Asirse de la Cabeza y las interpretaciones diferentes acerca de la Escritura

Un hermano disidente atacó fuertemente la palabra que el hermano Ron Kangas compartió durante el Entrenamiento de verano del año 2004 acerca del Estudio de cristalización de Colosenses, en el cual el hermano Ron dijo:

Cuando Cristo es nuestra Cabeza de forma concreta en nuestra experiencia, es imposible que haya diferentes interpretaciones con respecto a las Escrituras. La Cabeza entiende las cosas con claridad. Las diferencias en cuanto a las interpretaciones de la Escrituras demuestran que algunos miembros tienen problemas con la Cabeza y que no están sujetos a la misma". (Estudio de cristalización de colosenses: Extractos de los mensajes del entrenamiento del verano 2004, pág. 201)

A lo que tal hermano disidente se opone es en realidad a una palabra que el hermano Ron repitió de una comunión del hermano Nee en El misterio de Cristo:

Si nos asimos a la Cabeza, no podemos tener interpretaciones diferentes acerca de la Escritura. Las diferencias se originan cuando alguien no se aferra a la Cabeza, porque no es posible que Él le diga algo a un miembro y otra cosa a otro". (Watchman Nee, El misterio de Cristo, pág. 35)

El hablar del hermano Ron se basa firmemente en la palabra de Pablo en Efesios 4 con respecto a los vientos de enseñanza y de asirse a la Cabeza:

Ef. 4:13-16 – [13] Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a un hombre de plena madurez, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; [14] para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y zarandeados por todo 3viento de enseñanza en las artimañas de los hombres en astucia, con miras a un sistema de error, [15] sino que 1asidos a la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la 4Cabeza, Cristo, [16] de quien todo el Cuerpo, bien unido y entrelazado por todas las coyunturas del rico suministro y por la función de cada miembro en su medida, causa el crecimiento del Cuerpo para la edificación de sí mismo en amor.

Nota 4:143– Cualquier enseñanza, aunque sea bíblica, que distraiga a los creyentes de Cristo y la iglesia, es un viento que desvía a los creyentes del propósito central de Dios.

Nota 4:151– O, practicando la verdad. Esto está en contraste con las artimañas y el error que se mencionan en el v. 14. Ser llevado por los vientos de enseñanza en las artimañas de los hombres con miras a un sistema de error es no asirse a la verdad. Verdad aquí significa lo que es verdadero. Según el contexto, debe de referirse a Cristo y a Su Cuerpo: ambos son verdaderos. Debemos asirnos en amor a estas cosas verdaderas para poder crecer en Cristo.

Nota 4:154– Aquí Cabeza indica que nuestro crecimiento en vida por medio del aumento de Cristo debe ser el crecimiento de los miembros que están en el Cuerpo bajo la Cabeza.

Si aquellos que ministran entre las iglesias presentan diferentes interpretaciones de la Escritura, tales interpretaciones llegan a ser inevitablemente vientos de enseñanza que distraen a los santos de Cristo como la centralidad y universalidad en la economía de Dios y del único Cuerpo de Cristo para Su expresión y representación corporativa. El contexto de la palabra hablada por el hermano Ron es muy claro con respecto a que nosotros como miembros del Cuerpo de Cristo debemos someternos al encabezamiento de Cristo de una manera absoluta. Los títulos de esa sección bajo la cual tal palabra se habló, son (de mayor a menor):

If the ones ministering among the churches present different interpretations of Scripture, these unavoidably become winds of teaching which distract the saints from Christ as the centrality and universality in God's economy and the one unique Body of Christ for His corporate expression and representation. The clear context of Ron's speaking is that as members of the Lord's Body we should submit to the headship of Christ in an absolute way. The section headings under which this word was spoken are (from major to minor):

Cristo es la Cabeza del Cuerpo, que es la iglesia
  Es de crucial importancia que entendamos que Cristo es la Cabeza y que nosotros
  somos miembros de Su Cuerpo.
    El principio primordial que debe regir nuestra vida en el Cuerpo de Cristo
    es el de obediencia a la autoridad de la Cabeza
      La relación que tengamos con la Cabeza determinará nuestra relación
      con los otros miembros del Cuerpo.
[Estudio de cristalización del Cuerpo de Cristo: Extractos de los mensajes del entrenamiento del verano 2004, págs. 185-186]

Debido a que nos sometemos a Cristo como la Cabeza, cuidamos de Sus intereses, que es la edificación de Su Cuerpo. A  fin de mantener una relación apropiada con los otros miembros de Su Cuerpo y para mantener la unidad y la unanimidad en Su Cuerpo, no debemos esforzarnos por encontrar diferentes interpretaciones de la Escritura. No debemos llegar a ser factores por los cuales los vientos de enseñanza arrastran a los inmaduros alejándolos de Cristo, la Cabeza. Debido a esto el hermano Ron dijo:

Nosotros no tomamos el camino de pelear o argüir; no hay razón para altercar respecto a las diferencias que tengamos acerca de esto y otras cosas porque todo ello está estrechamente relacionado con la autoridad de la Cabeza. (Estudio de cristalización del Cuerpo de Cristo: Extractos de los mensajes del entrenamiento del verano 2004, pág. 201)

Esto también es un eco de la palabra del hermano Nee en El misterio de Cristo:

Si surgen diferencias, no debemos arreglar las cosas por el camino de la discusión; debemos simplemente reconocer a Cristo como Cabeza. En la iglesia todos debemos aferrarnos a la Cabeza, ya sea en lo relacionado con el entendimiento de la verdad, la administración de los negocios, o cualquier otro asunto. (Watchman Nee, El misterio de Cristo, pág. 35)

Esto también iguala a la palabra de Pablo quien dijo que la manera de tratar con los vientos de enseñanza es asiéndonos de la Cabeza, Cristo, como la fuente de quien todo el Cuerpo causa el crecimiento del Cuerpo para la edificación de sí mismo en amor. Un pensamiento similar se encuentra en Colosenses 2:19:

Col. 2:19 – Y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el Cuerpo, recibiendo el rico suministro y siendo entrelazado por medio de las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento de Dios.

