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¿Se puede estar en una iglesia local y no estar en el Cuerpo?

La manera en que Titus Chu desvía a los santos
de la realidad del Cuerpo de Cristo

En la carta de Titus Chu de fecha 22 de julio del 2006, acusa falsamente a los colaboradores en el recobro del Señor de no tener claridad acerca de la verdad con respecto al Cuerpo de Cristo:

Además, durante el entrenamiento de verano de LSM que acaba de terminar, el hermano Ron Kangas expresó la idea de que los creyentes pueden estar en la iglesia local, pero no estar en el Cuerpo. Hermanos, ¿qué clase de enseñanza es esta? ¿Están ustedes, hermanos, buscando producir un sistema de dos estructuras separadas en el cual algunos santos están "solamente en la iglesia local" y otros (la élite) están en el Cuerpo? ¿Dónde está este pensamiento en la Biblia? ¿Dónde está este concepto en la enseñanza de los hermanos Nee y Lee?

Titus se equivoca respecto a lo que dice la Biblia y a lo que enseñan los hermanos Nee y Lee. Sus acusaciones respecto a un "sistema de doble estructura" y una "élite" no tienen fundamento alguno y sirven para debilitar y desviar a los santos de una realidad crucial que debemos ver y en la cual debemos entrar a fin de satisfacer el deseo del corazón de Dios.

El rehablar fiel del hermano Ron Kangas

La crítica de Titus se refiere específicamente a este hablar:

El Cuerpo es el significado intrínseco de la iglesia. Sin el Cuerpo, la iglesia no tiene significado. Es posible estar en la iglesia y no estar en el Cuerpo. Algunos santos decepcionados podrán decir que la vida de iglesia ya no tiene significado para ellos. Puede que piensen que no tenga importancia el hecho de ir o no a las reuniones. En su consideración, el fuego estuvo presente en Elden Hall y en la migración que hubo durante los años setenta. Sin embargo, debemos ver que el significado de la iglesia, es el Cuerpo. Podemos venir físicamente a una reunión de la iglesia, cantar, orar y hablar; estamos en la iglesia pero podemos no estar en el Cuerpo. Para estar en el Cuerpo, tenemos que estar en Cristo, en la unión orgánica con Él. Este es el Cuerpo que se revela en Romanos, y este es el punto central: somos un Cuerpo en Cristo. (Ron Kangas, Estudio de cristalización del Cuerpo de Cristo: Extractos de los mensajes del entrenamiento de verano 2006, "El Cuerpo de Cristo en Romanos", pág. 119)

Este hablar es en realidad, un rehablar fiel del ministerio del hermano Lee, tal como lo demuestran los siguientes extractos:

Necesitamos ver la manera en que Pablo presenta el Cuerpo de Cristo en Efesios 1. Pablo dijo que Dios levantó a Cristo, lo sentó en los cielos, sometió todas las cosas bajo Sus pies y lo dio por Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia. En la siguiente frase dice: "la cual es Su Cuerpo" (v. 23a). La iglesia es el Cuerpo. Esto indica que el significado intrínseco de la iglesia es el Cuerpo. Sin el Cuerpo la iglesia no significa nada. En el griego la iglesia es la ekklesía, la congregación de los llamados. Pero el significado de esta congregación es el Cuerpo. (El resultado de la dispensación de la Trinidad procesada y la transmisión del Cristo que lo transciende todo, pág. 97)

En la unión orgánica que tenemos con Cristo hay vida y esta vida nos une no solamente a Cristo sino a todos los miembros de Cristo. El Cuerpo de Cristo es totalmente un asunto de vida que nos mantiene en una unión orgánica con Él. Cuando permanecemos en esta unión orgánica, estamos en el Cuerpo. Pero si no permanecemos en esta unión orgánica, estamos fuera del Cuerpo. La realidad del Cuerpo radica en que permanezcamos en la unión orgánica que tenemos con Cristo. Si vamos a vivir en el Cuerpo, debemos quedarnos en la unión orgánica que tenemos con Cristo. En otras palabras, debemos permanecer en Cristo. Mientras más nos quedamos en la unión orgánica con Cristo, más estaremos viviendo en el Cuerpo de Cristo. (The Conclusion of the New Testament, Messages 157-171, págs. 1795-1796)

