Por esto os escribo estando ausente, para no usar de severidad cuando esté presente, conforme a la autoridad que el Señor me ha dado para edificar, y no para derribar.

La autoridad que Dios delegó a quienes puso en el ministerio tenía como fin que ellos edificaran y no que derribaran (2 Co. 13:10). Pablo tenía autoridad, no para destruir, sino para edificar. La autoridad delegada de Dios radicaba en la enseñanza de los que llevaban la delantera (1 Co. 4:17b-21; 7:17b; 16:1; 11:2; 2 Ts. 3:6, 9, 12, 14). Pablo ejercía su autoridad en su enseñanza. Él enseñaba lo mismo en todos los lugares y en todas las iglesias (1 Co. 4:17b), y las iglesias le obedecían. Esta fue una demostración de la autoridad delegada de Pablo. La autoridad siempre sigue las palabras apropiadas. Un maestro de escuela habla con autoridad. Cuando el maestro habla, todos los estudiantes están bajo su autoridad. (El liderazgo en el Nuevo Testamento, pág. 51)

Aquellos que dicen que los apóstoles no tienen autoridad para tratar asuntos relacionados con una iglesia local están en un error. La mayoría de las epístolas de Pablo son escritas para tratar directamente con problemas en las iglesias o para instruir a sus colaboradores en cómo hacerlo. En esas epístolas Pablo no solo enseñó, sino también exhortó y aún ordenó:

1 Co. 1:1 – Pablo, 1apóstol de Cristo Jesús llamado por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes.

Nota 1:11– Un apóstol es una persona enviada. Eso era Pablo, alguien no designado por sí mismo, sino llamado por el Señor. Su apostolado era auténtico (9:1-5; 2 Co. 12:11-12; cfr. 2 Co. 11:13; Ap. 2:2) y tenía la autoridad de la administración neotestamentaria de Dios (2 Co. 10:8; 13:10). Con base en esta posición y con dicha autoridad, el apóstol escribió esta epístola, no sólo para nutrir y edificar a los santos en Corinto, sino también para regular y corregir las anomalías de esa iglesia.

1 Co. 7:6 – Mas esto digo por vía de concesión, no por 1mandamiento.

Nota 7:61– Esto implica que el apóstol en su enseñanza tenía autoridad para dar mandamientos a los creyentes.

Tit. 2:15 – Esto habla, y exhorta y convence con toda 3autoridad. Nadie te menosprecie.

Nota 2:153– Lit., mandato. Con toda autoridad modifica a exhorta y convence. Exhortar y convencer con toda autoridad es aconsejar y convencer imperativamente en todo aspecto con palabras de autoridad, como dando órdenes.

Después de que los apóstoles nombran a los ancianos y encomiendan a la iglesia en sus manos, ¿qué deben hacer los apóstoles en el futuro? Algunos dicen que los apóstoles ya no tienen nada que ver con la iglesia. Según su parecer, cuando los apóstoles nombraban ancianos se terminaba su relación con las iglesias. Dicen esto utilizando como base lo que el hermano Nee dijo en La vida cristiana normal de la iglesia. En la página 66 de dicho libro, el hermano Nee dice: "Una vez que una iglesia era establecida, toda la responsabilidad era encomenda-da a los ancianos locales, y desde ese día los apóstoles no ejercían control alguno sobre ella en sus asuntos prácticos". En esta cita debemos prestar atención a la frase "en sus asuntos prácticos". Algunos citan las palabras del hermano Nee sin darse cuenta del significado (El hermano Nee corrigió este posible mal empleo de sus palabras en su libro titulado Los asuntos de la iglesia, págs. 149, 14-20). Los apóstoles no debían participar en la administración de la iglesia local en asuntos prácticos, pero sí en cuanto a la necesidad que ella tenía de que ellos la enseñaran, la instruyeran y la exhortaran.

Vimos que Pablo escribió una carta a la iglesia en Corinto exhortándola a que quitara de la comunión de la iglesia a cierto hombre perverso. El apóstol mandó que la iglesia hiciera esto: "Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad a ese perverso de entre vosotros" (1 Co. 5:13). ¿Significa esto que el apóstol sujetó a la iglesia bajo su administración? No, en absoluto. Si ése hubiera sido el caso, no habría necesidad de decir que quitaran al perverso; lo habría hecho directamente. En este sentido, Pablo como apóstol no participó en la administración de la iglesia, pero sí le enseñó, le instruyó y le exhortó. (El liderazgo en el Nuevo Testamento, págs. 34)

8. La autoridad de los apóstoles al tratar con los ancianos

Además, los apóstoles tienen la autoridad de tratar con los ancianos que pecan o que se desvían de la enseñanza de los apóstoles:

1 Ti. 5:19-20 – [19] Contra un anciano no 1admitas acusación si no está apoyada por dos o tres testigos. [20] A los que pecan, 1repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.

