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Con respecto a las regiones de la obra y las compañías de obreros

En este artículo nos esforzaremos por presentar una visión clara y equilibrada de las regiones de la obra y de las compañías de obreros teniendo como punto de partida la Biblia, las enseñanzas del hermano Nee y del hermano Lee, y de nuestra práctica en el recobro del Señor. Al comienzo, el lector debe entender que no estamos interesados en meras palabras o términos, sino en la sustancia. En esto seguimos la comunión del hermano Nee:

Los apóstoles se encargan de la obra en cierta región o área. Tal vez la palabra región sea muy formal para ustedes. Pero, siempre y cuando sepan lo que quiere decir, es suficiente; no estamos discutiendo palabras. (Los asuntos de la iglesia, pág. 148)

Ya sea que digamos región, área o centro, estos son sólo términos. Cualquier término que ustedes escojan está bien. (Pláticas adicionales sobre la vida de la iglesia, págs. 162-163)

Es importante tener tal entendimiento debido a que un análisis superficial publicado por un hermano disidente declara que hay una diferencia entre la enseñanza del hermano Nee y la enseñanza del hermano Lee en el punto de las regiones de la obra. Aun más, ese hermano disidente ha acusado a uno de los que contribuyen a esta página en la Internet, el hermano Bob Danker, de cometer un serio error al decir que debería haber una sola compañía de obreros sirviendo juntos en el ministerio cuando el hermano Nee dijo en La vida cristiana normal de la iglesia que los obreros no deben ser puestos en una compañía bajo un control central. Sin embargo, si penetra bajo la superficie, los principios subyacentes de la enseñanza y la práctica del hermano Nee son los mismos que fundamentan la enseñanza y práctica del hermano Lee y aquellos descritas por Bob Danker. Estos principios, los cuales pueden ser considerados los principios gobernantes de la obra, incluyen:

  1. La obra es llevada a cabo por colaboradores que sirven en grupos en coordinación.
  2. Hay una sola obra para llevar a cabo un solo mover para producir un solo Cuerpo como un solo y único testimonio.
  3. La obra toma el Cuerpo como el principio gubernativo.
  4. La obra mantiene la comunión única del Cuerpo de Cristo.
  5. La obra se lleva a cabo bajo un solo liderato.
  6. Los grupos de colaboradores no actúan independientemente.
  7. No existe jurisdicción en la obra.
  8. Los colaboradores no tienen diferentes enseñanzas.

Un instructivo ejemplo en las Escrituras que demuestra la importancia de estos principios es el caso de Apolos. Basados en un entendimiento claro de estos principios, es fácil ver la armonía entre la comunión del hermano Lee de que hay sólo dos regiones región judía y la región gentil en la obra, y la comunión del hermano Nee de que el Señor puede abrir muchas regiones. A la luz de estos principios, lo escrito por el hermano Bob Danker de que debe haber una sola compañía de obreros está en completa armonía con la enseñanza de Watchman Nee en La vida cristiana normal de la iglesia de que debería haber muchas compañías de obreros. Finalmente, podemos ver la aplicación de estos principios cruciales en el patrón que el Señor nos dio en nuestros hermanos Watchman Nee y Witness Lee.

1. La obra es llevada a cabo por colaboradores que sirven en grupos en coordinación

La obra es llevada a cabo por colaboradores que sirven en grupos en coordinación. Este es el patrón en el Nuevo Testamento, y ha sido la práctica consistente en el recobro del Señor desde que el Señor levantó a Watchman Nee en China.

Estos grupos apostólicos no fueron formados sobre corrientes partidarias o doctrinales; fueron formados bajo la soberanía del Espíritu, quien ordenó las circunstancias de los diferentes obreros en cierta manera para que ellos se enlazaran en la obra. El caso no era que ellos estaban divididos, de hecho, de los otros obreros, sino que simplemente en el ordenamiento de sus caminos por el Espíritu, ellos no habían sido guiados a tener una asociación especial con los demás. (La vida cristiana normal de la iglesia, pág. 151) [énfasis en el original]

Los obreros en el Cuerpo son puestos en orden en grupos bajo la soberanía del Espíritu. Hoy hay muchos grupos de hermanos sirviendo juntos en armonía en Living Stream Ministry , Taiwán Gospel Bookroom , Rhema , Biblias para América, el Mover del Señor a Europa, en todos los entrenamientos de tiempo completo a través de la tierra, todos los equipos en los recintos universitarios en los EE.UU. y en otros lugares, etc. Hay también grupos de colaboradores sirviendo juntos en Rusia, Europa, el mundo de habla china, India, Australasia, etc. No hay otra manera práctica de llevar a cabo la obra. Los problemas surgen cuando una parte de la obra viola uno de los otros principios vitales de la obra descritos mas adelante.

2. Hay una sola obra para llevar a cabo un solo mover para producir un solo Cuerpo como un solo y único testimonio

Aunque hay muchos campos de trabajo, hay una sola obra para llevar a cabo un solo mover para producir un solo Cuerpo como un solo y único testimonio.

Gá. 2:7-8 – [7] Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio a los de la incircuncisión, como a Pedro el evangelio a los de la circuncisión [8] (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles).

Hch. 1:15 – Y en aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (un grupo como de ciento veinte estaba reunido allí), y dijo:

Hch. 2:14 – Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les declaró diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y prestad oídos a mis palabras.

Hch. 9:15 – El Señor le dijo: Ve, porque vaso escogido me es éste, para llevar Mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel.

Hch. 22:21 – Pero me dijo: Ve, porque Yo te enviaré lejos a los gentiles.

Ef. 2:16 – Y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, habiendo dado muerte en ella a la enemistad.

Ro. 12:5 – Así nosotros, siendo muchos, somos un solo Cuerpo en Cristo y miembros cada uno en particular, los unos de los otros.

1 Co. 12:12-13 – [12] Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también el Cristo. [13] Porque en un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo Cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

Ef. 4:4 – Un Cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación.

Ap. 1:2 – Que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, de todas las cosas que ha visto.

Ap. 1:9 – Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la perseverancia en Jesús, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesús.