En muchos asuntos que conciernen a la verdad, existe un lado posicional u objetivo, así como un lado de experiencia o subjetivo. A los ojos de Dios, existe el hecho, pero en nuestra experiencia aun debe llevarse a cabo por completo, para que se cumpla el deseo del corazón de Dios. En lo que se refiere al asunto del Cuerpo, por una parte está la verdad respecto a la posición de la iglesia como el Cuerpo de Cristo y de que cada creyente en Cristo es un miembro de aquel Cuerpo. Por otro lado, existe la necesidad de que los santos de todas las iglesias entren en la realidad del Cuerpo de Cristo de manera real y efectiva en su vivir.1 Si un cristiano vive en el alma, en el hombre natural o en la carne, no está viviendo en la realidad del Cuerpo. Para vivir en la realidad del Cuerpo de Cristo, debemos ser personas que viven y andan conforme al Espíritu en nuestro espíritu (Ro. 8:4; Gá. 5:16, 25). Decir que esto es algo elitista es un ataque directo al deseo del corazón de Dios porque socava el punto estratégico que produce la realidad del Cuerpo de Cristo.

Lo que dios desea recobrar hoy es la realidad del Cuerpo de Cristo

El Señor ha recobrado la verdad acerca de la práctica de la vida de iglesia sobre el terreno de la localidad por medio del hermano Nee. Esta verdad fue y es aún preciosa para nosotros. Pero el hermano Nee prosiguió, enfatizando la verdad con respecto al Cuerpo de Cristo y la necesidad que tenemos de entrar en la realidad del Cuerpo de Cristo en nuestro vivir.

Dios está recobrando la vida del Cuerpo antes que la doctrina del Cuerpo. El Cuerpo de Cristo es una vida que se vive. El Cuerpo de Cristo es un asunto de experiencia, y nosotros tenemos que entrar en la realidad de este Cuerpo. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 38, pág. 412)

No es suficiente que hablemos acerca del Cuerpo; tenemos que expresar el Cuerpo en nuestro vivir. El Cuerpo de Cristo no es una doctrina; sino una realidad, una realidad vital. Dios quiere que entremos en la vida del Cuerpo y no solo que tengamos la doctrina al respecto. Recibimos la vida del Cuerpo, no una doctrina acerca del Cuerpo… En la actualidad, todos debemos recibir la revelación de la realidad del Cuerpo y entrar en la vida del mismo. Entonces veremos que somos miembros del Cuerpo de Cristo, que necesitamos la protección y la limitación del Cuerpo y que necesitamos funcionar en el Cuerpo y abastecer a otros miembros a fin de que la vida pueda fluir en el Cuerpo sin ningún impedimento. (Watchman Nee, El misterio de Cristo, pág. 30)

Durante los primeros años de su ministerio en los Estados Unidos, el hermano Lee enfatizó mucho el asunto de las iglesias locales. Alabamos al Señor que, por este hablar fiel, el Señor ha recobrado la práctica de la vida de iglesia sobre el terreno de la localidad en toda la tierra. Sin embargo, desde el inicio de su ministerio en este país, él enfatizó que la práctica de la vida de iglesia local tenía como fin la edificación del Cuerpo de Cristo. Este énfasis se hizo cada vez más fuerte hasta que en la última etapa de su ministerio, el mayor énfasis de su labor fue llevar a todas las iglesias locales a vivir en el Cuerpo de Cristo para que se produzca la realidad del Cuerpo de Cristo.

El 9 de mayo de 1994, el hermano Lee escribió la siguiente nota, la cual hablaba de la carga que el Señor le había comisionado llevar a cabo durante la última etapa de su ministerio:

  1. Le pregunté al Señor qué es lo que mi ministerio debía enfatizar después de mi enfermedad.
  2. Parece que el Señor me comisionó con lo siguiente:
    1. El Cuerpo de Cristo y la vida del Cuerpo.
    2. La realidad de la vida del Cuerpo de Cristo.
  3. Que el Señor tenga misericordia de mí y me conceda la gracia de vivir los dos puntos arriba mencionados y ministrarlos como tales al recobro del Señor.

La realidad del Cuerpo de Cristo está en la union organica

Ro. 12:5 – Así nosotros, siendo muchos, somos un solo Cuerpo 1en Cristo y miembros cada uno en particular, los unos de los otros.

Nota 12:51– Somos un solo Cuerpo en Cristo, y tenemos una unión orgánica con Él. Esta unión hace que en vida seamos uno con Él y con todos los demás miembros de Su Cuerpo. El Cuerpo no es una organización ni una sociedad, sino realmente un organismo producido por la unión en vida que tenemos con Cristo.