Nota 5:191– El apóstol Pablo le mandó a Timoteo que recibiera acusaciones en contra de un anciano. Esto indica que después de que los apóstoles han establecido ancianos, todavía tienen autoridad sobre ellos.

Nota 5:201– Esto tambi é n muestra la autoridad de los ap ó stoles sobre los ancianos.

Después de la reunión en Hangkow, algunos hermanos interpretaron mal lo que se habló. Ellos pensaron que aunque los ancianos son designados por los apóstoles, ellos no tenían que escuchar a los apóstoles. Eso es imposible. Cuando hubo hermanos que no respetaron a los ancianos y sucedieron problemas, la carta de acusación de dos o tres, fue enviada a Timoteo. En otras palabras, la autoridad para la designación de los ancianos es con los apóstoles, y la autoridad para la destitución de los ancianos es también con los apóstoles. Una iglesia local no puede remover a un anciano, sino que los apóstoles necesitan tomar la responsabilidad para remover ancianos. Este es el motivo por el cual la carta de acusación de dos o tres fue enviada a Timoteo. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 51, pág. 143 [Asuntos de la iglesia], pág. 161)

En 1 Timoteo 5 existe otro aspecto de la relación que los apóstoles tienen con una iglesia local, de lo cual el hermano Nee nos habló. En 1 Timoteo 5:19-20 dice: "Contra un anciano no admitas acusación si no está apoyada por dos o tres testigos. A los que pecan, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman". El apóstol Pablo exhortó a Timoteo a que [en ciertas circunstancias] recibiera acusación contra un anciano. Esto indica que los apóstoles tienen la autoridad de juzgar a los ancianos incluso después de nombrarlos. Si existe un problema entre los ancianos, este caso debe ser presentado a los apóstoles, y éstos tienen que juzgar. Los apóstoles tienen la autoridad de reprender delante de otros a un anciano que peque. Los apóstoles no deben participar en la administración de la iglesia, pero esto no significa que no tengan nada que ver con una iglesia local después de que los ancianos hayan sido establecidos. (El liderazgo en el Nuevo Testamento, pág. 34)

Hay algunos que después de haber leído el libro del hermano Nee La vida cristiana normal de la iglesia , han entendido que una vez que los apóstoles nombran a los ancianos en una iglesia local, ellos, bajo ninguna circunstancia, tienen derecho a interferir en los asuntos de esa iglesia. Sin embargo, éste es un entendimiento equívoco de lo que dijo el hermano Nee. En otro libro, Los asuntos de la iglesia , el hermano Nee señala que una vez que los ancianos son designados por los apóstoles, los ancianos deben tomar la delantera en la iglesia según la enseñanza de los apóstoles. Si los ancianos extravían a los creyentes o si yerran de alguna manera, los santos pueden presentar una acusación a los apóstoles en contra de ellos ( Estudio-vida de 1 Timoteo , págs. 86-87)

Errores de los hermanos disidentes en el análisis de la crónica del Nuevo Testamento

El artículo del hermano disidente equivocadamente afirma lo siguiente:

De acuerdo a nuestra comprensión, el Nuevo Testamento no da un ejemplo de que unos pocos hermanos que funcionan como representantes de todas las iglesias locales. En Hechos 11 Bernabé y Saulo eran "delegados" de la iglesia en Antioquía, trayendo sus dones materiales a la iglesia en Jerusalén. En este caso, al llevar la ofrenda, Bernabé y Saulo representaban su propia iglesia local, la iglesia en Antioquía. Los ancianos de Jerusalén recibieron la ofrenda como representantes de la iglesia en Jerusalén. En pasajes similares, unos pocos hermanos de Corinto y de las iglesias cercanas servían como "apóstoles de las iglesias" (2 Co. 8:23) y trajeron dones materiales a Judea. Finalmente, los ancianos en Jerusalén participaron en una conferencia en Hechos 15 como representantes de la iglesia en Jerusalén. El hermano Lee es muy claro en cuanto a que los ancianos representaban únicamente la iglesia en Jerusalén y no otras iglesias. No hallamos un caso en el Nuevo Testamento de hermanos que representen a todas las iglesias locales, ni alguna enseñanza prescriptiva ni un ejemplo descriptivo de que esa práctica aparezca en la Biblia. ("¿Quién representa a las iglesias locales?")