Dos regiones, no dos obras

El hermano Nee dijo esto basándose en que la Biblia nos revela que la obra efectuada por el Señor en esta tierra al ejercer Su ministerio neotestamentario abarcó dos regiones. La primera región era Judea, y la labor allí se efectuó mayormente entre los judíos; la segunda región se encontraba en el mundo gentil, y la labor allí estuvo orientada principalmente a las iglesias gentiles. También resulta evidente que la obra en la región de Judea, la cual estaba orientada a las iglesias de los judíos, estuvo bajo el liderazgo de Pedro, mientras que la obra entre las iglesias de los gentiles en el mundo gentil se encontraba bajo el liderazgo de Pablo (Gá. 2:7-8). Esto también se halla relatado con claridad en el libro de Hechos (1:15; 2:14; 9:15; 22:21).

Algunos podrían asumir la postura de que éstas eran dos obras: una para los judíos en tierras judías y otra para los gentiles en el mundo gentil. Una obra fue realizada por un grupo de obreros que tenía a Pedro como su líder, mientras que la otra obra fue realizada por un grupo de obreros que tenía a Pablo como su líder. Sin embargo, tenemos que comprender que el Señor no tiene un mover aquí y otro allá; Él tiene un solo mover en la tierra. Asimismo, el Señor no tiene dos cuerpos aquí en la tierra, sino un solo Cuerpo [Ef. 2:16; Ro. 12:5; 1 Co. 12:12-13; Ef. 4:4].

Un mover, un Cuerpo y un testimonio

De hecho, en este Cuerpo, el cual es uno solo y único, no hay diferencia entre judío y gentil. Todas las diferencias han desaparecido por completo en el Cuerpo. En el Cuerpo no hay regiones, ni tampoco hay judíos ni griegos.Con miras a tal Cuerpo, el Señor únicamente lleva a cabo una sola obra en esta tierra. El Nuevo Testamento nos muestra que el mover del Señor en la tierra es uno solo, y que Él posee un solo Cuerpo y un solo testimonio [Ap. 1:2, 9]. Así pues, en lo referido al tiempo y al espacio, el mover neotestamentario del Señor, Su Cuerpo y Su testimonio son universales. Es imprescindible que estos tres aspectos queden grabados profundamente en nosotros. El Señor tiene un solo mover, un solo Cuerpo y un solo testimonio.

Sin embargo, al avanzar, el ministerio se extiende por diversas regiones, o sea, es de carácter regional; pero esto no significa que el Señor lleve a cabo un mover distinto en cada región, ni que Él tenga varios cuerpos ni diversos testimonios. En otras palabras, esto no quiere decir que el ministerio o la obra realizada bajo el liderazgo de Pedro en tierras judías produjo un testimonio de índole diferente al testimonio producido por la obra y el ministerio realizados bajo el liderazgo de Pablo en el mundo gentil. En la era del Nuevo Testamento, el Señor posee un único ministerio para llevar adelante Su único mover que produce el único Cuerpo como Su único testimonio. (Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asuntos cruciales con respecto a la práctica del recobro del Señor, págs. 31-32)

Un solo mover mediante un solo ministerio a fin de producir un solo Cuerpo, portador de un solo testimonio

Tengo que testificar que verdaderamente siento inmenso aprecio por el único mover del Señor que se lleva a cabo mediante el único ministerio a fin de producir el único Cuerpo de Cristo que es portador del único testimonio de Jesús, el cual consiste en la economía neotestamentaria de Dios. Cuanto más consideramos esto, más sentimos que es maravilloso y excelente que hoy en día, en esta tierra, pueda existir entre nosotros semejante realidad. (Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asuntos cruciales con respecto a la práctica del recobro del Señor, pág. 43)

3. La obra toma el Cuerpo como el principio gubernativo

Más aun, todos los obreros deben tomar el Cuerpo como el principio básico de su trabajo.

Por su parte los dos [Bernabé y Pablo], siendo así apartados, salieron, no para representar a ningún individuo en particular ni a ninguna organización en especial, sino para representar al Cuerpo de Cristo, y solamente al Cuerpo de Cristo. Toda obra que es verdaderamente bíblica y verdaderamente espiritual tiene que proceder del Cuerpo y debe ministrar al Cuerpo. El Cuerpo debe ser la base sobre la cual el obrero se mantiene, y solamente ésta debe ser la esfera en la cual él obra. (La vida cristiana normal de la iglesia, págs. 52-53)

Esto es de suma importancia. En los capítulos anteriores hemos procurado mostrar las funciones y esferas respectivas del ministerio, de la obra y de las iglesias; ahora el peligro está en que, no habiendo entendido la naturaleza espiritual de las cosas de Dios, tratemos no sólo de distinguir entre ellos, sino de dividirlos en unidades separadas, perdiendo así la correlación del Cuerpo. Por muy claras que sean las distinciones entre ellos, debemos recordar que todos están en la iglesia. Por lo tanto, deben moverse y actuar como uno, porque no obstante sus funciones y esferas específicas, todos están en un solo Cuerpo.

De manera que por una parte diferenciamos entre ellos a fin de entenderlos, y por otra, debemos tener en cuenta que todos están relacionados como un cuerpo. No es que unos cuantos hombres dotados, reconociendo sus propias habilidades, se encarguen de ministrar con los dones que poseen, ni que algunas personas, conscientes del llamamiento, se unan como una asociación de trabajo, y tampoco que un grupo de personas que tengan la misma opinión se una y digan que son una iglesia. Todo debe hacerse basado en el Cuerpo. La iglesia es la vida del Cuerpo en miniatura; el ministerio es el funcionamiento del Cuerpo en servicio; la obra es la extensión del Cuerpo en crecimiento. Ni la iglesia, ni el ministerio, ni la obra pueden existir como una entidad separada. Cada uno tiene que obtener su existencia del Cuerpo, encontrar su lugar en el Cuerpo, y laborar por el bien del Cuerpo. Los tres son del Cuerpo, están en el Cuerpo, y existen para el Cuerpo. Si este principio de relación con el Cuerpo y correlación entre sus miembros no es reconocido, no puede haber iglesia, ni ministerio, ni obra. La importancia de este principio no puede enfatizarse lo suficiente, porque sin él todo es obra de hombres, no creación de Dios. El principio básico del ministerio es el Cuerpo. El principio básico de la obra es el Cuerpo. El principio básico de las iglesias es el Cuerpo. Hoy en día, el Cuerpo es la ley que gobierna la vida y la obra de los hijos de Dios. (La vida cristiana normal de la iglesia, págs. 228-229)

4. La obra mantiene la comunión única del Cuerpo de Cristo

Debido a que la obra se da sobre el principio del Cuerpo, los obreros deben mantener la comunión única del Cuerpo de Cristo.