1 Co. 12:12 – Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también 2el Cristo.

Nota 12:122– Se refiere al Cristo corporativo, compuesto de Cristo mismo como la Cabeza y de la iglesia como Su Cuerpo, del cual todos los creyentes son miembros. Todos los creyentes de Cristo están unidos a Él orgánicamente y constituidos con Su vida y elemento, y así han llegado a ser Su Cuerpo, el cual es un organismo que le expresa. Así que, Él no sólo es la Cabeza sino también el Cuerpo. Así como nuestro cuerpo físico tiene muchos miembros y sin embargo es uno solo, así también es el Cristo.

A fin de vivir en la realidad del Cuerpo de Cristo, debemos tener una comprensión básica: el Cuerpo de Cristo es únicamente aquello que procede de Cristo.2 Puesto que únicamente lo que procede de Cristo es el Cuerpo de Cristo, estamos en la realidad del Cuerpo de Cristo únicamente cuando estamos viviendo de hecho y en forma práctica en la unión orgánica con Cristo. Somos un solo Cuerpo en Cristo (Ro. 12:5).

Todos debemos darnos cuenta de que el Cuerpo de Cristo es totalmente un asunto de vida que nos preserva en la unión orgánica que tenemos con Cristo. Cuando permanecemos en esta unión orgánica, estamos en el Cuerpo. Cuando no permanecemos en esta unión orgánica, estamos fuera del Cuerpo. Deben examinarse ustedes mismos durante un día para ver cuánto tiempo permanecen en esta unión orgánica. Tendrán que admitir que no permanecen mucho tiempo en ella. Llegamos a estar en la unión orgánica ocasionalmente, pero muy frecuentemente salimos de la misma, de manera que ya no estamos en el Cuerpo. La realidad del Cuerpo es el permanecer en la unión orgánica con Cristo. Si vamos a vivir realmente en la vida del Cuerpo, deberemos permanecer en la unión orgánica con Cristo. En otras palabras, debemos permanecer en Cristo. Por eso, en Juan 15 se nos encomienda a que permanezcamos en Él. Permanecer en Él significa sencillamente quedarse en esta unión orgánica. Cuando permanecemos en esta unión orgánica, estamos realmente viviendo en el Cuerpo. Si no permanecemos en esta unión orgánica con Cristo, hemos abandonado el Cuerpo. Tan pronto como ustedes dicen algo por sí mismos, han abandonado el Cuerpo. Esto significa que sus murmuraciones, su hablar irrestricto, es una fuerte señal de que han abandonado el Cuerpo. (Perfecting Training, pág. 281)

Es posible estar en las iglesias locales pero no en la realidad del Cuerpo de Cristo

Sobre la base de la comprensión de que la realidad del Cuerpo de Cristo radica en la unión orgánica que tenemos con Cristo, está claro que, aunque por definición podamos estar en el Cuerpo de Cristo como creyentes y aunque estemos en una iglesia local, podemos no estar en el Cuerpo de Cristo como realidad en nuestro verdadero vivir. Esta no es una enseñanza nueva; el hermano Lee lo dijo desde hace mucho tiempo en 1956:

De la misma manera, si la carne no ha sido tratada, ni el yo ha sido abandonado, ni la constitución natural ha sido quebrantada, no puede uno saber lo que es el Cuerpo. Uno puede conocer un poquito con respecto a la doctrina del Cuerpo, pero no podrá tocar la realidad del Cuerpo. El Cuerpo de Cristo no es una doctrina; es una realidad. (La experiencia de la vida, pág. 346)

Similarmente, es posible que un obrero levante grupos de creyentes que se reúnan como iglesias locales por nombre, sobre el terreno de la localidad y adheridos a la fe común, pero sin tener la realidad del Cuerpo de Cristo. Él ataque de Titus Chu contra el hablar que los colaboradores respecto a la realidad del Cuerpo de Cristo es un ataque en contra de la carga que contiene la palabra del Señor para Su recobro desde el tiempo del hermano Nee hasta hoy. Ese ataque anula las advertencias dadas por el hermano Lee acerca de la posibilidad de que quedemos lejos de la meta de la realidad del Cuerpo de Cristo, frustrando así al Señor respecto a obtener el deseo de Su corazón. En la última etapa de su ministerio, el hermano Lee advirtió fuerte y repetidamente a los santos de las iglesias en el recobro del Señor acerca de la posibilidad de estar en la vida de iglesia pero no en la realidad de la vida del Cuerpo:

Aunque tengamos una buena vida de iglesia, entre nosotros casi no tenemos la comprensión, el aspecto práctico, la práctica concreta ni la realidad de la vida del Cuerpo. Esto es lo que necesitamos en el recobro hoy.