Este recuento se equivoca con respecto a la verdad en por lo menos dos consideraciones. Primero, descuida el hecho de que Hechos 15 registra que los apóstoles participaron en esta conferencia. Es raro que en el registro de los disidentes acerca de la conferencia en Hechos 15 ellos únicamente mencionan a los ancianos en la iglesia en Jerusalén y no a los apóstoles. El relato bíblico muestra que había dos categorías de personas que tenían responsabilidad en el Cuerpo de Cristo reunidas juntamente en Jerusalén: los ancianos locales y los apóstoles responsables del liderazgo de la obra del Señor tanto en la región de los judíos como en la de los gentiles.

Hch. 15:6 – Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.

La omisión que hace el disidente acerca de "los apóstoles" es muy reveladora respecto a su verdadera intención, debido a que los apóstoles representaban a la iglesia universal compuesta de todas las iglesias locales. Acerca de Hechos 15 el hermano Lee expresó:

T Los ancianos representan a la iglesia local, y los apóstoles representan a las iglesias en diferentes localidades. Los ancianos representan a una localidad, y los apóstoles representan varias localidades. Así como los ancianos entienden claramente la situación en una localidad, de igual manera los apóstoles claramente entienden las situaciones en varias localidades.(Being Apt to Teach and Holding the Mystery of the Faith, pág. 16)

No hay registro de que los ancianos de las iglesias gentiles participaran en esta conferencia. Pablo y Bernabé no estaban allí como ancianos sino como obreros líderes en el mundo gentil; sin embargo, la decisión que se tomó en esa conferencia se aplicó a las iglesias gentiles. Además, no hay un registro de que algún anciano de afuera de Jerusalén participara, pero la decisión que se tomó aplicó a todas las iglesias judías, no solo a la iglesia en Jerusalén.

La decisión que se tomó en Jerusalén finalmente se convirtió en una carta escrita por los apóstoles y los ancianos. Dicha carta no afirmaba que era enviada de parte de los apóstoles y los ancianos gentiles, ni de parte de los apóstoles y ancianos judíos; antes bien, Hechos 15 simplemente dice que fue escrita de parte de los apóstoles y los ancianos (v. 23), de los cuales unos eran judíos y otros, gentiles. Todos ellos fueron considerados como uno solo. Debemos ver esto. (Further Consideration of the Eldership, the Region of the Work, and the Care for the Body of Christ, pág. 17 [Entrenamiento para ancianos, libro 11: El ancianato y la manera ordenada por Dios (3)], pág. 132-133)

La decisión tomada en Hechos 15 no fue una decisión tomada únicamente por la región judía, ni una decisión tomada por la región gentil. En realidad, fue una decisión supraregional que no se limitaba al ámbito de una sola región. La decisión que tomaron se aplicaba a todas las iglesias, ya sean judías o gentiles. (Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asuntos cruciales con respecto a la práctica del recobro del Señor , pág. 34)

Segundo, el recuento del disidente acerca de 2 Corintios 8:23 tampoco da en el blanco. Él omite mencionar a Tito, quien fue enviado a Jerusalén para representar a Pablo como un obrero responsable en la región de los gentiles y de todas las iglesias gentiles que habían contribuido para la ayuda de los creyentes en Judea. También fracasa en distinguir el por qué es aceptable que un grupo de hermanos pudieran ser identificados como "apóstoles de las iglesias", representando un grupo no específico de iglesias, y el por qué no es aceptable que los hermanos que sirven como colaboradores entre nosotros sean identificados como los que representan las iglesias locales. Las expresiones son iguales. Por lo tanto, los colaboradores que se están compenetrando no se han desviado del modelo del Nuevo Testamento.

Este hermano disidente ha acusado a los colaboradores en el recobro del Señor de transmutar al Cuerpo orgánico de Cristo en una organización a nivel mundial. Realmente, este hermano, con sus propias palabras expone su propio concepto acerca del ejercicio de la autoridad en el Cuerpo de Cristo como algo que no es orgánico, sino más bien organizacional. Su artículo intenta establecer únicamente la autoridad de los ancianos para administrar y representar a las iglesias locales, al seleccionar cuidadosamente porciones de la verdad del Nuevo Testamento y del ministerio de Watchman Nee y Witness Lee, aplicándolos como legalismos. En otras palabras, es él quien muestra el deseo de hábilmente dividir y sistematizar el Cuerpo de Cristo con límites establecidos. Al hacer eso, él demuestra que no tiene ninguna comprensión de la unidad orgánica del Cuerpo de Cristo, de la unidad orgánica de los miembros con la Cabeza, del ejercicio orgánico de autoridad de los miembros unidos a la Cabeza, etc. Además, sus palabras también exponen una negación para aceptar cualquier ejercicio de la autoridad entre las iglesias que no vaya de acuerdo con su propio concepto o agenda.