Hch. 9:28-30 – [28] Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía, y hablaba con denuedo en el nombre del Señor, [29]  y  hablaba y disputaba con los helenistas; pero éstos procuraban matarle. [30] Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.

Hch. 11:22 – Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.

Hch. 11:27 – En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía.

Hch. 11:29 – Entonces los discípulos, cada uno según había prosperado, determinaron enviar bienes para ministrar a los hermanos que habitaban en Judea.

Hch. 15:2 – Como Pablo y Bernabé tuviesen una disensión y discusión no pequeña con ellos, los hermanos dispusieron que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.

1 Co. 1:9 – Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión de Su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Nuestra división en regiones es similar a la práctica de los apóstoles. En aquel tiempo, Jerusalén era un centro, y Antioquía era también un centro. Estaba la región judía y la región gentil. Pedro era responsable por la obra entre los judíos, mientras que Pablo era responsable por la obra entre los gentiles. Aunque hay una división de regiones, aun continúa habiendo una sola comunión. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 41, pág. 203)

La obra se divide en regiones, pero la comunión es única

Hay regiones en la obra y cada región incluye ciertas localidades. Bajo circunstancias normales, aunque las regiones son diferentes, aun hay una unidad entre las regiones. Cuando la relación es normal, todas las obras en las diferentes regiones mantienen una sola comunión. Jerusalén es una con Antioquía. Aunque pertenecen a regiones diferentes, aun así tienen comunión delante del Señor. Cuando las personas fueron salvas en Antioquía, Jerusalén envió algunos hombres para ayudarles (Hechos 11:20-28). Jerusalén también envió a Bernabé y a Pablo (Hechos 9:28-30). Antioquía fue algo que surgió de Jerusalén y regresó a Jerusalén. Cuando Jerusalén tuvo escasez de dinero, Antioquía envió dinero de los gentiles a Jerusalén (11:27-29). Bernabé salió de Jerusalén a Antioquía (v. 22), y Pablo regresó de Antioquía a Jerusalén (15:2). Aquí podemos ver que aunque las regiones son diferentes, la comunión permanece siendo una. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 57, pág. 306 )

5. La obra se lleva a cabo bajo un solo liderato

Aunque no hay un control central sobre las iglesias o la obra, los colaboradores deben laborar juntos corporativamente bajo un solo liderato.

Hch. 1:15 – Y en aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (un grupo como de ciento veinte estaba reunido allí), y dijo.

Hch. 2:14 – Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les declaró diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y prestad oídos a mis palabras.

Hch. 9:15 – El Señor le dijo: Ve, porque vaso escogido me es éste, para llevar Mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel.

Ef. 4:3-6 – [3] Diligentes en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; [4] un Cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; [5] un Señor, una fe, un bautismo, [6] un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

En el Nuevo Testamento hay un solo ministerio y un solo liderazgo dentro de dicho ministerio. Aunque existe la verdad en cuanto al liderazgo en el ministerio neotestamentario, el Señor no nombró oficialmente a nadie como dirigente. La primera parte de Hechos nos muestra que Pedro desempeñaba el papel de dirigente entre los apóstoles (cfr. Hch. 1:15; 2:14). Sin embargo, el Señor Jesús no nombró a Pedro como dirigente oficial. El liderazgo era algo que la vida producía espontáneamente, según la necesidad específica. El liderazgo toma forma por el crecimiento en vida y es producto de la necesidad. Si no hay necesidad, el liderazgo no se manifiesta. Las circunstancias forman y constituyen el liderazgo.

Hay un solo liderazgo ya que hay un solo ministerio (Hch. 1:17, 25), y por ende, nunca deber haber más de un liderazgo. Hay un solo liderazgo ya que Dios, el Señor y el Espíritu son uno solo (Ef. 4:4-6). Puesto que hay un solo Dios, un solo Señor y un solo Espíritu, ¿cómo podría haber más de un liderazgo? El liderazgo tiene como fin guardar la unidad del Espíritu por el bien del Cuerpo de Cristo (Ef. 4:3). El cristianismo de hoy está dividido porque hay demasiados dirigentes. Cada dirigente tiene un grupo que es la esfera de su liderazgo, y dicha esfera llega a ser una división. Por eso, si no se aplica ni se examina correctamente el liderazgo, se producirá división. (El liderazgo en el Nuevo Testamento, pág. 15)

En el recobro del Señor no ponemos en práctica la "centralización de las iglesias" ni tampoco "la centralización de la obra". Nosotros sí recalcamos que todas las iglesias deben ser uno en el Cuerpo de Cristo, no al formar una federación sino mediante la comunión adecuada en el Espíritu dentro de la unión orgánica que es propia de la vida divina. También hacemos hincapié en que los colaboradores no deben laborar independientemente, sino de manera corporativa bajo un mismo liderazgo…. Es de este modo que traeremos sobre nosotros la bendición del Señor. Nosotros no practicamos ninguna clase de centralización; más bien, valoramos como un tesoro la unidad apropiada en el Espíritu que se produce por la vida divina, pues ambos—el Espíritu y la vida divina—nos unen orgánicamente como una sola entidad, tanto en el ámbito de la vida de iglesia como en el ámbito de la obra del Señor. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordernada por Dios (2), pág. 110-111)

Está claro que cuando el recobro del Señor fue levantado en China, el hermano Lee tenía la responsabilidad de velar sobre la obra en todas las "regiones". Por ejemplo, en una charla en 1935, él dio un informe de la obra a través de China y delineó un arreglo propuesto para la obra en el cual él identificó áreas geográficas en las cuales grupos de colaboradores debían de laborar .

Los colaboradores a través de toda China me han pedido que dé un informe de nuestra obra en cada parte del país. En vista de que somos colaboradores en nuestra labor en China, debemos estar preocupados por la obra en todo el país. Más adelante, si encontramos a otros sobre un terreno similar en otros países, podremos ensanchar nuestros corazones a la obra del mundo entero y estar también preocupados por ellos. Hoy, sin embargo, debemos al menos tener la carga por la obra en China en su totalidad.