Uno puede discutir y decir que la iglesia es el Cuerpo de Cristo. Sí, lo es; pero estar en la realidad del Cuerpo de Cristo no tiene que ver con el simple establecimiento de iglesias locales ni con el nombramiento de ancianos ni con la práctica de la vida de la iglesia según un método específico. Esto es solamente un arreglo, una obra, un servicio. No es la realidad del Cuerpo de Cristo. Nuestra predicación del evangelio puede ser muy buena, pero es posible que no tengamos mucha realidad del Cuerpo de Cristo. (Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, págs. 17-18)

Según Efesios 1:22-23, la meta de la economía eterna de Dios es la iglesia, la cual es el Cuerpo de Cristo. Quizá algunos digan que por ser la iglesia el Cuerpo de Cristo y por estar nosotros en la iglesia, también nosotros debemos de estar en el Cuerpo. Doctrinalmente tienen razón, pero en realidad y en la práctica, no. Podemos hablar mucho del Cuerpo de Cristo, pero si nos preguntan qué es el Cuerpo de Cristo, tal vez sólo podamos responder que el Cuerpo de Cristo es la iglesia. Nosotros estamos en la iglesia; esto es un hecho. Pero, ¿dónde está la realidad del Cuerpo de Cristo? Tenemos la expresión el Cuerpo de Cristo y tenemos la doctrina del Cuerpo de Cristo, pero ¿Dónde está la práctica y la realidad del Cuerpo de Cristo? ¿Ha tocado usted alguna vez el aspecto práctico del Cuerpo de Cristo? ¿Ha estado alguna vez en la realidad del Cuerpo de Cristo?

Todos necesitamos considerar este asunto. Tenemos la terminología y la doctrina, pero en la práctica, no tenemos la realidad. El propósito de la compenetración es introducirnos a todos nosotros en la realidad del Cuerpo de Cristo. Yo valoro mucho las iglesias locales, igual que ustedes. Pero valoro las iglesias locales por causa de un propósito. Las iglesias locales son el procedimiento que nos introduce en el Cuerpo de Cristo. Las iglesias son el Cuerpo, pero es posible que las iglesias no tengan la realidad del Cuerpo de Cristo. Por tanto, necesitamos estar en las iglesias locales para poder ser introducidos en la realidad del Cuerpo de Cristo. (Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, pág. 10)

En algunos lugares la que se hace llamar iglesia es la iglesia sin ser el Cuerpo. En algunos lugares es la iglesia, pero solamente un quince por ciento es el Cuerpo, mientras que ochenta y cinco por ciento no lo es. En otros lugares es la iglesia, pero solamente cuarenta y cinco por ciento es el Cuerpo, y el cincuenta y cinco por ciento no lo es. Hablando veraz y estrictamente, difícilmente existe una iglesia que sea cien por ciento el Cuerpo. (One Body, One Spirit, and One New Man, pág. 35).

Es cierto que somos la asamblea de los llamados, y en base a esto reconocemos que somos la iglesia. Sin embargo, en realidad no somos el Cuerpo de Cristo. Esta palabra es dura. ¿Cómo podemos decir que somos la iglesia y no así el Cuerpo de Cristo? Les digo que conforme a la realidad, este es el caso. Aparentemente, todos somos cristianos y cuando nos reunimos somos la iglesia; no obstante, desde el punto de vista del Cuerpo, no somos el Cuerpo de Cristo ni somos la plenitud de Cristo. (One Body, One Spirit, and One New Man, págs. 28-29)

Podemos estar viviendo y andando de manera apropiada pero si no vivimos expresando la realidad de Cristo, no estamos en el Espíritu ni en la realidad de la resurrección; por ende, carecemos la realidad del Cuerpo de Cristo. Esto toca algo muy elevado. Si no lo hemos visto, no hemos visto el Cuerpo de Cristo. (A General Outline of God’s Economy and the Proper Living of a God-man, pág. 42)

