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La cuarentena en la Biblia y en la práctica

Debido a que muchos santos no están familiarizados con la práctica bíblica de poner en cuarentena a un miembro divisivo de la iglesia, es menester que examinemos el relato bíblico y el ministerio de Watchman Nee y Witness Lee a fin de entender algunos principios claves sobre dicha práctica. Estos principios incluyen lo siguiente:

  1. Ser divisivo es un pecado contra el Cuerpo.
  2. Poner en cuarentena es la reacción bíblica para proteger la iglesia de las actividades de un miembro divisivo.
  3. Se ejerce la cuarentena con la esperanza de restaurar a un miembro divisivo a la comunión del Cuerpo.
  4. Al poner en cuarentena a un miembro divisivo, las iglesias individuales y los creyentes deben respetar el sentir del Cuerpo.
  5. Nuestra reacción a la decisión de poner en cuarentena a cierto miembro divisivo no debe ser impactada por el afecto o lealtad personal.
  6. Poner en cuarentena a un miembro divisivo significa que negamos prestar atención a sus palabras divisivas.
  7. Si somos uno con el Cuerpo al poner en cuarentena a un miembro divisivo, Satanás será aplastado bajo nuestros pies.

Si entendemos estos principios y reconocemos que es "normal" que haya problemas en las iglesias, no seremos desalentados, sino más bien fortalecidos a seguir a Cristo en una manera positiva con miras a la edificación de Su Cuerpo.

Ser divisivo es un pecado serio contra el Cuerpo de Cristo

Ef. 4:1, 3 – [1] Yo pues, prisionero en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados... (3) diligentes en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Ro. 12:5 – Así nosotros, siendo muchos, somos un solo Cuerpo en Cristo y miembros cada uno en particular, los unos de los otros.

1 Co. 12:12 – Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también el Cristo.

1 Co. 1:10 – Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.

1 Co. 12:25 – Para que no haya división en el cuerpo, sino que los miembros tengan la misma solicitud los unos por los otros.

El Señor desea recobrar un testimonio de la unidad verdadera del Cuerpo de Cristo.

Pablo nos exhortó a que guardáramos la unidad diciéndonos que tenemos que andar de una manera digna de nuestra vocación (Ef. 4:1). El Señor nos llamó a la comunión de Cristo en Su Cuerpo. Él nos llamó a un Cuerpo, así que nosotros tenemos que andar conforme a la unidad de este Cuerpo. La más elevada virtud que hay en nuestro andar cristiano es la de guardar la unidad. En la enseñanza del Nuevo Testamento, los apóstoles tenían sumo cuidado en este asunto. Guardar la unidad es la virtud primordial de nuestro andar cristiano. (Mensajes para aquellos en el entrenamiento del otoño de 1990, pág. 135)

El Señor tiene la carga de recobrar la unidad del Cuerpo de Cristo, la cual se ha perdido entre Sus hijos. Esto que hemos compartido debe mostrarnos que no hay razón para tener ninguna división en el Cuerpo de Cristo. El recobro del Señor tiene el propósito primordial de dar testimonio de que el Cuerpo de Cristo debe ser uno. La práctica de esta unidad se ha perdido con el paso de los siglos, pero nosotros somos un grupo de santos relativamente pequeño, que desea satisfacer el deseo que hay en el corazón del Señor de recobrar esta unidad. Nosotros recibimos a todos los creyentes en Cristo, pero tenemos que apartarnos de los que son divisivos o sectarios, a fin de que seamos preservados en la unidad del Cuerpo de Cristo. (Mensajes para aquellos en el entrenamiento del otoño de 1990, pág. 140)

Dios odia la división porque ella perjudica al Cuerpo.

El Señor nunca tolerará la división. El Señor aborrece la división porque ella destruye a Su pueblo como Su expresión. En el Antiguo Testamento, los hijos de Israel eran el pueblo de Dios para Su expresión corporativa. En el Nuevo Testamento, la expresión corporativa del Señor la constituye el Cuerpo de Cristo. La herejía insulta y perjudica a la persona de Cristo, mientras que la división perjudica al Cuerpo de Cristo. La división mata al Cuerpo de Cristo y lo corta en pedazos. Puesto que la herejía perjudica la Cabeza y puesto que la división mata al Cuerpo, el Señor, tanto en el Nuevo Testamento como el Antiguo Testamento, jamás tolerará la herejía ni la división. (Life-study of Deuteronomy, pág. 88)

Cuanto más avancemos en nuestra vida cristiana delante del Señor, más comprenderemos la realidad de la unidad del Cuerpo. Tarde o temprano, veremos que la unidad es una realidad, una sobria realidad. Tenemos que aprender a no dañar esta unidad. Cualquiera que dañe la unidad del Cuerpo incurre en anarquía, rebeldía y desobediencia. (Watchman Nee, Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, tomo 3 , pág. 998)

Toda división anula el Cuerpo. Si el Cuerpo es anulado, la unidad es aniquilada. Entonces, el recobro no está allí. (Entrenamiento para ancianos, libro 11: El ancianato y la manera ordenada por Dios (3), pág. 145)

Nada es más terrible que la división. Satanás sabe que incluso la idea de causar división es suficiente para socavar nuestra vida cristiana. Es como una termita que se come la estructura de una casa. Por tanto, debemos repudiar incluso la idea de causar división. (The Genuine Ground of Oneness, págs. 41-42)

Ninguna razón ni pretexto justifica división en el Cuerpo.