Proponemos las siguientes divisions… (The Collected Works of Watchman Nee, tomo. 41, pág. 203)1

De igual manera, en 1948 en el Entrenamiento de Kuling, él identificó diez "divisiones o regiones" en las cuales la obra en China debería establecerse :

Yo siento que debemos darle a conocer lo más pronto posible a los hermanos y hermanas acerca de la senda que tienen por delante. Algunos todavía no tienen claridad en cuanto a que hacer, mientras que otros ya están claros. Aquellos que no saben pueden orar al Señor. Si usted no tiene la guía clara del Señor, usted nos lo debe dejar saber lo más pronto posible. Permítanme hablar un poco acerca de la obra aquí en Kuling y además acerca de la obra a través de toda China. He considerado dividir nuestra obra en diez divisiones o regiones. Por lo menos una o dos de estas regiones ya han comenzado. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 60, pág. 361)

Más adelante en la misma charla a los colaboradores él dijo:

De ahora en adelante, tenemos que tratar con el Señor con relación a nuestra obra. Si alguno de nosotros tiene algún sentir, por favor permítanoslo saber para que juntos podamos tomar las decisiones apropiadas. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 60, págs. 362-363)

6. Los grupos de colaboradores no actúan independientemente

Aunque los grupos de colaboradores no están bajo un control central, tampoco son independientes ni están separados o aislados unos de otros:

Muchos son llamados a laborar para el Señor, pero su esfera de servicio no es la misma, así que sus asociados no pueden ser los mismos. Pero las diversas compañías deben todas estar identificadas con el Cuerpo, sometiéndose al Señor como Cabeza, y teniendo comunión entre sí. No se impone las manos en la relación entre Antioquía y Jerusalén, sino que se da la diestra de comunión. Así que la Palabra de Dios no autoriza la formación de una compañía central; pero tampoco autoriza la formación de varias compañías, esparcidas, aisladas y sin interrelación. No hay un lugar central para la imposición de manos, ni existe solamente la imposición de manos y nada más en ninguno de los varios grupos; pero entre ellos hay también el dar la diestra de comunión el uno al otro. Cada compañía debe reconocer lo que Dios está haciendo con las otras compañías y debe extender la comunión a ellas, reconociendo que también ellos son ministros en el Cuerpo. Según la disposición de Dios ellos pueden trabajar en diferentes compañías, pero todos deben funcionar como un Cuerpo. Ofrecer la diestra de comunión implica un reconocimiento de que otras personas están en el Cuerpo, y de que estamos en comunión con ellos, trabajando juntos en forma interrelacionada, como conviene a miembros activos del mismo Cuerpo. "Como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión… y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión" (Gá. 2:7-9). Las organizaciones inconexas, esparcidas, trastornadas y en discordia unas con otras en la cristiandad, que no reconocen el principio del Cuerpo y no se someten a Cristo como Cabeza y a Su soberanía, nunca encajan en la mente del Señor. (La vida cristiana normal de la iglesia, págs. 163-164)

En muchos casos podemos reclamar una conducción directa de la Cabeza, pero en otras tantas cosas, la Cabeza mueve a otros, y nosotros simplemente nos movemos con ellos. Su movimiento es razón suficiente para seguirlos. Es muy importante reconocer esta interrelación de los varios ministerios en el Cuerpo de Cristo. Tenemos que conocer nuestro ministerio y reconocer el ministerio de los demás, para que nos podamos mover como uno, obedeciendo a aquellos que tienen un ministerio mayor. Puesto que nuestro ministerio está entrelazado en tal manera, no nos atrevemos a tomar una actitud individual o independiente. (La vida cristiana normal de la iglesia , pág. 158)

7. No existe jurisdicción en la obra

Aunque los obreros necesitan cuidar ciertas áreas o aspectos de la obra, no obstante esa parte de la obra no llega a ser su jurisdicción en la cual ellos pueden ejercer autoridad y excluir a otros obreros.

2 Co. 10:13 – Pero nosotros no nos gloriaremos desmedida-mente, sino conforme a la medida de la regla que el Dios que mide todas las cosas nos ha repartido, para llegar aun hasta vosotros.

Otro factor divisivo que estaba escondido fue la tendencia a mantener territorios separados. La obra del Señor y Su mover, que tiene como objetivo el cumplimiento de la economía eterna de Dios, es una sola y única . Si consideramos como nuestro propio territorio particular cualquier región en la que tomamos parte de la única obra del Señor, esto será una causa de división, un factor causante de división. Incluso la tendencia a mantener territorios separados deberá ser erradicada. Debemos laborar para el Señor dentro de lo que Él ha medido para nosotros (2 Co. 10:13-16), pero no debemos considerar aquello que el Señor haya medido para nosotros como nuestro territorio particular. Nuestra obra local en nuestra región deberá beneficiar al Cuerpo universal del Señor. En el Nuevo Testamento no vemos cosas tales como una jurisdicción dentro de la obra del Señor. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 21)

En la práctica, había regiones en tiempos de Pablo y Pedro. Sin embargo, tenemos que darnos cuenta de que habría sido incorrecto que los hermanos en Judea afirmaran pertenecer a una región y que Pablo, quien laboraba entre las iglesias gentiles, se encontraba en otra región y, por ende, no debía molestarlos. Es incorrecto tener la actitud de que las iglesias en otra región no guardan relación alguna con nosotros. Ya sea que estemos en Jerusalén, en Roma, en Corinto o en Antioquía, todas las iglesias conforman un solo Cuerpo y manifiestan un mismo testimonio.

Algunos de ustedes podrían pensar que por medio de mi actual comunión ahora intento implementar cierta clase de catolicismo entre nosotros y que ahora ésta es la "Iglesia Católica". En realidad, el término católico es un término muy positivo, pero ha sido malogrado, dañado, contaminado, corrompido y arruinado por la así llamada Iglesia Católica Romana. Todas las iglesias deberían ser católicas. Nosotros deberíamos formar parte de un solo mover de carácter católico, portando un testimonio único de índole católica. Debemos proceder así debido a que somos un solo Cuerpo. Aunque ustedes laboran en cierta región que abarca algunos estados, no debieran pensar que dicha área es su región. Damos gracias al Señor que ustedes dieron comienzo a la obra allí. Pedro también comenzó la obra en Judea, pero si él hubiera pensado que aquella era su región y no la de Pablo, ello sería erróneo. Damos gracias al Señor que Él lo haya usado a usted para dar comienzo a la obra en aquel estado o en aquellos dos estados. Damos gracias al Señor que Él me usó para dar comienzo a la obra en California. Sin embargo, si yo considerara que California es mi región y no la suya, esto sería incorrecto. No podemos hacer esto. (Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asuntos cruciales con respecto a la práctica del recobro del Señor, pág. 41)

Es posible que haya colaboradores que quieran hacer que su localidad o área del país se mantenga independiente y, en cierta medida, aislada. De acuerdo con nuestra historia, siempre que esto se hizo en el pasado, se produjeron disturbios que tuvieron su origen en estas áreas y ciudades aisladas. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 183)

8. Los colaboradores no tienen diferentes enseñanzas

La constitución que gobierna las enseñanzas de los ministros del Nuevo Testamento es la enseñanza de los apóstoles (Hch. 2:42). Además, para mantener la armonía y la unidad del Cuerpo, los obreros deben evitar tener diferentes enseñanzas (1 Ti 6:3). Tener diferentes enseñanzas acarrean disputas mas bien que la economía de Dios (1 Ti. 1:3-4).