Una palabra de balance

En respuesta a errores promovidos por unos pocos hermanos entre las iglesias a final de los años 1980, el hermano Lee dio unas palabras de balance con respecto al ejercicio de la autoridad en el Cuerpo.

Ef. 5:23-24 – [23] Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es Cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del Cuerpo. [24] Mas, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

1 Ti. 5:17 – Los ancianos que presiden bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza.

1 Co. 3:10a – Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como sabio arquitecto puse el fundamento.

He. 13:17 – Obedeced a vuestros guías, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con gozo, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

1 Ti. 3:5 – (Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?).

2 Co. 10:8 – Porque aunque me gloríe en cierto modo más abundantemente de nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificaros y no para derribaros, no me avergonzaré.

2 Co. 13:10 – Por esto os escribo estando ausente, para no usar de severidad cuando esté presente, conforme a la autoridad que el Señor me ha dado para edificar, y no para derribar.

1 Co. 4:21 –¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?

2 Co. 2:9 – Porque también para este fin os escribí, para conocer vuestro carácter aprobado, y ver si sois obedientes en todo.

2 Co. 7:15 – Y su cariño para con vosotros es aún más abundante, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor.

2 Co. 10:6 – Y estamos prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

En el asunto de la autoridad en el Cuerpo, primero y ante todo hay la necesidad de que la autoridad de la Cabeza fluya a través de todo el Cuerpo (Ef. 5:23-24). Además de esto, existe la autoridad delegada. En las iglesias locales existen los ancianos (1 Ti. 5:17a), y en la obra existen los colaboradores que llevan la delantera (1 Co. 3:10a). Todos ellos son autoridades delegadas, llevando a cabo la autoridad de la Cabeza. Por lo tanto, en el Cuerpo de Cristo también existe un orden en la autoridad. Por un lado, todos los miembros se someten directamente a la Cabeza (Ef. 5:24a). Por otro, ellos se someten a las autoridades delegadas de la Cabeza (He. 13:17). Cuando sentimos que estamos directamente sometidos a la Cabeza, debemos también cuidar del Cuerpo. Es imposible que digamos que estamos sometidos a la autoridad de la Cabeza sin cuidar del Cuerpo. Tenemos que cuidar de ambos aspectos. Debemos someternos a Cristo, y debemos, también, someternos a la iglesia. Solo entonces la sumisión es apropiada. Si solo nos sometemos a Cristo, sin someternos al Cuerpo, esa clase de sumisión causará problemas. Si nadie cuida del Cuerpo, pero cada cual considera que él está sometido directamente a la Cabeza, como resultado habrá una división en el Cuerpo. Únicamente si nos sometemos a la Cabeza por un lado y al Cuerpo por otro lado, puede la Cabeza ser complacida y el Cuerpo preservado. (The Oneness and the One Accord according to the Lord’s Aspiration and the Body Life and Service according to His Pleasure, pág. 40)

Según la revelación divina contenida en la Palabra santa, existe autoridad delegada en el contexto de la economía de Dios, ya sea en el Antiguo Testamento, tal como en el caso de Moisés y los sacerdotes que enseñaban al pueblo los oráculos de Dios, así como también en el Nuevo Testamento, en el caso de los ancianos que velan por la iglesia (1 Ti. 3:5; 5:17; He. 13:17), y de los apóstoles, quienes establecen las iglesias y enseñan a los santos (2 Co. 10:8; 13:10; 1 Co. 4:21). Una iglesia local está sujeta a la autoridad de Cristo como Cabeza, autoridad que está representada por los ancianos. Por tanto, los santos en una iglesia local deben obedecer a los ancianos (He. 13:17). Las iglesias, por conformar el Cuerpo de Cristo, están sujetas a su Cabeza, Cristo, la cual se halla representada por los apóstoles. Por tanto, las iglesias deben obedecer a los apóstoles (2 Co. 2:9; 7:15; 10:6). Obedecer a los ancianos en una iglesia local y obedecer a los apóstoles entre las iglesias no significa que quienes así lo hacen ya no tengan que obedecer al Señor directamente. Cuando una persona procura ser dirigida directamente por el Señor, también deberá atender a los ancianos en la iglesia local, pues esta persona vive y labora en la iglesia como una parte del Cuerpo. Cuando las iglesias procuran ser dirigidas directamente por el Señor, ellas también deben atender a los apóstoles, pues todas ellas viven y laboran con los apóstoles en las iglesias como el Cuerpo de Cristo. Ya sea dentro de una iglesia local como entre las iglesias, debemos tomar plena conciencia del Cuerpo, atendiendo no solamente a la Cabeza, sino también al Cuerpo. Puesto que estamos viviendo y laborando en el Cuerpo, tenemos al Cuerpo con la Cabeza. No podríamos tener a la Cabeza mas no al Cuerpo, ni tampoco al Cuerpo sin la Cabeza. Debemos procurar obedecer a la Cabeza al mismo tiempo que mantenemos una relación con el Cuerpo, y debemos también procurar obedecer al Cuerpo manteniendo nuestra relación con la Cabeza. Es necesario que todos nos demos cuenta de que en nuestra vida natural somos muy independientes. Así pues, preocuparnos por obedecer tanto al Señor como a los ancianos o apóstoles al mismo tiempo no es tarea fácil para nosotros. Por tanto, sin percatarnos, podríamos tener el concepto de que se recalca en demasía la enseñanza concerniente a la obediencia a la autoridad delegada de Dios e, incluso, de que dicha enseñanza no concuerda con las Escrituras. De cualquier modo, afirmar que no hay autoridad delegada de parte del Señor es discrepar por completo con las Escrituras. ( Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios [2] , págs. 120-121)