Todos nosotros sabemos que hay solamente una iglesia. Dentro y fuera del país, en el pasado y en el presente, hay solamente una iglesia. Puesto que hay solamente una Cabeza, solamente hay un Cuerpo. La iglesia es un Cuerpo con vida; por eso, no es correcto dividirla por ninguna razón. Debemos subrayar esto: la iglesia es una porque el Cuerpo es uno. Por lo tanto, cualquier motivo para dividir a la iglesia es pecado. Una división es pecado, porque es una "desavenencia [lit., división] en el cuerpo" (1 Co. 12:25). (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 55, pág. 182)

También se condena el uso de enseñanzas tales como la enseñanza concerniente a la autoridad de Cristo, la enseñanza de que las iglesias son responsables de su conducta directamente ante Cristo y únicamente ante Cristo, y la enseñanza concerniente a no exaltar a hombre alguno, todas las cuales parecen conformarse a las Escrituras, como motivos para que los santos se separen o como causas de división entre las iglesias. Siempre y cuando algo que sea espiritual o bíblico sea causa de separación o división, esto es condenado. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 70)

La división es tan grave que la Biblia la considera como herejía.

Gá. 5:19-20 – [19] Y manifiestas son las obras de la carne, que son: fornicación, inmundicia, lascivia, [20] idolatría, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, iras, disensiones, divisiones, 4sectas.

Nota 5:204– La misma palabra griega que se traduce herejías en 2 P. 2:1. Aquí se refiere a las escuelas de opinión (Darby’s New Translation) o las sectas.

2 P. 2:1 – Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como también entre vosotros habrá falsos maestros, que introducirán secretamente herejías destructoras, y aun negarán al Amo que los compró, acarreando sobre sí mismos destrucción repentina.

La división está en oposición a la unidad. A fin de que practiquemos la unidad del Cuerpo de Cristo, necesitamos darnos cuenta de que la división es herética, es sectaria (Gá. 5:20b-21a). Necesitamos entender el verdadero significado de la palabra herejía según las Escrituras. Algunos de nosotros pensamos que herejía es algo en contra de la verdad revelada en la Palabra santa. Muchos cristianos enseñan y practican cosas diferentes, tales como el lavado de pies, bautismos, y cubrirse la cabeza. Pero la palabra herejía es usada para referirse sólo a dos cosas. Primero, cualquier enseñanza que niega la divinidad de la persona de Cristo, que Él sea Dios, o la humanidad de Cristo, que Él sea hombre, es herética. Cristo es Dios completo y hombre perfecto. Segundo, la palabra herejía también se refiere a división. En Gálatas 5:19-21a se dice: "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, iras, disensiones, divisiones, sectas, envidias, borracheras, orgías..." En Gálatas 5:20 la palabra griega traducida "sectas", jáiresis, literalmente significa herejías, lo cual significa escuelas de opinión (Darby's New Translation), partidos. Un partido es una secta, y una secta es una división. Las divisiones y las sectas, son obras de la carne, y "los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios" (v. 21b). En 2 Pedro se usa la palabra jáiresis con relación a los falsos maestros que introducen herejías dañinas, negando al Señor que los compró. En Tito 3:10 se usa la misma raíz griega, que se traduce herejía, en forma adjetiva: jairetikón, haciendo referencia al hombre divisivo. Este es un hombre herético y sectario que causa divisiones por medio de formar partidos en la iglesia según sus propias opiniones.

Negar la persona de Cristo en Su divinidad y humanidad y las divisiones, son las únicas dos cosas que pueden ser consideradas heréticas. Enseñanzas incorrectas que no tienen que ver con divisiones y herejía no pueden considerarse heréticas. Una enseñanza incorrecta, como por ejemplo, el bautismo por aspersión en vez de inmersión, no puede considerarse herética. Esto se debe a que esta clase de enseñanza no afecta los siete factores de nuestra fe cristiana. Algunos que practican el bautismo en una forma diferente a la inmersión, siguen teniendo a Dios como Padre y a Jesucristo como Señor; de todos modos, tienen el Espíritu; tienen la misma esperanza y la fe genuina; también creen que el bautismo separa a las personas, así que tienen el mismo entendimiento de un solo bautismo. Las formalidades que practicamos pueden variar, pero el significado sigue siendo el mismo.

El negar la persona de Cristo y la división son las únicas dos cosas que pueden ser consideradas heréticas porque son extremadamente dañinas. Negar la persona de Cristo ofende a Cristo como Cabeza y niega que Él es la Cabeza. Las divisiones mutilan el Cuerpo de Cristo. Una herejía daña la Cabeza, y la otra daña el Cuerpo. Estas herejías no pueden ser toleradas a los ojos de Dios, y nosotros debemos rechazarlas categóricamente. En 2 Juan se dice que si alguno niega la persona del Señor en Su divinidad o en Su humanidad, al tal no lo debemos recibir en nuestra casa ni siquiera debemos saludarle (vs. 7, 9-11). Si recibimos al tal en nuestra casa o si le saludamos, participamos en sus obras malignas. En cuanto a los que son divisivos, Pablo nos manda con firmeza que nos apartemos de ellos (Ro. 16:17). (Mensajes para aquellos en el entrenamiento del otoño de 1990, págs. 135-137)

La división es instigada por el enemigo de Dios, Satanás, a fin de perjudicar al Cuerpo.

Según el Antiguo Testamento, el Señor nunca olvidó la apostasía de Dan. A los ojos de Dios, éste fue el peor pecado en Su economía. Nada es más perjudicial que la división. No existe nada más destructivo que la división entre el pueblo de Dios. Los centros de adoración, que causan divisiones, generalmente se relacionan con los ídolos. Puesto que el diablo se esconde detrás de éstos, Dan se convirtió en una serpiente al establecer un ídolo. Cuando usted se vuelve tendencioso, por muy buenos que sean los motivos, habrá algo detrás de usted: la serpiente, el enemigo sutil. La historia de la iglesia testifica de esto, y nuestra experiencia lo confirma. (Estudio-vida de Génesis, pág. 1361)

Poner en cuarentena para proteger la iglesia de los miembros divisivos

Ro. 16:17 – Ahora bien, os exhorto, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Tit. 3:10-11 – [10] Al hombre que cause disensiones, después de una y otra amonestación deséchalo, [11] sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

Hch. 20:28-31a – [28] Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño, en medio del cual el Espíritu Santo os ha puesto como los que vigilan, para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él ganó por Su propia sangre. [29] Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. [30] Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. [31] Por tanto, velad.