1 Ti. 1:3-4 – [3] Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Éfeso, para que mandases a algunos que no enseñen cosas diferentes, [4] ni presten atención a mitos y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que la economía de Dios que se funda en la fe.

Hch. 2:42a – Y perseveraban en la enseñanza y en la comunión de los apóstoles

1 Ti. 6:3 – Si alguno enseña cosas diferentes, y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la enseñanza que es conforme a la piedad.

Ef. 3:8-9 – [8] A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar a los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, [9] y de alumbrar a todos para que vean cuál es la economía del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas.

Además, tomamos este camino único para una sola meta sin diferentes enseñanzas (1 Ti. 1:3-4). Tomamos sólo la enseñanza de los apóstoles (Hch. 2:42) como las sanas palabras del Señor Jesús (1 Ti. 6:3). El capítulo 1 de 1 Timoteo habla de la enseñanza concerniente a la economía de Dios y el capítulo 6 habla de las sanas palabras del Señor Jesús. Todas las enseñanzas de los apóstoles son para la economía de Dios, y estas enseñanzas son las sanas palabras del Señor Jesús. Los apóstoles aprendieron estas palabras del Señor y le imitaron enseñando lo mismo que Él. La enseñanza de los apóstoles es la enseñanza concerniente a la economía de Dios. Tenemos que predicar y enseñar lo concerniente a las inescrutables riquezas de Cristo y a la economía neotestamentaria de Dios. En Efesios 3:8 Pablo habla de las inescrutables riquezas de Cristo como el evangelio y en el versículo 9 habla de la economía eterna de Dios. Debemos predicar y enseñar estos dos puntos. Que el Señor nos preserve en el único camino para llegar a la meta única sin opinión y sin diferentes enseñanzas. (La manera ordenada por Dios de practicar la economía neotestamentaria, pág. 158)

Si tenemos muchas enseñanzas divergentes, también tendremos prácticas diferentes, lo cual resultará en división. Entonces, será imposible disfrutar de la unanimidad, de la unidad. (Entrenamiento para ancianos, libro 7: Ser unánimes para el mover del Señor, pág. 48)

Es por este motivo que Pablo, después de muchos años de laborar con sus colaboradores y al enfrentar un medio en el que imperaba la confusión, tuvo que escribir su primera epístola a Timoteo. Esta epístola en su totalidad es una vacuna. Después que la iglesia cristiana fue establecida, muchas sustancias venenosas, una tras otra, le fueron inyectadas. Así que, Pablo, al final de su ministerio, en sus últimos escritos, escribió 1 Timoteo para vacunar a la iglesia contra tales venenos. Sin embargo, al dar inicio a su epístola, Pablo no parecía estar abordando un tema de tan graves consecuencias: "Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Éfeso, para que mandases a algunos que no enseñen cosas diferentes" (1:3). Esta frase: "que no enseñen cosas diferentes", parece ser una frase muy simple. Si usted se limita a leer esta frase, no percibirá cuán serio es enseñar cosas diferentes. Quizás no pensemos que esto sea algo muy grave, pero en realidad éste es un asunto serio en extremo, puesto que al enseñar cosas diferentes matamos a las personas. Enseñar cosas diferentes es algo que derriba el edificio de Dios y anula la economía de Dios en su totalidad. Todos nosotros tenemos que percatarnos de que incluso al enseñar cosas diferentes en pequeña medida, estamos destruyendo el recobro. Existe un proverbio que dice así: "Con una sola frase se puede edificar una nación o destruirla". No es necesario que para ello usted dé mensajes enteros. Basta con que usted haga una afirmación en la cual usted comunique a los demás sus propios conceptos, para que ello derribe todo lo edificado. Tenemos que percatarnos de que esta clase de ministerio es "nefasto". Así pues, sus palabras pueden edificar o derribar. Es posible que sus palabras destruyan, maten y anulen (Entrenamiento para ancianos, libro 3: La manera de llevar a cabo la visión, págs. 48-49)

Sal. 133:1, 3b – [1] ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es / Habitar los hermanos juntos en armonía! [3b]... Porque allí envía Jehová bendición, / Y vida eterna.

No obstante, debemos tener presente que estamos en el recobro del Señor, y la primera característica del recobro del Señor es la unidad. Si perdemos esta unidad, estaremos acabados y ya no seremos más el recobro del Señor. Por eso, debemos estar conscientes de que existe el peligro de que se introduzcan opiniones y enseñanzas diferentes que puedan dañar la unidad… Las opiniones pueden ser buenas y las enseñanzas pueden ser bíblicas, pero no dejan de ser diferentes. Tarde o temprano estos asuntos crearán ocultamente una división. La bendición que siempre desciende de Dios a Su recobro tiene como base la unidad (Sal. 133). Si perdemos la unidad, perderemos la bendición. (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, pág. 29)

El ejemplo de Apolos

Hch. 18:24 – Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.

Hch. 19:1-2 – [1] Aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, descendió a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, [2] les dijo: ¿Recibisteis al Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.

Hch. 20:30 – Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.

1 Co. 1:10-12 – [10] Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer. [11] Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de la casa de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. [12] Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.

1 Co. 16:12 – Acerca de nuestro hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, mas de ninguna manera quiso ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.

1 Ti. 1:3 – Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Éfeso, para que mandases a algunos que no enseñen cosas diferentes.

2 Ti. 1:15 – Ya sabes esto, que me han vuelto la espalda todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.

Ap. 1:11a – Que decía: Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso...

Ap. 2:1a, 4-5 – [1] Escribe al mensajero de la iglesia en Éfeso: ... [4] Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. [5] Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te has arrepentido.