Conclusión

La edificación orgánica del Cuerpo de Cristo que se efectúa por medio de la unión orgánica que tenemos con Cristo en el espíritu mezclado ha sido el tema de gran parte de lo que se ha hablado en las reuniones internacionales y en la reunión del ministerio en el Entrenamiento de Tiempo Completo de Anaheim durante el pasado año, incluyendo:

Los colaboradores compenetrados han continuado esta línea al hablar con respecto al Cuerpo de Cristo y entrar en la realidad del Cuerpo de Cristo porque se dan cuenta de que ésta es la comisión que el Señor tiene para Su recobro hoy. Lejos de intentar producir una "élite", como ha manifestado Titus Chu, esta línea de comunión procura conducir a los santos hacia la realidad del Cuerpo de Cristo para el cumplimiento de la economía eterna de Dios. Atacar a esta línea de ministerio, la cual fue introducida por el hermano Nee, desarrollada por el hermano Lee, y que hoy continúa adelante mediante los colaboradores compenetrados es atacar el deseo del corazón del Señor mismo. Al ser cortados de esta línea de ministerio, los santos están siendo engañados y obstaculizados en cuanto a participar del mover del Señor que produce la realidad del Cuerpo de Cristo en Su recobro hoy (cf. Col. 2:8a, 18a). El ataque de Titus también socava la verdad en cuanto a que los vencedores son aquellos que entran en la realidad del Cuerpo de Cristo para preparar el camino del regreso del Señor. Esta fue la comisión del Señor para Su recobro por medio del ministerio del hermano Lee:

Debemos levantarnos a buscar al Señor para ser vencedores a fin de producir la edificación del Cuerpo de Cristo. Luego el Señor podrá llevar esta edad a su consumación y traer Su reino a fin de celebrar el día de Su boda para complacerse y estar satisfecho. Finalmente, esto tendrá su consumación en su meta eterna, la Nueva Jerusalén en el nuevo cielo y la nueva tierra. (Estudio de cristalización de Juan, pág. 146)

Si vivimos en resurrección, esto llegará a ser un avivamiento sin precedente entre todos los Dios-hombres que son buscadores de Cristo hoy. Será un avivamiento genuino que emane de dentro de nosotros. Será también un avivamiento sin precedentes, uno que nunca ocurrió en los dos mil años de historia de la iglesia. Creo que este avivamiento final tendrá lugar antes de que el Señor regrese. ¿En qué consiste este avivamiento? Se trata del vivir corporativo de los vencedores; también es la realidad del Cuerpo de Cristo. (A General Outline of God’s Economy and the Proper Living of a God-man, pág. 43)

¡Pueda el Señor obtener esto mediante Su recobro!


Notas:

1El principio de la relación que existe entre los aspectos objetivo y subjetivo puede ser visto claramente en las epístolas de Pablo con relación al nuevo hombre. Por una parte, en la Biblia dice claramente que el nuevo hombre ha sido creado en Cristo (Ef. 2:15; 4:24; Col. 3:10b). Este es un hecho objetivo. Por otra parte, el nuevo hombre se va renovando hasta el conocimiento pleno (Col. 3:10a) mediante la renovación en el espíritu de nuestra mente (Ef. 4:23). Es algo que requiere la renovación subjetiva de los santos.

De manera similar, en las tres epístolas en las que Pablo habla más extensamente respecto al Cuerpo de Cristo—Romanos, 1 Corintios y Efesios—, el Cuerpo no es tan solo un hecho objetivo, sino una realidad espiritual que se expresa mediante el vivir de un grupo de personas que andan según el espíritu (Ro. 8:4; Gá. 5:16, 25).