Lv. 13:45-46 – [45] Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡Inmundo! [46] Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada.

Nm. 5:2 – Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, y a todos los que padecen flujo de semen, y a todo contaminado con muerto.

Nm. 12:10, 14b – [10] Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa. [14b] Sea echada fuera del campamento por siete días, y después volverá a la congregación.

El principio fundamental de la cuarentena es el de proteger el Cuerpo de las enfermedades contagiosas. Específicamente, la cuarentena es el remedio bíblico para guardar la iglesia del contagio de la división.

Quizás haya algunos miembros entre nosotros que causan división. Pablo se refirió a ellos en Romanos 16:17, al decir: "Ahora bien, os exhorto, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos". Algunos deliberadamente causan divisiones, y por eso, debemos apartarnos de estas personas. Tito 3:10 dice que debemos rechazar a los miembros facciosos y sectarios. Algunos miembros son muy facciosos, muy sectarios, y su propósito al relacionarse con otros es causar división. Actualmente, hay algunos que permanecen entre nosotros con la única intención de esparcir veneno. Sin duda, ellos causan división, y son facciosos y sectarios. Debido a eso, debemos apartarnos de ellos. Si permanecen facciosos después de una y otra amonestación, debemos desecharlos.

Esto se conforma a la práctica de la cuarentena de los leprosos en la tipología del Antiguo Testamento (Lv. 13:45-46; Nm. 12:10-15). Cuando Miriam, la hermana de Moisés, se rebeló, fue castigada por Dios con lepra y fue puesta en cuarentena. Ser puesto en cuarentena equivale a ser puesto a un lado por un tiempo, para el provecho de toda la congregación. Esto se debe a que ciertas enfermedades son muy contagiosas. Si una persona tiene una enfermedad contagiosa, se le pone en cuarentena y es separada aun de los miembros de su familia hasta que se sane. Esto protege a toda la familia, y las Escrituras nos mandan a que hagamos lo mismo. Todo aquel que esté enfermo espiritualmente, que padezca la enfermedad de la división, habiendo llegado a ser una persona que causa divisiones, debe ser puesto en cuarentena. La división es muy contagiosa; por lo tanto, la iglesia tiene que aprender a poner en cuarentena a las personas que causan división. Conforme a la enseñanza de los apóstoles, debemos apartarnos de ellos o rechazarlos. Esto protege a toda la iglesia para que ella sea guardada. (La visión intrínseca del Cuerpo de Cristo, pág. 105)

Debido a que algunos están enfermos, llenos de los microbios de división, ellos necesitan ser aislados en cuarentena. Esto concuerda con Romanos 16:17, donde Pablo nos encarga que nos apartemos de los que causan divisiones. Si no nos apartamos de ellos, nos infectaremos con la misma enfermedad de división. Nos apartamos de los tales para preservarnos sanos. Según Tito 3:10, una persona partidista y divisiva debe ser rechazada y hecha a un lado, después de la primera y la segunda advertencia a fin de guardar la unidad del Cuerpo de Cristo. (La situación mundial y la dirección del mover del Señor, pág. 61)

Algunos dicen que la exhortación dada por el apóstol en cuanto a enfrentarse con los que causan divisiones, mencionados en Romanos 16:17, no se debe aplicar a los que causan divisiones en el recobro del Señor hoy. Dicen que Romanos 16:17 se refiere a hombres que no sirven a nuestro Señor sino a su propio estómago, como se menciona en el versículo siguiente, y que los que causan divisiones en el recobro del Señor hoy no son esta clase de personas. Pero debemos entender que en Romanos 16:17 el apóstol condena la acción de causar divisiones, no importa qué clase de persona las causa. Un hermano tal vez esté bien en todo aspecto como cristiano, pero si causa divisiones en la iglesia o entre las iglesias debe ser condenado y puesto en cuarentena, así como exhortó el apóstol. (El ministerio del Nuevo Testamento y la enseñanza y comunión de los apóstoles, pág. 30)

La cuarentena se ejerce con la esperanza de restaurar a un miembro divisivo

Nm. 12:14b – Sea echada fuera del campamento por siete días, y después volverá a la congregación.

Mt. 18:15-18 – [15] Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando a solas tú y él; si te oye, has ganado a tu hermano. [16] Mas si no te oye, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos conste toda palabra. [17] Si rehusa oírlos a ellos, dilo a la iglesia; y si también rehusa oír a la iglesia, tenle por gentil y recaudador de impuestos. [18] De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, habrá sido atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, habrá sido desatado en el cielo.

2 Co. 7:9-10 – [9] Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para 1arrepentimiento; porque habéis sido 2contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. [10] Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, que es sin remordimiento; pero la tristeza del mundo produce muerte.

Nota 7:91– Este era el resultado que el apóstol deseaba cuando escribió su primera epístola.

Nota 7:92– La primera epístola del apóstol contristó a los corintios según Dios, y no por ninguna otra cosa. Esto indica que ellos habían sido conducidos de nuevo a Dios, o sea, reconciliados con Él.

2 Ti. 2:25-26 – [25] que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda el 1arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, [26] y vuelvan al buen sentido, escapándose del 2lazo del diablo (quien los había capturado vivos), para hacer la voluntad de Él.