En los dos primeros mensajes del entrenamiento urgente de ancianos dado por el hermano Lee en los años ochenta, él habló de los problemas causados por los ministerios diferentes en el Nuevo Testamento y en la historia de la iglesia. Un ejemplo especialmente instructivo es el caso de Apolos. Apolos aparece primero en Hechos 18. Desde este punto hay una línea a través del Nuevo Testamento que muestra el efecto del ministerio de Apolos. Hay fuertes muestras de que Apolos no fue absolutamente uno con Pablo. Los dos lugares en donde se menciona en forma específica que Apolos había ministrado —Corinto y Éfeso— son casos particulares de problemas en el Nuevo Testamento. La iglesia en Corinto corría el peligro de dividirse debido a algunos que declaraban su lealtad a diferentes ministros de Cristo (1 Co. 1:10-12). Pablo instó a Apolos a ir a Corinto para ayudar a resolver este problema, pero Apolos no estuvo dispuesto a hacerlo (1 Co. 16:12). En su viaje final a Jerusalén, Pablo les advirtió a los ancianos de la iglesia en Éfeso que hombres perversos se levantarían de entre ellos para apartarlos y arrastrarlos tras ellos mismos (Hch. 20:30). Mientras estaba en prisión, Pablo le encargó a Timoteo que se quedara en Éfeso para mandar a algunos que no enseñaran cosas diferentes (1 Ti. 1:3). Más tarde Pablo le escribió a Timoteo que todos los que estaban en Asia, en donde Éfeso era una iglesia que llevaba la delantera, le habían vuelto la espalda (2 Ti. 1:15). Finalmente, en Apocalipsis 2:4-5 el Señor reprendió a la iglesia en Éfeso y le advirtió que a menos que ellos se arrepintieran, Él vendría y quitaría su candelero.

Los disidentes consideran estos incidentes como "incidentes menores". Un hermano que promueve el concepto de múltiples grupos de colaboradores independientes escribió:

Cuando Pablo menciona a Apolos, él dice "yo plante, Apolos regó, pero Dios es el que da el crecimiento" (1 Co. 3:6). Aquí podemos ver que hay uno que siembra, y hay otro que riega. ¿No están ellos en la misma obra? La labor de cada uno es diferente, pero "la obra" es única. Si esto no fuera así, todas las cosas serían en vano. El apóstol Pablo estaba convencido de que ellos hacían la misma obra. (Frank Lin, "I planted, Apollos watered…"

Esto no es en absoluto la visión de la crónica del Nuevo Testamento que el hermano Lee nos presentó en la parte final de su ministerio. En el libro La visión de la era, el hermano Lee muestra claramente que Pablo fue aquel a través de quien el Señor abrió la visión de la era. Bernabé, Apolos, e incluso Pedro no estaban bajo la visión de Pablo y no sirvieron bajo la visión de la era. Eso causó un problema entre las iglesias, como es evidenciado en 1 Corintios 1:10-12.

Tomando eso como base, vemos que los nombres de todos aquellos que no se unieron a la visión de Pablo finalmente fueron omitidos de lo narrado en la Biblia . Por ejemplo, Bernabé fue quien introdujo a Pablo en el servicio, pero puesto que tuvo un conflicto con Pablo, su nombre finalmente fue eliminado de la Biblia. Apolos era muy diestro en exponer la Biblia, pero en 1 Corintios 16 se narra que le dijo a Pablo que de ninguna manera era su deseo ir a Corinto y que iría cuando tuviera oportunidad. Después de esto, la Biblia no menciona nada más sobre él. Bernabé era celoso en cuanto a su servicio, y Apolos era diestro en exponer la Biblia, pero Dios no los usó más debido a que su servicio no estaba en conformidad con la visión. Esto es un asunto muy serio. (La visión de la era, pág. 24)

Quisiera pedirles que consideren, según el Nuevo Testamento, cuál fue la primera división que invadió la iglesia. Yo diría que fue cuando Bernabé dejó a Pablo….

Cuando servimos al Señor en el Cuerpo de Cristo, nuestro corazón debe ser sencillo y puro. En el corazón de Bernabé había algo que no era tan sencillo ni puro, quizás un poco de ambición. Esto provocó la división. (Estudio-vida de 1 y 2 Reyes, pág. 105)

Fue necesario que Apolos se uniera al ministerio de Pablo, y mientras más lo hiciera, mejor. Aunque en muchos aspectos era uno con Pablo, finalmente él se convirtió en un problema. (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, pág. 26)

No creo que Apolos fuese absolutamente uno con Pablo en cuanto a la economía neotestamentaria de Dios (véase 1 Co. 16:12). (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, pág. 27)

Creo que podemos aprender algo del caso de Apolos, a saber: existe la posibilidad de que entre nosotros haya diferentes sabores, diferentes ambientes y diferentes colores, aun cuando estemos avanzando juntos, ministrando juntos, laborando juntos y estando juntos en el recobro del Señor . Con respecto a Apolos, no se trata de que él disentía de Pablo, sino que su ministerio tenía diferente color y diferente sabor que el de Pablo. (Entrenamiento para ancianos, libro 1: El ministerio del Nuevo Testamento, pág. 30)

Podemos detectar mediante ciertas evidencias de que la causa del deterioro de Éfeso fue la semilla sembrada por Apolos. Desde la perspectiva del Nuevo Testamento, la enseñanza de Apolos era una enseñanza diferente; era una doctrina diferente . (La visión de la era, pág. 79)

Col. 1:25 – De la cual fui hecho ministro, según la mayordomía de Dios que me fue dada para con vosotros, para completar la palabra de Dios.

2 Pe. 3:15-16 – [15] Y considerad que la longanimidad de nuestro Señor es salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito; [16] como asimismo lo hace en todas sus cartas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia destrucción.

Fil. 4:3a – Sí, y a ti también, verdadero compañero de yugo, te pido que las ayudes...

Fil. 2:20-22 – [20] Pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. [21] Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. [22] Pero ya conocéis su carácter aprobado, que como hijo a padre ha servido conmigo para el progreso del evangelio.

2 Ti. 1:15 – Ya sabes esto, que me han vuelto la espalda todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.

Un hermano disidente afirma que debido a que están registrados en el Nuevo Testamento, los diversos grupos de obreros en Hechos —Pablo, Apolos, Bernabé (después de separarse de Pablo), etc.— debería ser el ejemplo para nosotros hoy. Por esta razón debemos ser cuidadosos al aprender las lecciones cuando leemos el Nuevo Testamento. A pesar de que es cierto que en el tiempo de Pablo había obreros laborando independientemente entre las regiones gentiles, esa labor no está registrada en el Nuevo Testamento. Es más que evidente que el mover de Dios era llevado a cabo por medio del ministerio de Pablo. Pablo tenía la completa revelación divina (Col 1:25). Pablo recibió del Señor una visión clara de la obra de Dios en el Nuevo Testamento con respecto al levantamiento y edificación de la iglesia como el Cuerpo de Cristo. La visión de Pablo era "la visión de la era". Finalmente, aun Pedro reconoció la visión de Pablo (2 P. 3:15-16).