La necesidad de someterse a la autoridad delegada de Cristo en el Cuerpo de Cristo

El hermano Nee enseñó constantemente la necesidad de la sumisión a las autoridades delegadas.

Nunca he visto a un hombre que conozca a la Cabeza pero no se somete a la autoridad delegada de Cristo. Una persona que conoce al Señor nunca será selectiva en el asunto de la sumisión. Por ejemplo, los hijos del hermano Lee no pueden seleccionar su sumisión a su papá. Si un hermano o hermana no ha aprendido a someterse a todas las autoridades delegadas designadas por el Señor, ellos están bajo el más grande de los engaños.

La Biblia dice que no hay autoridad sino de parte de Dios (Ro. 13:1). Hay muy pocos lugares en la Biblia que hablan de una sumisión directa a Dios. La mayor parte de las veces la Biblia habla de la sumisión al hombre. Adondequiera que usted vaya tiene que someterse, no criticar sueltamente con sus labios. Si otros le dan alguna autoridad especial, eso es cosa de ellos. Sin embargo, usted tiene que aprender a someterse. Muchas personas nunca han aprendido la lección. Adondequiera que vayan, derriban a las autoridades y no ponen freno a su lengua. Esta clase de persona es un rebelde. Que el Señor sea misericordioso con nosotros para que ya no seamos cristianos salvajes. No solo no debemos ser selectivos en nuestra sumisión, sino que debemos activamente buscar a aquellos a los que nos debemos someter. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 57, pág. 254)

En la iglesia aquellos que tienen el don de la enseñanza deben darse a sí mismos a la coordinación en el Cuerpo. Si una persona funciona en forma independiente como maestro, es fácil para él desarrollar un espíritu de rebelión . Si cuidamos del aspecto de la coordinación, las cosas saldrán bien aunque haya pocos dotados entre nosotros. Sin embargo, si descuidamos la coordinación, un gran don puede llegar a ser el origen de un problema y aún una herramienta para la rebelión. Entre los ancianos siempre existe alguien que es mayor y más respetado que otros. Ellos son los que deben tomar el liderazgo. También hay apóstoles que son comisionados por Dios. Pero aun entre ellos, hay unos que son mayores y otros menores, reconocidos y no tan reconocidos. Aun entre los doce apóstoles hubo diferencias de rango; algunos fueron líderes para los otros. En la Biblia existe un mandato explícito para someterse a los ancianos y a los apóstoles. Sin embargo, nada es legal entre nosotros. No podemos decir que no podemos encontrar nuestra autoridad delegada porque Dios explícitamente no nos lo ha designado. Si no hemos conocido o encontrado nuestra autoridad delegada, ello simplemente significa que somos, en palabras de Pedro, "animales irracionales" [2 P. 2:12]. Ninguna advertencia es más fuerte que esta. Si alguien quiere ofender a la autoridad, pues déjelo que la ofenda; pero en cuanto a nosotros, escogemos someternos de una manera absoluta. El Señor reprende a los que se oponen. Ellos o caen o se deslizan. Si permanecen en la iglesia podemos ignorarlos, señalándolos y rechazando comunicarnos con ellos. Finalmente Dios prevalecerá, y los hermanos y hermanas tomarán este camino. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 59 , págs. 237-238)