Nota 2:251– Esto indica que con respecto a los que se oponen a la verdad, lo que está en duda es el corazón y la conciencia. La verdad es la revelación del Dios viviente y de Su economía, el deseo de Su corazón. Para recibir la revelación divina, el corazón y la conciencia deben ser ejercitados debidamente para con Dios. El corazón debe volverse a Él, es decir, dirigirse solamente a Él, y la conciencia debe ser pura e irreprensible delante de Él. De otro modo, uno puede ser llevado cautivo por el diablo y, por consiguiente, caer en su lazo (v. 26).

Nota 2:262– Esto indica que los que se oponen a la verdad han sido capturados y mantenidos por el diablo en su red. El enemigo de Dios ocupa la mente reprobada de ellos con el error, y niega la entrada a Dios, tal como lo hizo con los fariseos (Jn. 8:42-45). Tales opositores necesitan volver sus corazones hacia Dios y limpiar sus conciencias.

Por un lado, la cuarentena se ejerce para proteger el Cuerpo de la enfermedad contagiosa de la división; por otro, se ejerce con la esperanza de que los miembros enfermos sean restaurados.

Pablo nos instruye en Romanos 16:17 cómo dar fin a las divisiones: "Ahora bien, os exhorto, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos". Debemos velar respecto a los que causan divisiones, identificarlos y apartarnos de ellos. En Tito 3:10 Pablo dice: "Al hombre que cause disensiones, después de una y otra amonestación deséchalo". Por ejemplo, si en una familia alguien contrae una enfermedad contagiosa, la familia entera lo pone en cuarentena y se separa de él. Esto no significa que lo aborrezcan o que lo abandonen, sino que, por causa de la salud de toda la familia, es necesario aislar a este miembro para que la familia sea preservada y sanada. (Cinco prioridades en el recobro del Señor, pág. 15)

En el trato con los divisivos, también necesitamos tomar la palabra de Pablo en Tito 3:10: "Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo". Una persona sediciosa es una persona divisiva y sectaria. De acuerdo con la palabra de Pablo en Romanos 16:17 y en Tito 3:10, después de la primera y la segunda amonestaciones, debemos rechazar a tales personas y apartarnos de ellas. Hacer esto es poner en cuarentena a tales personas. Poner en cuarentena a una persona no quiere decir que odiemos a esa persona. Si un miembro de una familia contrae una enfermedad contagiosa, el resto de la familia necesita ponerlo en cuarentena por la seguridad de toda la familia. De lo contrario, toda la familia sería afectada. De igual manera, practicar lo que Pablo dice en Romanos 16:17 y en Tito 3:10 es poner en cuarentena a los miembros divisivos del Cuerpo de Cristo. Esto no es mi enseñanza, sino mi presentación de la Palabra santa a ustedes. (Una presentación breve de lo que es el recobro del Señor, pág. 49)

De apartarse de los divisivos y los que fomentan tropiezos es poner en cuarentena a estos divisivos. Cuando una persona cae enfermo con algo contagioso, los miembros de la familia se apartan del contagiado para no contaminarse con la misma enfermedad. Si no se apartan del miembro infectado, entonces pueden infectarse y de esa manera propagar los gérmenes contagiosos a los otros miembros de la familia. Esto no quiere decir que los miembros de la familia no aman al miembro infectado o que lo han abandonado; simplemente quiere decir que los otros miembros quieren detener la propagación de los gérmenes contagiosos. (To Be Saved in the Life of Christ as Revealed in Romans, pág. 35)

Hemos estudiado 1 Corintios 5:13 de forma particular. La palabra traducida "quitad" fue tomada de la Septuaginta (la versión en griego) del Antiguo Testamento. Quitar aquel hermano pecador en 1 Corintios 5 era como poner a un leproso fuera del campamento en el Antiguo Testamento (Lv. 13:45-46; Nm. 5:2). En Números 12 María se rebeló contra Moisés y contrajo lepra a raíz de ello. Ella fue quitada del campamento durante siete días, hasta que quedase limpia de su lepra. Ésta fue una forma de cuarentena. Se ha hablado mucho entre los cristianos con respecto a la práctica de excomulgar. Es erróneo excomulgar a un creyente. Excomulgar a alguien es desecharlo definitivamente, mientras que quitar a alguien de en medio nuestro es ponerlo en cuarentena con la esperanza de que sane. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 79)

Me parece que todas las iglesias tienen que hacer algo para ayudar a los santos a conocer la verdadera situación que enfrenta el recobro. Tenemos que ayudar a los santos a darse cuenta de que una "enfermedad contagiosa" está ahora presente entre nosotros y, como en el campo de la medicina, tenemos que poner en cuarentena a quienes están enfermos. Ponerlos en cuarentena no quiere decir que no amemos a los que están "enfermos", ni tampoco significa que los hemos expulsado, sino que tenemos que hacer algo para resguardar tanto a los que han contraído tal enfermedad contagiosa como al resto del Cuerpo. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 109)

Respetar el sentir del Cuerpo

Ro. 14:1 – Ahora bien, recibid al débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones.

Ro. 16:17 - Ahora bien, os exhorto, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Cuando los colaboradores que toman la delantera en el ministerio, como los representantes del Cuerpo, responden al sentir del Cuerpo y expresan dicho sentir al marcar algunos para ponerlos en cuarentena, todas las iglesias deben respetar esa cuarentena.