Además, necesitamos observar el resultado de esas otras obras, y es en esto que el ejemplo de Apolos es particularmente instructivo. En el tiempo de Pablo un servidor podía ser uno con el ministerio de Pablo como un genuino compañero de yugo (Fil. 4:3), laborando así como Timoteo lo hizo, como uno quién tenia el mismo ánimo con Pablo (Fil. 2:20-22), o por el contrario podía ser alguien que llevaba adelante su propio ministerio. Al final, el fruto de llevar a cabo su propio ministerio fue que las iglesias que recibieron dicho ministerio abandonaran a aquel quien había sido encomendado con la visión de la era (2 Ti. 1:15). No hay duda que en el ministerio de Apolos había cierto beneficio, cierta edificación o de lo contrario las iglesias no lo habrían recibido. Sin embargo, las iglesias que tomaron su ministerio corrieron el riesgo de ser desviadas del mover de Dios y de perder su posición como el testimonio de Jesús.

El caso de Apolos es muy instructivo debido a que muestra la necesidad crucial de aquellos que ministran entre las iglesias de ser absolutamente uno con la visión de la era y con el mover presente del Señor, hablando una misma cosa (1 Co 1:10) y enseñando una misma cosa en cada iglesia (1 Co 4:7). Los disidentes de hoy han ido más lejos de lo que Apolos hizo en desviarse de la línea central de la economía de Dios. No solo tienen diferente sabor, sino que atacan vehementemente a aquellos que quieren llevar el recobro del Señor a la realidad del Cuerpo de Cristo a través de la visión de la era. Estos promueven sus propias enseñanzas, conociendo incluso que ellas contradicen el ministerio general en el recobro del Señor, el cual está fundamentado en la revelación divina transmitida a nosotros por medio del ministerio neotestamentario de Watchman Nee y Witness Lee. Ellos hacen eso con un insensible desprecio por el Cuerpo del Señor, el cual es el deseo del corazón de Dios. La desviación de Éfeso empezó con Apolos. El fruto de tal desviación fue que las iglesias en Asia se apartaron del ministerio de Pablo. Hoy los disidentes no están en la fase inicial de desviación; su desviación ha madurado hasta el punto que están buscando en forma agresiva arrastrar a otros tras de ellos (Hch. 20:30). Hoy en día los santos deben apartarse de estos disidentes (Ro. 16:17) para que no sean alejados por ellos (2 Ti. 1:15ª) del camino del Señor en Su recobro.

"Dos regiones" y "mil regiones"

Un hermano disidente proclama que el hermano Lee, durante los entrenamientos de ancianos de los años 1980s, enseñó que en el tiempo del Nuevo Testamento solo había dos regiones —la de los judíos y la de los gentiles— y que esta enseñanza es contraria a la del hermano Nee que enseña que el Señor puede abrir hasta mil regiones (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 51, pág. 138). Este disidente está equivocado. Ambos hermanos están en completa armonía. El hermano Nee habla concerniente a un grupo de obreros en campos de trabajo donde no hay una autoridad central que controle. La comunión del hermano Lee está centrada en los asuntos tratados en este artículo: un solo mover, un solo Cuerpo, un solo testimonio, obrando en el principio gubernativo del Cuerpo, para mantener la comunión única, laborando bajo un solo liderazgo, sin actuar en forma independiente, sin tener jurisdicciones y sin tener diferentes enseñanzas. Como hemos visto, dentro del contexto de todos estos puntos cruciales para mantener la unidad del Cuerpo de Cristo, hay un arreglo práctico de obreros en grupos. Deseamos que haya mil de estos grupos, laborando todos juntos en unanimidad.

El hermano Nee habla acerca de las regiones de la obra en su libro Pláticas adicionales sobre la vida de la iglesia (véase el capítulo 6 titulado "El camino para la obra en el futuro", págs. 157-173). Debemos entender que en el Nuevo Testamento, en lo referido a la obra realizada por los apóstoles, se podían distinguir solamente dos regiones. Una región era el mundo judío, y la otra era el mundo gentil. En estas dos regiones no había otras regiones subordinadas o sub-regiones.

Pedro laboraba en la región judía, cuya área era relativamente pequeña. Pero Pablo laboraba en el mundo gentil, que era vasto e incluía diferentes países. Dichos países, tales como Asia Menor, Grecia y Macedonia, eran diferentes regiones geográficas. Roma y sus alrededores podrían considerarse también como otra región geográfica. Pero el Nuevo Testamento no hace esta clase de consideración al hablar de la obra. En el mundo gentil había una sola región y un solo grupo de colaboradores.

¿Acaso Pablo, debido al enorme tamaño de su región, tenía algunos hermanos que se encargaran de la obra en Roma, y otro grupo de hermanos que se ocuparan de Grecia y de Macedonia? Definitivamente no había tal cosa. No había diferentes grupos de obreros bajo el control de Pablo, que laboraran en ciertas áreas específicas o sub-regiones. Pablo y los que estaban con él formaban todos un solo grupo. (Entrenamiento para ancianos, libro 11: El ancianato y la manera ordenada por Dios (3), págs. 131-132)

La razón por la cual he querido compartirles esto ahora es la siguiente: en el recobro del Señor en toda la tierra se han manifestado ciertas señales que son indicio de que existe el concepto de que las iglesias en regiones diferentes bajo ciertas clases de obra tienen la libertad de ser diferentes.