Tanto en Efesios 4 como en Colosenses 2 asirse de la Cabeza está relacionado con el crecimiento del Cuerpo. Si genuinamente cuidamos de los intereses del Señor, no hablaremos ninguna cosa que frustre el crecimiento del Cuerpo. No incitaremos pleitos ni cuestionamientos al promover enseñanzas que difieren del ministerio en general en el recobro del Señor. Tales cosas distraen a los jóvenes entre nosotros y los desvían de Cristo y de Su Cuerpo.

No debemos ser llevados por vientos de enseñanza; además, en la iglesia, no debemos predicar o enseñar opiniones diferentes. No tenemos ninguna disensión; simplemente laboramos de acuerdo a la economía neotestamentaria de Dios y evitamos hablar de ninguna otra cosa. (The Church Life in the Lord’s Recovery Today, pág. 56)

En Efesios 4:14 dice: "Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y zarandeados por todo viento de enseñanza en las artimañas de los hombres en astucia, con miras a un sistema de error". Cualquier enseñanza, aún una enseñanza bíblica, que distrae a los creyentes de Cristo y la iglesia es un viento de enseñanza que desvía a los creyentes del propósito central de Dios. La única manera de escapar de las olas que se levantan por los vientos de enseñanza es crecer en vida, y la manera segura de crecer en vida es permanecer en la vida apropiada de iglesia con Cristo y la iglesia como nuestra salvaguarda. (The Practice of the Church Life according to the God-ordained Way, pág. 48)1

El hermano disidente intenta contradecir la palabra que el hermano Ron repitió del ministerio del hermano Nee, señalando la diferencia de entendimiento entre el hermano Nee y el hermano Lee, con respecto a la identidad de los dos testigos en Apocalipsis 11. Su reto está fuera de lugar. Cuando el hermano Lee habló a los ancianos con respecto a este asunto, fue para presentarse a sí mismo como el modelo a seguir de no enseñar cosas diferentes del liderazgo en el ministerio del Señor. Él enfatizó, como siempre lo hizo al tratar este punto, que aun cuando él tenía un entendimiento diferente acerca de la identidad de los dos testigos, nunca dijo públicamente nada que contradijera el ministerio del hermano Nee:

En realidad, mi entendimiento de las verdades bíblicas no difería en nada del entendimiento del hermano Nee, excepto por un único asunto. Jamás le dije a nadie cuál era ese asunto, ni aún a mi esposa o a mi propia familia, hasta que vine a este país y el hermano Nee partió para reposar en el Señor. El asunto doctrinal en el que yo difería del hermano Nee concierne a los dos testigos mencionados en Apocalipsis (11:3-12). Ésta era la única divergencia entre mi entendimiento y el del hermano Nee. Mi intención es mostrarles que yo no era del todo igual, en todo, con el hermano Nee. Únicamente en este asunto no coincidía con él y todavía no coincido. Pero lo que les quiero decir y recalcar es esto: a pesar de esta divergencia, en el ejercicio del ministerio yo jamás dije nada que el hermano Nee no hubiese predicado, ni enseñé nada que él no hubiese enseñado. (Entrenamiento para ancianos, libro 7: Ser unánimes para el mover del Señor, pág. 86)

El punto es que el hermano Lee se asía de la Cabeza y cuidaba de los intereses de la Cabeza, el Cuerpo, al no hacer de la interpretación de un punto menor un asunto grande. Más que probar el punto del disidente, este ejemplo es una ilustración de lo que exactamente nuestro hermano Ron habló. Si el hermano Lee hubiera contendido con el hermano Nee o solamente hubiese hablado diferente en su enseñanza entre las iglesias, él habría dañado el Cuerpo, lo cual sería la evidencia más fuerte de que no estaba bajo el encabezamiento de Cristo.

En contraste, los disidentes sienten tener el derecho de enseñar lo que les gusta y publican lo que quieren sin preocuparse por las consecuencias sobre el recobro del Señor como un todo. Debido a sus ataques en contra de aquellos que toman la delantera en el ministerio, ellos minan la autoridad del Señor en Su Cuerpo. Al hacer caso omiso del efecto de sus vientos de enseñanza sobre el Cuerpo como un todo, ciertamente son puestos de manifiesto como aquellos que no están asidos de la Cabeza.

Notas:
1Otras importantes porciones del ministerio del hermano Lee en el tema de " vientos de ense ñ anza " se encuentran en los siguientes libros:

How to Administrate the Church, págs. 49-88.
The Centrality and Universality of Christ, págs. 10-11.
La experiencia y crecimiento en vida, págs. 180-182.
Estudio-vida de Efesio, págs. 382-383, 585, 712.