Cuando recibimos a alguien en la mesa del Señor, debemos considerar el Cuerpo. Según el principio del capítulo 14 de Romanos, recibimos a todos los hijos de Dios, pero conforme a Romanos 16:17 nos debemos fijar en los que hacen divisiones, y apartarnos de ellos. No podemos recibir a los que causan división y a quienes han sido puestos en cuarentena por el Cuerpo. Además, debemos darnos cuenta quién tiene la función y la cualidad como sacerdote de discernir la lepra entre los hijos del Señor. Una vez más, esto es un asunto de la práctica de la vida del Cuerpo. Si una iglesia local recibe a alguien que ha ofendido el Cuerpo a lo sumo, entonces claro está que esa iglesia no concuerda con el Cuerpo ni tampoco es uno con el Cuerpo. Debemos cuidar del Cuerpo. (The Problems Causing the Turmoils in the Church Life, págs. 30-31)

Disturbio tras disturbio ha acontecido debido a que no conocemos el Cuerpo. El único remedio que nos puede curar de esa clase de enfermedad es la visión del Cuerpo. Cuando el hermano Nee enseñaba del Cuerpo, decía que debíamos considerar el sentir de las iglesias en todo lo que hacíamos. Cuando hacemos algo, no debemos olvidarnos de que somos miembros del Cuerpo y que el Cuerpo no es solamente una iglesia local. La iglesia local no es un "Cuerpo local". Si es así, entonces se convierte en una secta local. El Cuerpo es el Cuerpo de Cristo, constituido por el Dios Triuno con todos los creyentes en esta tierra, con todas las iglesias locales.

Tanto el ministerio como las muchas iglesias en el recobro han tomado la decisión de poner en cuarentena a ciertos divisivos. Algunos no se pusieron de acuerdo con esta decisión y hasta se han juntado con estos divisivos. No han respetado el sentir del Cuerpo. Cómo hemos de comportarnos, depende de cuánto hemos visto el Cuerpo. (The Problems Causing the Turmoils in the Church Life, págs. 28-29)

Debemos conocer el Cuerpo y confiar en el Cuerpo. Las iglesias en California redactaron una carta abierta porque tenían carga y se sentían responsables a dar a conocer a las iglesias en este globo el daño que hicieron algunos en California y la pérdida que habían sufrido. En esta carta abierta, ellos decían que habían tomado la decisión de poner en cuarentena a estas personas. ¿Se debe oír a las iglesias o cuidar de nuestra propia observación de la situación? Si ponemos a un lado el aviso de tantas iglesias e investigamos la situación por nosotros mismos, eso será una ofensa contra el Cuerpo. ¿Respetamos el Cuerpo o nos respetamos a nosotros mismos?

No se trata de si una persona es correcta o incorrecta. Puede que sea correcto, pero aún así ofendió el Cuerpo. (The Problems Causing the Turmoils in the Church Life, pág. 32)

En The Fermentation of the Present Rebellion, [El germen de la actual rebelión], mencioné solamente cuatro nombres de los que debían ser puestos en cuarentena. Las iglesias en California, el oeste de Malaysia y Taiwán también les mandaron una carta abierta para ponerlos en cuarentena. En este asunto, estamos tocando una verdad grande, la verdad del Cuerpo. ¿Honramos el Cuerpo? Las iglesias en California, el oeste de Malaysia, y Taiwán forman parte del Cuerpo. ¿No debemos honrarlas y respetar su sentir? Pero algunos no estaban claros y fortalecidos para guardar la verdad y mantener el sentir en el Cuerpo, que consta en todas las iglesias.

Debemos ser claros y fuertes en la verdad, y debemos practicar la verdad. Se debe practicar la verdad en Romanos 16:17 y en Tit. 3:10. Todo lo que hagamos tiene que ver con el Cuerpo, así que debemos guardar la verdad. El único remedio para esta situación es que regresen los fieles a la verdad. Debemos ser los vencedores, los que vencen en todas estas situaciones. Debemos regresar a la verdad a fin de practicar el recobro conforme a la palabra del Señor, no conforme a lo que pensamos o cómo nos sentimos. (The Problems Causing the Turmoils in the Church Life, págs. 18-19)

Rechazar tal cuarentena es apartarse uno mismo del sentir del Cuerpo y juntarse a la idolatría de la división.

He publicado un libro titulado The Fermentation of the Present Rebellion [El germen de la actual rebelión], donde presentamos toda la historia de lo sucedido entre nosotros debidamente documentada. Ese libro concluye diciendo que es necesario que nosotros "rechacemos toda clase de división (1 Co. 1:10), resistamos todo viento de enseñanza y la propagación de muerte espiritual (Ef. 4:14; 2 Ti. 2:16-17), y nos separemos de los que contagien tales cosas, es decir, que los pongamos en cuarentena" (Tit. 3:10; Ro. 16:17). Sin embargo, algunos no han estado de acuerdo en poner a tales personas en cuarentena y han optado por la división. Ellos han sido engañados a tal extremo que realizar tal clase de división se ha convertido en un ídolo para ellos. (Life-Study of Judges, pág. 40)

La cuarentena se debe ejercer sin afecto o lealtad personal

Nm. 6:6-7 – [6] Todo el tiempo que se aparte para Jehová, no se acercará a persona muerta. [7] Ni aun por su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podrá contaminarse cuando mueran; porque la consagración de su Dios tiene sobre su cabeza.

Lv. 10:6-7 – [6] Entonces Moisés dijo a Aarón, y a Eleazar e Itamar sus hijos: No descubráis vuestras cabezas, ni rasguéis vuestros vestidos en señal de duelo, para que no muráis, ni se levante la ira sobre toda la congregación; pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, sí lamentarán por el incendio que Jehová ha hecho. [7] Ni saldréis de la puerta del tabernáculo de reunión, porque moriréis; por cuanto el aceite de la unción de Jehová está sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al dicho de Moisés.

Ex. 32:26-28 – [26] Se puso Moisés a la puerta del campa-mento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. [27] Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. [28] Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.

Dt. 33:8-9 – [8] A Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón piadoso, A quien probaste en Masah, Con quien contendiste en las aguas de Meriba, [9] Quien dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto; Y no reconoció a sus hermanos, Ni a sus hijos conoció; Pues ellos guardaron tus palabras, Y cumplieron tu pacto.

Cuando hay un brote de la enfermedad infectuosa de división, debemos intentar poner en cuarentena a los divisivos sin importar el afecto o lealtad personal. Así se cuida tanto del Cuerpo como de los enfermos mismos.