La epístola de Pablo a los Romanos nos revela que Dios hace de los pecadores (3:23) hijos (8:14) a fin de que éstos constituyan el Cuerpo de Cristo (12:5) expresado como muchas iglesias locales (16:4-5). El enfoque del libro de Romanos es el Cuerpo de Cristo. La meta de la salvación completa que Dios efectúa en Romanos 3—8 es el Cuerpo de Cristo en el capitulo 12. En Romanos, el espíritu mezclado es un asunto crucial, especialmente en el capítulo ocho. Aquí, la ley del Espíritu de vida opera en nosotros para librarnos de la la ley del pecado y de la muerte (8:2). Se nos ordena que andemos conforme al espíritu (8:4), seamos según el espíritu y pongamos la mente en las cosas del Espíritu (8:5-6). Se nos dice que, como creyentes, tenemos el Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo (8:9) y que nuestro espíritu regenerado es vida (8:10). El Espíritu que mora en nosotros puede vivificar nuestros cuerpos mortales (8:11) y, con nuestra cooperación, hacer morir los hábitos del cuerpo (8:13). Además se nos dice que podemos ser guiados por el Espíritu (8:14), que hemos recibido un espíritu filial (8:15), y que los dos espíritus —el Espíritu divino y nuestro espíritu humano— dan testimonio juntamente de que somos hijos de Dios (8:16). La consumación de la salvación orgánica que Dios efectúa, la cual se lleva a cabo por el Espíritu en nuestro espíritu, tiene el propósito de traernos a la plena filiación (8:23) a fin de que podamos ser totalmente conformados a la imagen del Hijo primogénito de Dios (8:29). Sobre la base de esto y en lo registrado por Pablo con respecto a la elección que Dios hizo de nosotros para que participemos en Su salvación al ser injertados en Cristo (11:17), en Romanos 12 Pablo nos ordena que presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo (12:1) para la práctica de la vida del Cuerpo (12:4-5). De esta manera, el Cuerpo es el destino de la salvación completa que Dios efectúa. En Romanos 16, las iglesias locales existen para la expresión práctica del único Cuerpo. No difieren del único Cuerpo ni van más allá de lo que es el Cuerpo, sino que son el funcionamiento práctico del único Cuerpo en tiempo y espacio.

Mientras Romanos termina con las iglesias locales como la expresión práctica del Cuerpo de Cristo, la primera epístola de Pablo a los corintios comienza con una iglesia local genuina: "A la iglesia de Dios que está en Corinto" (1:2). Esta iglesia local genuina estaba llena de problemas: divisiones (1:10), inmoralidad (5:1), contiendas (3:3) y muchos otros males. La raíz de estos problemas era que, aunque los creyentes de la iglesia en Corinto habían sido redimidos y regenerados y estaban en la vida de iglesia local, no vivían la vida divina sino en la vida natural (2:14; 3:1, 3). Incluso la práctica que tenían de la mesa del Señor (11:20-22), así como el ejercicio de los dones espirituales (14:4a), se centraba en ellos mismos. Aunque la iglesia en Corinto tenía la posición como el Cuerpo de Cristo (12:27), carecía del crecimiento en vida genuino (3:1). Como resultado de ello, faltaba en cuanto a la realidad del Cuerpo de Cristo.

La epístola de Pablo los dirige hacia el Cristo crucificado (2:2) como la solución para todos los problemas existentes en la iglesia. Este Cristo que aniquila y que hace germinar sacaría a los santos de su vivir en la vida natural y los constituiría con el elemento del Dios Triuno (3:12). Entonces, vivirían como aquellos que son un solo espíritu con el Señor (6:17), disfrutando en su espíritu las riquezas de la vida de resurrección de Cristo como el Espíritu vivificante (15:45). Esta clase de vivir es la realidad del Cuerpo de Cristo . Además, llegarían a ser aquellos cuyo hablar lleno de Cristo edificaría a los otros miembros en amor (13:2), lo cual tendría como resultado la edificación de la iglesia (14:3-5, 12, 26). Así, mientras que Romanos nos muestra el Cuerpo de Cristo que se manifiesta como las iglesias locales, el producto de la salvación completa que Dios efectúa, 1 Corintios muestra la manera en que una iglesia local típica puede entrar en la realidad del Cuerpo de Cristo.

Los aspectos objetivo y subjetivo de una iglesia como el Cuerpo, la plenitud de Cristo, también pueden ser vistos en la epístola de Pablo a los Efesios. Hablando objetivamente, desde la perspectiva de la economía eterna de Dios, la iglesia es el Cuerpo de Cristo (1:23). Sin embargo, incluso en lo que Pablo dice en Efesios 1 hay una indicación de que la iglesia es el producto de un proceso orgánico. Los creyentes Efesios ya tenían fe en el Señor Jesús y amaban a los santos (1:15). En su oración, Pablo tomó esto en cuenta como fundamento para que estos creyentes prosigan y lleguen a tener un espíritu de sabiduría y revelación a fin de conocer a Cristo conforme a la economía de Dios (1:17), cuyo fin es que se vea que el significado intrínseco de la iglesia es el Cuerpo de Cristo como la plenitud del Cristo que todo lo llena en todo (1:23), como el resultado de la impartición de la Trinidad Divina (1:3-14) y de la transmisión del Cristo que lo trasciende todo (1:18-22). La palabra plenitud también denota al Cuerpo como el resultado de un proceso, esto es, el producto del disfrute que tenemos de las inescrutables riquezas de Cristo (3:8). El Cuerpo de Cristo llega a ser la plenitud de Cristo como Aquel que todo lo llena en todo (1:23) al estar constituido con las riquezas de Cristo. En la medida en que nosotros disfrutamos y somos constituidos con las riquezas inescrutables de Cristo, llegamos a ser, en realidad, el Cuerpo como la plenitud de Cristo.