Los Estados Unidos es una nación bastante grande, pues consta de cincuenta estados y cuenta con unas ochenta iglesias que están en el recobro del Señor. Me parece que muchos de ustedes tienen la impresión así como la tendencia a pensar que la obra está dividida en regiones y que ciertas regiones no deben inmiscuirse en los asuntos de otras y que, además, estas regiones no serán tocadas por otras regiones. Nadie ha dicho esto, pero ya existe cierta clase de situación en este sentido. Tal parece que cada región tuviese su propia jurisdicción, de la misma manera en que cada iglesia local posee su propia jurisdicción. Debemos darnos cuenta de que si bien cada iglesia tiene su propia jurisdicción local, ésta existe únicamente para efectos de la administración que se ejerce en dicha localidad, no para efectos del testimonio que allí se manifiesta ni con respecto al mover del Señor allí. (Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asunto cruciales con respecto a la práctica del recobro del Señor, págs. 35-36)

"Una compañía" y "muchas compañías"

Asimismo, la palabra "compañía" está utilizada de manera diferente incluso en las páginas del libro La vida cristiana normal de la iglesia, el libro en que el hermano disidente basa sus críticas al artículo del hermano Bob Danker. Por ejemplo, en la página 149 el hermano Nee dice:

En el pensamiento de Dios solamente existe un solo grupo de personas, y todos Sus designios de gracia se centran en ese único grupo: Su iglesia. (La vida cristiana normal de la iglesia, pág. 149)

Aquí la única compañía es la iglesia, el Cuerpo de Cristo. Además, en la página 154 el dice:

Necesitamos enfatizar este hecho, que los apóstoles laboraban en asociación con otros, pero sus compañías no estaban organizadas. Su relación unos con otros era solamente espiritual. Amaban y servían al mismo Señor, tenían un llamamiento y una comisión y eran de una mente. El Señor los unía; por tanto, ellos eran colaboradores. Algunos estuvieron juntos desde el principio, otros ingresaron en fecha posterior. Ellos eran una sola compañía, y sin embargo, no tenían organización, y no había distribución de oficios ni posiciones…. (La vida cristiana normal de la iglesia, pág. 154)

Sin embargo, en la página 161 dice:

En la Escritura los obreros fueron formados en grupos, pero eso no implica que todos los apóstoles se hayan agrupado en una asociación y que hayan puesto todas las cosas bajo un control centralizado. (La vida cristiana normal de la iglesia, pág. 161)

Aquí el hermano Nee está hablando con respecto a lo indeseable que es de reunir a todos los obreros bajo un control centralizado, bajo una jerarquía organizada. En la realidad espiritual, el Cuerpo de Cristo y todos los colaboradores son una sola compañía. En el arreglo práctico, ellos están ordenados por el Espíritu en múltiples compañías. Cuando el hermano Bob Danker utiliza la expresión "una sola compañía," se refiere claramente al aspecto de que todos los colaboradores están firmes sobre el terreno del Cuerpo para llevar a cabo la única obra, la cual es la edificación del Cuerpo de Cristo.

Nuestra responsabilidad única hoy en día es entrar completamente en esta visión y servir al Señor en Su recobro único bajo esta visión única. Más aun, debemos servir en una sola compañía, aun en un solo Cuerpo, bajo el liderazgo apropiado en el mover del Señor, hasta que la visión se convierta en una realidad. (Bob Danker, "On the Minister of the Age and the Wise Master Builder")

Así que, las duras críticas que el hermano disidente hace a la declaración del hermano Bob están fuera de lugar. Lo que el hermano disidente quiere decir con no ser traído a una sola compañía es que ellos quieren tener su propia jurisdicción en la que puedan ejercer el liderazgo y promover sus propias enseñanzas, sin considerar el efecto que esto pueda tener sobre el mover del Señor, el Cuerpo del Señor, el testimonio del Señor y la comunión de las iglesias. De modo que, superficialmente su cita de las palabras del hermano Nee en el libro La vida cristiana normal de la iglesia puede parecer darle crédito a sus reclamos, cuando en realidad ellos están violando todos los principios sobre los cuales la obra y la práctica de la vida del Cuerpo han sido edificados en el recobro del Señor desde los tiempos del hermano Nee hasta hoy.

Conclusión: El patrón que el Señor nos dejo

Como hermanos en el recobro del Señor, estamos bendecidos por tener dos colaboradores mayores —Watchman Nee y Witness Lee— quienes se esforzaron en todo el recorrido de su vida cristiana y ministerio, por seguir fielmente los modelos apropiados en la crónica del Nuevo Testamento para llevar a cabo la obra entre nosotros. Hacemos bien al seguir tanto el modelo de Pablo en el Nuevo Testamento como la práctica de nuestros dos hermanos mayores:

1 Co. 11:1 – Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

Fil. 3:17 – Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así andan según el modelo que tenéis en nosotros.

2 Ts. 3:9 – No porque no tuviésemos derecho, sino por darnos a vosotros como ejemplo para que nos imitaseis.

1 Ti. 1:16 – Pero por esto me fue concedida misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda Su longanimidad, y quedara yo como modelo para los que habrían de creer en Él para vida eterna.

2 Ti. 3:10 – Pero tú has seguido fielmente mi enseñanza, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, perseverancia .

Por lo menos yo puedo testificar por mí y por mi hermano mayor, el hermano Watchman Nee. Siempre nos conducíamos y obrábamos en el recobro como un solo Cuerpo. Por esto el recobro del Señor ha podido existir en la tierra en los últimos setenta años. No tenemos ninguna organización para guardar nada, pero el recobro todavía está aquí. El recobro todavía existe y ha sido guardado por el principio del Cuerpo. Mientras yo ministraba la palabra, muchas veces pensaba en el hermano Nee. Tenía en mente lo que él decía; no quería hablar nada que contradijera su ministerio. Si hubiera hablado de manera contradictoria, ¿dónde estaría el recobro hoy? Tenemos que conocer el Cuerpo. (El resultado de la dispensación de la Trinidad procesada y la transmisión del Cristo que lo transciende todo, pág. 99)


Notas:

1 En ambos tomos 41 y 60 de The Collected Works of Watchman Nee, cuando el hermano Nee hace un bosquejo de las regiones de la obra en China, él menciona la literatura como una obra separada que abarcaba a todas las regiones geográficas. En el tomo 41 dice :

Hoy esperamos llevar a cabo la obra en cuatro direcciones.... la  segunda es la obra de literatura. Nuestras publicaciones deben esparcirse a través de toda la China y dirigir la nación entera al Señor. (pág. 204)

En el tomo 60 dice:

La obra de literatura, tal como la publicación de libros y las publicaciones periódicas, es considerada como una unidad separada de la obra. Tales obras son manejadas por Shanghái. (pág. 362)

En cada caso es evidente que bajo el liderazgo del hermano Nee la obra fue llevada a cabo por grupos de colaboradores en varias regiones geográficas, pero que allí había una sola obra común de literatura para la obra en todas las regiones. Esa única obra común de literatura mantenía la obra en las diversas áreas geográficas bajo el hablar de la misma visión .