A fin de guardar la verdad, tenemos que superar todo afecto personal cumpliendo el voto nazareo. En Números 6:6-7, a los nazareos se les ordenó no contaminarse con ninguna clase de muerte, incluso con la muerte de sus parientes más cercanos. Por tanto, tenemos que ser cuidadosos con cualquiera que está "muriendo" o que propaga muerte a su alrededor. Si percibimos que alguien cercano a nosotros está "muriendo" o propaga muerte a su alrededor, tenemos que apartarnos de él; de otro modo, si permanecemos cerca de dicha persona, seremos contaminados con los gérmenes de muerte, lo cual anularía nuestro voto nazareo y nos obligaría a dar comienzo a nuestro voto nuevamente (vs. 9-12). En algunos casos, para evitar el contagio de la muerte, tenemos que superar nuestro afecto personal, especialmente nuestro afecto hacia aquellas personas que conocemos bien. En Levítico 10:6-7, Éxodo 32:25-29 y Deuteronomio 33:8-9 se recalca la necesidad de superar nuestro afecto personal al rendir nuestro servicio sacerdotal. Tanto en Éxodo 32:25-29 como en Deuteronomio 33:8-9 se nos dice que cuando los hijos de Israel adoraron al becerro de oro, ellos ofendieron por completo al Señor, por lo cual Moisés dio orden a los levitas de matar a todos sus parientes y conocidos íntimos. Ellos obedecieron y, como resultado de ello, obtuvieron el sacerdocio. El Urim y el Tumim estaban con ellos, lo cual significa que la revelación estaba con ellos; ellos tenían la visión del oráculo del Señor debido a su fidelidad hacia la persona de Dios. Dios detesta ver que Su pueblo adore a alguien que no sea Él, por lo cual, exige a los que le son fieles que "aniquilen" a todo idólatra. Uno de esos idólatras podría ser nuestro padre, y otro podría ser nuestra hermana. A fin de ser fieles al Señor, tenemos que superar nuestro afecto personal. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), págs. 125126)

No importa cuánta ayuda se haya recibido de cierta persona en el pasado, si comete algo que ofende el Cuerpo, debemos practicar la verdad (The Problems Causing the Turmoils in the Church Life, pág. 32)

También necesitamos apartarnos de los que causan divisiones (Ro. 16:17; Tit. 3:10; 1 Co. 1:13). Aun si un pariente cercano tal como nuestro esposo, esposa, padre, madre, hermano o hermana causa divisiones, debemos apartarnos de su división. Lo mismo se aplica a nuestros amigos íntimos. Aunque es difícil apartarnos de nuestros amigos íntimos, debemos comprender que la amistad es una cosa, y la comunión en Cristo y en Su Cuerpo es otra. Cuando a Miriam, la hermana de Moisés, le dio lepra, fue puesta en cuarentena en presencia de Moisés (Nm. 12). (The Practice of the Church Life according to the God-ordained Way, págs. 17-18)

A fin de cuidar de los intereses del Señor, debemos ser fieles a poner en cuarentena a los miembros enfermos a pesar del sufrimiento que podamos pasar debido a nuestro afecto por ellos.

Hoy en día existe cierta división en el recobro del Señor. Algunos de los queridos santos que están entre nosotros han causado división. Debido a los gérmenes contagiosos de división entre estas personas, no conviene tener contacto con ellos. Según Romanos 16:17 y Tito 3:10-11, debemos apartarnos de los divisivos. Esta clase de separación es como la cuarentena que se le hace a una persona enferma y contagiosa. Debido a que algunos de los santos estuvieron estrechamente relacionados con estas personas divisivas, llevar esta clase de cuarentena resulta ser un sufrimiento para ellos. En 2 Juan 10 se dice que ni siquiera debemos saludar a aquellos que enseñan herejías acerca de la persona divina de Cristo. Además, en 1 Corintios 5:11 se nos dice que ni siquiera debemos comer con un hermano que vive en pecado. Debido a la estrecha relación que algunos santos tuvieron con las personas divisivas en el recobro, ellos han dicho que no pueden ponerlas en cuarentena. Sin embargo, aunque Miriam era la hermana de Aarón, él mismo tuvo que ponerla en cuarentena durante el periodo de su lepra (Nm. 12:10-15). Por consiguiente, incluso el poner en cuarentena de manera apropiada a alguna persona nos hace sufrir. Sufrimos debido a que no nos gusta ver a los divisivos separados de nosotros. Sin embargo, si no los ponemos en cuarentena, no estaremos haciendo la voluntad de Dios, debido a que anularemos el testimonio de la unidad del Cuerpo.

La vida cristiana es una vida de sufrimiento debido a que debemos hacer la voluntad de Dios. Por un lado, es nuestro alimento hacer la voluntad de Dios con respecto a la relación que tenemos con Él. En Juan 4:34 el Señor Jesús dijo: "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe Su obra". Por otro, sufrimos por hacer la voluntad de Dios. (The Christian Life, pág. 172)

Poner en cuarentena al apartarse y al no prestar atención

Ro. 16:17 – Ahora bien, os exhorto, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Tit. 3:10-11 – [10] Al hombre que cause disensiones, después de una y otra amonestación deséchalo, [11] sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

Fil. 3:3 – Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos por el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

La reacción apropiada frente a aquellos que han sido marcados como miembros divisivos, es la de simplemente apartarnos de ellos y no prestar atención a sus palabras divisivas ni leer sus escritos divisivos. No debemos estar demasiado seguros de nuestra capacidad de resistir los gérmenes en sus escritos.