Efesios nos muestra que, en base a la revelación de que la iglesia es el Cuerpo de Cristo, la plenitud del Cristo que lo llena todo, debemos proseguir a experimentar a Cristo al ser fortalecidos en nuestro hombre interior con poder por el Espíritu (3:16), siendo nuestro hombre interior nuestro espíritu mezclado con el Señor mismo (1 Co. 6:17). Entonces, Cristo puede hacer Su hogar en nuestros corazones a fin de que podamos comprender con todos los santos cu á l sea las vastas dimensiones de Cristo y conocer el amor de Cristo que excede todo entendimiento (3:17-19a). Por medio de esto, podemos ser llenos hasta toda la plenitud de Dios. Ser llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios hace de la iglesia el Cuerpo en realidad como la plena expresión del Dios Triuno. Es por esta razón que en 3:21 Pablo dice: "A Él sea la gloria en la iglesia en Cristo Jesús".

En el capítulo 4 Pablo comienza a hablar de la necesidad de la cooperación humana que se necesita para llevar a cabo la edificación del Cuerpo de Cristo. Esta cooperación incluye el ser diligentes en guardar la unidad del Espíritu (4:3) y el funcionar de los miembros dotados "para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del Cuerpo de Cristo" (4:12) con la meta de que "todos lleguemos a la unidad de la fe y al pleno conocimiento del Hijo de Dios, a un hombre de plena madurez, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (4:13). Llegar a "la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" indica que la iglesia, hecha real como el Cuerpo de Cristo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo, es el producto de un proceso que está basado en el crecimiento. Esto lo confirman los versículos 15 y 16, en el cual dice que debemos crecer en Cristo en todas las cosas a fin de que el Cuerpo pueda ser producido a partir de la Cabeza, Cristo, por medio de la función de las coyunturas del rico suministro y por la operación de cada parte en su medida. Si tan solo definimos la iglesia como el Cuerpo, corremos el riesgo de menospreciar el proceso orgánico por el cual la iglesia llega a ser el Cuerpo de Cristo en realidad y en el sentido práctico. La carga de Pablo al escribir a los efesios no era solamente definirles la iglesia sino mostrarles la necesidad de la edificación orgánica del Cuerpo mediante la impartición del Dios Triuno, al ser constituido nuestro ser con las riquezas de Cristo y ser lleno hasta toda la plenitud de Dios, así como crecer hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

La preocupación de Pablo en el libro de Efesios radica en la edificación del Cuerpo de Cristo, la cual se hace realidad en la iglesia. En este libro, el espíritu mezclado juega un rol prominente. En efecto, cada capítulo de Efesios revela un aspecto particular del espíritu mezclado. En el capítulo uno necesitamos recibir espíritu de sabiduría y revelación (1:17) para conocer la economía de Dios, la cual se lleva a cabo mediante Su impartición. En el capítulo dos, somos juntamente edificados para morada de Dios en el espíritu (2:22). En el capítulo tres podemos ver nuestra necesidad de ser fortalecidos en el hombre interior (3:16), que es nuestro espíritu regenerado en el cual mora el Espíritu y con el cual también éste se mezcla. En el capítulo cuatro vemos la necesidad de ser renovados en el espíritu de nuestra mente (4:23) para ser vestidos del nuevo hombre. En el capítulo cinco se nos manda ser llenos en el espíritu (5:18), y en el capítulo seis debemos tomar la Palabra orando en todo tiempo en el espíritu (6:18).