El hermano Miao hizo un comentario tremendo al decir, "Los oídos son un basurero. Nadie echa algo bueno como oro, plata, harina, o arroz en un basurero". Si alguien se le acerca con un chisme, debe decirle, "Lo siento, mis oídos no son basureros". No les quedará más remedio que llevar su basura a otro sitio. Hay que fijarse en los que causan divisiones, y nadie debe comunicarse con ellos. Debemos mantener la pureza en nuestra comunión. Si alguna palabra ha de salir, debemos examinarla por algún rastro de rebelión o chisme. De hecho, mucho de lo que se llama comunión entre creyentes es chisme. Debemos poner en cuarentena todas las rebeliones. Tito 3 dice que debemos desechar a un hombre que cause disensiones después de una y otra amonestación (v. 10). Este rechazo no significa una excomulgación total. Es una medida tomada para guardar la pureza de la comunión. Muchas veces lo que se hace entre los hermanos y hermanas no tiene nada que ver con el amor; más bien es cuestión de tratar con la infección. Si un hombre habla de manera rebelde, la mejor manera de amarlo es hacer que otros se aparten de él. Esto es el amor más grande que le puede extender, ya que esto le traerá bien y salvará a otros. Se ejerce la cuarentena según el principio de restaurar a los que están puestos en cuarentena y de guardar a otros de la infección. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 59, pág. 242)

Para evitar más daño por causa del conflicto actual, debemos tener la práctica de ejercer una cuarentena estricta relacionada con esta enfermedad contagiosa. Cuando uno de los disidentes trate de ponerse en contacto con usted, no importa de qué manera, ni siquiera si es amable o "espiritual", debe guardar la enseñanza del apóstol encontrada en Romanos 16:17 y Tito 3:10 y alejarse de él y rechazarlo. No trate de exhortar o de argüir con estas personas ni de descubrir qué son y cómo son. Si usted les dice algo, "morderá el anzuelo de ellos" y ellos "lo pescarán". Usted es un caballero, un cristiano auténtico y honrado y un seguidor humilde del Señor, pero ellos están bajo el engaño del diablo e inevitablemente tienen su veneno. Es imposible hablar con ellos o argüir con ellos sin contaminarse por su veneno. En vez de gastar tiempo para reunirse con esta clase de disidentes, sería mejor usar nuestro tiempo para orar y profundizar en la Palabra a fin de obtener algunas riquezas de Cristo para así suministrar a los santos. (El ministerio del Nuevo Testamento y la enseñanza y comunión de los apóstoles, pág. 33)

Alejarse de tales personas es poner en cuarentena a quienes causan divisiones y son sectarios, a fin de proteger a los santos de ser contaminados. Los que causan división son muy contagiosos. Todo aquel que entre en contacto con ellos será "infectado". Esto no sería bueno para ellos mismos ni para los demás. Por tanto, hoy en día debemos efectuar lo que en la medicina se llama una "cuarentena". Poner en cuarentena a alguien no quiere decir que no amemos a dicha persona. Al contrario, quiere decir que amamos a esa persona y a muchas otras también. Si un miembro de la familia contrae una enfermedad contagiosa, tal vez sea necesario que la familia entera tenga que poner a dicha persona en cuarentena. Esto redunda en beneficio de todos los miembros de la familia. Excluir a las personas, excomulgarlas, era la práctica de la Asamblea de los Hermanos. Desde los inicios del recobro del Señor nos dimos cuenta de que tal práctica es errónea. Sin embargo, poner en cuarentena a quienes están enfermos con una enfermedad espiritual contagiosa, ciertamente es una práctica bíblica. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 78)

La práctica verdadera de la cuarentena aplasta a Satanás bajo nuestros pies

Ro. 16:17, 20 – [17] Ahora bien, os exhorto, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. [20] El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesús sea con vosotros.

Según la palabra de Pablo al final de Romanos 16, la práctica apropiada de la cuarentena al tratar con los divisivos tiene como resultado que Satanás sea aplastado bajo los pies de las iglesias locales.

En Romanos 16:17 Pablo no dice: "Esas personas que causan divisiones son hermanos. Debemos recibirles y amarles". No, él nos dice que nos fijemos en ellos y que nos apartemos de ellos. Apartarnos de los que causan divisiones y tropiezos equivale a ponerlos en cuarentena.

En Romanos 16:20a Pablo dice: "El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies". Es significativo que estas palabras se expresan después de lo que se dijo acerca de la estricta disciplina que se le administra a los que causan divisiones. Si no tenemos ningún discernimiento y en lugar de ello amamos ciegamente, y si no ponemos en cuarentena a los que causan divisiones y tropiezos, Satanás estará sobre nosotros, no bajo nosotros. Pero si ponemos en cuarentena a los que causan divisiones, Satanás será aplastado bajo nuestros pies. (Life-Study of Deuteronomy, págs. 83-84)

De no ser desalentado, sino seguir a Cristo con miras a la edificación de Su Cuerpo

1 Co. 11:19 – Porque tiene que haber entre vosotros partidos, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.

Ef. 4:2-3 – (2) Con toda humildad y mansedumbre, con longanimidad, soportándoos los unos a los otros en amor, (3) Diligentes en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Mt. 8:26 – El les dijo: ¿Por qué os acobardáis así, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y sobrevino gran calma.

Ef. 4:14 – Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y zarandeados por todo viento de enseñanza en las artimañas de los hombres en astucia, con miras a un sistema de error.

Jn. 2:19 – Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

2 Co. 1:9 – De hecho tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.

A pesar de que seamos entristecidos o sacudidos por la situación actual de la división causada por algunos, no debemos ser desalentados de que haya disturbios en la vida de iglesia. Aun en los tiempos de Pablo había tales problemas entre las iglesias. En vez de ser desalentados, debemos ser valientes y diligentes en seguir a Cristo y la edificación del Cuerpo de Cristo, aún delante de los vientos y las olas.

En tanto que haya una tormenta con vientos y olas, debemos ser longánimes. También debemos ser diligentes. No debemos ser desanimados. Ser diligente es ser dinámico, valiente, enérgico. Por un lado, debemos ser humildes, mansos y longánimes, soportándonos los unos a los otros en amor. Por otro, mientras existen vientos y olas, debemos ser valientes y diligentes. No debemos ser desanimados hasta el punto de que nos olvidemos de la vida de iglesia. Durante la tormenta podemos salir a visitar a la gente para predicarles el evangelio. Mientras las olas nos molestan, podemos hacer ganancia por el bien del Señor. Podemos establecer reuniones en casa para nutrir a los recién nacidos. No debemos ser desanimados ni frustrados. A pesar de que experimentemos los vientos y las olas, el Señor está en nuestra "barca", lo cual significa que Él está en la vida de iglesia. Debemos seguir adelante con confianza para efectuar una obra positiva para salvar a los pecadores, cuidar a los jóvenes en nuestras casas, celebrar reuniones de los grupos pequeños, y perfeccionar a los buscadores. Finalmente, todo viento y ola será reprendido por el Señor. No importa cuán fuerte sea la tormenta, con el tiempo la iglesia obtendrá una ganancia y quedará edificada en resurrección. (The Practical and Organic Building Up of the Church, pág. 24)

Al estar en la vida de la iglesia, la cual es el proceso de la venida de Cristo, ninguna clase de caos nos molestará. El caos no debe molestarnos ni desanimarnos, ya que en realidad el caos nos ayuda. Toda clase de caos le es una ayuda al pueblo escogido de Dios y al Cuerpo de Cristo, el organismo del Dios Triuno. (El caos satánico en la vieja creación y la economía divina para la nueva creación, pág. 63)

De hecho, según el relato de la Biblia, tanto el caos satánico en términos generales y la aparición de los partidos en la iglesia en términos específicos se requieren para manifestar los vencedores aprobados del Señor.

En 1 Corintios 11:19 dice que tiene que haber partidos entre los creyentes, para que se hagan manifiestos entre ellos los que son aprobados. La unidad es anulada por la división, y no debe existir división alguna en el Cuerpo de Cristo. No obstante, cuando hay partidos en la iglesia, los cuales son divisiones, estos manifiestan a los que son aprobados. Los partidos son útiles para manifestar a los que son aprobados y distinguirlos de los que son sectarios. (Cinco prioridades en el recobro del Señor, pág. 15)

Los vencedores son aquellos que pasan por el caos pero no se desalientan ni se desaniman. Al contrario, son fortalecidos y capacitados para expresar en su vivir la economía divina… Todos nosotros tenemos que vencer el caos destructivo. Si somos capacitados por el Señor para vencer el caos destructivo, entraremos triunfalmente en el reino; seremos aquellos que triunfan en la economía constructiva única.

Romanos 16:17 dice que necesitamos señalar a aquellos que causan divisiones y apartarnos de los tales. Apartarnos de los que causan divisiones es vencer el caos destructivo. Esto preserva la unidad del Cuerpo de Cristo para que tengamos una vida normal de iglesia. Aquellos que causan divisiones gustan de ponerse en contacto con los santos, y este contacto hace que los santos tropiecen y dejen la vida de la iglesia. Si estamos abiertos a ellos y escuchamos sus palabras divisivas, podemos ser contaminados con su veneno. Este veneno hará que dudemos del recobro y debilitará nuestra moral para el recobro. Seremos fríos acerca de asistir a las reuniones y acerca de leer el Nuevo Testamento y los Mensajes estudio-vida. Si tocamos a estas personas disidentes y estamos abiertos a ellas, nos enfriaremos. Cuando menos, nos volveremos tibios. En el Estudio-vida de 2 Timoteo hicimos ver que el tema de dicho libro es la inoculación contra la decadencia de la iglesia. Necesitamos ser vacunados para ser preservados de los microbios del caos satánico, de rebelión y división.

II. OBTIENEN LA VICTORIA SOBRE TODO EL CAOS SATÁNICO
Y LLEVAN A CABO LA ECONOMÍA DIVINA ÚNICA

A. Por el Dios Triuno procesado y consumado como la gracia todo-suficiente

Tenemos que vencer todo el caos satánico por medio del Dios Triuno procesado y consumado, quien es la gracia todo-suficiente (1 Co. 15:10; 2 Co. 12:9; 2 Ti. 4:22). En 1 Corintios 15:10 Pablo dijo que la gracia del Señor estaba con él; en Gálatas 6:18 indicó que la gracia del Señor Jesucristo está con nuestro espíritu; y en 2 Timoteo 4:22 indicó que el Señor está con nuestro espíritu. El Señor como gracia todo-suficiente está con nuestro espíritu, y nosotros podemos vencer todo el caos satánico y llevar a cabo la economía divina única por medio de Él, quien es nuestra gracia todo-suficiente.

B. Según la verdad de la cual la iglesia,
la manifestación de Dios en la carne,
es columna y fundamento

Podemos vencer el caos satánico y llevar a cabo la economía divina según la verdad, de la cual la iglesia, la manifestación de Dios en la carne, es columna y fundamento (1 Ti. 3:15-16). Los rebeldes no pueden sacudir la iglesia en el recobro del Señor, porque la iglesia es columna y fundamento de la verdad. La columna sostiene el edificio, y el fundamento es el apoyo de la columna. La iglesia es la columna que sostiene la verdad, y la base que sustenta la verdad. Puesto que la iglesia es columna y fundamento de la verdad, necesitamos ser aquellos que enseñan la verdad. Nuestra enseñanza de la verdad iluminará a los que están en tinieblas, los vacunará contra el veneno, sorberá la muerte, y volverá aquellos que se distrajeron a la senda recta. (El caos satánico en la vieja creación y la economía divina para la nueva creación, págs. 79-81)