Así, en cada una de las tres epístolas en las que Pablo escribe más extensamente acerca del Cuerpo de Cristo —Romanos, 1 Corintios y Efesios— su intención no es solamente presentarnos una definición objetiva de la iglesia como el Cuerpo de Cristo. Antes bien, su meta es traer a todos los santos a la realidad del Cuerpo de Cristo mediante las experiencias subjetivas que ellos tienen de Cristo en la salvación orgánica que Dios efectúa. Tal realidad consiste en vivir aquella vida que nos ha sido implantada en nuestro espíritu mezclado al momento de nuestra regeneración. Por eso, andar conforme al espíritu es la llave crucial para que vivamos en la realidad del Cuerpo de Cristo, y la meta de nuestro andar conforme al espíritu es edificar la realidad del Cuerpo de Cristo.

2Esto se revela claramente en Génesis 2. Allí la historia de que Eva es edificada a partir de una costilla que es tomada de Adán para luego ser presentada a éste y llegar a ser una sola carne tipifica a la iglesia que es edificada con aquello que procede de Cristo, de modo tal que pueda ser presentada a Cristo como una novia corporativa que es un solo espíritu con Él. Solamente aquello que procede de Adán puede llegar a ser su contraparte. Del mismo modo, solo lo que procede de Cristo puede llegar a ser Su contraparte.

Ge. 2:22 – Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, 1hizo una mujer, y la trajo al hombre.

Nota 2:221– No dice que Eva fue creada sino edificada. La edificación de Eva a partir de la costilla tomada del costado de Adán tipifica la edificación de la iglesia con la vida de resurrección que fue liberada de Cristo mediante Su muerte en la cruz e impartida a Sus creyentes en Su resurrección (Jn. 12:24; 1 P. 1:3). La iglesia, como la verdadera Eva, es la totalidad del Cristo que está en todos Sus creyentes. Solamente aquello que procede de Cristo y Su vida de resurrección puede ser Su complemento y contraparte, el Cuerpo de Cristo (1 Co. 12:12; Ef. 5:28-30).

Ef. 5:29-32 – [29] Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida con ternura, como también Cristo a la iglesia, [30] porque somos miembros de Su Cuerpo. [31] Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. [32] Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.

Eva, la iglesia, es lo que viene exclusivamente de Cristo y todo lo que es y tiene será para Cristo. Eva tipifica un hombre corporativo hecho por Dios, la iglesia que totalmente procede de Cristo. La iglesia no es la composición de seres humanos procedentes de toda nación, raza y pueblo. ¡No! Solo lo que viene de Cristo puede llamarse la iglesia. El punto no reside en el hecho de que mucha gente crea en Jesús y se convierta en la iglesia. La iglesia es la porción que procede solamente de Cristo. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 34, pág. 40-41 [La iglesia gloriosa], pág. 41)

Sólo lo que procede de Cristo puede ser reconocido por Él. Sólo lo que proviene de Cristo puede regresar a Él y corresponder a Él. Sólo lo que procede de la vida de resurrección de Cristo puede ser Su complemento, el Cuerpo de Cristo. Sólo lo que procede de Cristo y que es Cristo mismo puede ser uno con Él. (Estudio-vida de Génesis, págs. 230-231).

En base a esta definición, cualquier cosa que proceda del hombre natural, la vida natural o la constitución natural no tiene parte en el edificio de Dios (1 Co. 3:12‑13)

1 Co. 3:12-13 – [12] Y si sobre este fundamento alguno edifica oro, plata, piedras preciosas, 3madera, hierba, hojarasca, [13] la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego es revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego mismo la probará.

Nota 3:123– La madera, el heno y la hojarasca representan el conocimiento, la comprensión y los logros que provienen del trasfondo natural de los creyentes (como por ejemplo el judaísmo u otras religiones, la filosofía o la cultura) y la manera natural de vivir (la cual principalmente está en el alma y es la vida natural). La madera está en contraste con el oro y representa al hombre natural; el heno está en contraste con la plata y representa al hombre caído, el hombre de la carne (1 P. 1:24), quien no ha sido redimido ni regenerado por Cristo; y la hojarasca está en contraste con las piedras preciosas y representa la obra y el vivir que provienen de una fuente terrenal y que no han sido transformados por el Espíritu Santo. Todos estos materiales sin valor son el producto del hombre natural de los creyentes junto con lo que ellos han acumulado a partir de sus varios trasfondos. En la economía de Dios estos materiales sólo sirven para ser quemados (v. 13).

Por tanto, si un creyente está viviendo en el hombre natural, en la carne, y no así en el espíritu mezclado, no está viviendo en el Cuerpo de Cristo en realidad ni en el aspecto práctico.