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El camino de la compenetración y el liderazgo
que existe en el ministerio en el recobro del Señor hoy

Un blanco consistente, en el ataque de los discrepantes, es el grupo de colaboradores quienes trabajan juntos como hermanos "compenetrados". El hermano Lee usó este término alrededor del último año de su ministerio para referirse a los hermanos que eran uno con él al llevar a cabo el ministerio del recobro del Señor. Por ejemplo, en una "Carta de comunión con agradecimiento" escrita por el hermano Lee el 24 de marzo de 1997, él habló acerca del camino que el Señor estaba tomando en el ministerio del recobro del Señor:

El Señor me ha mostrado que Él ha preparado muchos hermanos quienes servirán como consiervos conmigo de manera compenetrada. Siento que ésta es la provisión soberana para Su Cuerpo y la manera actual para cumplir Su ministerio.

En 1995, el hermano Lee comentó:

Sin embargo, después de que regresé de Taiwán a los Estados Unidos en 1989, desde el tiempo que comenzamos a tener el entrenamiento aquí en Anaheim hasta este día, puedo testificar que hemos tenido un grupo de colaboradores aquí quienes están verdaderamente en armonía. Esta armonía depende de nuestro conocimiento de la cruz y del Espíritu. Los colaboradores visitaron diferentes lugares a través de las invitaciones de las iglesias y han por tanto compenetrado a las iglesias como una. Esto es un buen fenómeno. Ahora todas las iglesias alrededor del mundo tienen el deseo de ser compenetradas. Definitivamente hay esa tendencia de ser compenetrados en el recobro del Señor. (The Governing and Controlling Vision in the Bible, pág. 75)

De estas dos citas, podemos ver que en el entendimiento del hermano Lee, la compenetración de las iglesias en el recobro del Señor resulta de un grupo de colaboradores laborando juntos en armonía, y que era su expectativa que el camino de la compenetración, el cual había comenzado en sus últimos años, continuara después que él partiera, como el camino en el cual los colaboradores llevarían adelante a las iglesias.

La fuerte carga del hermano Lee respecto a la compenetración

En los últimos años de su ministerio, el hermano Lee habló frecuentemente acerca de la necesidad de ser compenetrados. En un mensaje dado en 1994, titulado "La necesidad de ser compenetrados", él dijo:

Mi carga en este mensaje tiene que ver con nuestra necesidad de compenetrarnos. Incluso entre nosotros los que estamos en el recobro, muy pocos comprendemos que necesitamos compenetrarnos, y que esto es algo que necesitamos desesperadamente. La pesada carga del ministerio que está en mi corazón y en mi espíritu es que nos compenetremos. (Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, pág. 14)

La profundidad de esta carga también es evidente en la oración del hermano Lee al comenzar la conferencia del Día de Conmemoración en 1996:

Padre, te alabamos a Ti como Señor del cielo y de la tierra. Por Tu soberanía podemos tener esta conferencia de compenetración. Tu compenetración es nuestra bendición. Tu compenetración es nuestro crecimiento. Tu compenetración es nuestro aumento. Tu compenetración es nuestra edificación. Tu compenetración lo es todo para nosotros. Anhelamos compenetrarnos en el Cuerpo y como el pueblo escogido, como los ciudadanos celestiales. (El secreto de la salvación orgánica que Dios efectúa: "El Espíritu mismo con nuestro espíritu", pág. 10)

Para entender la comunión del hermano Lee acerca del camino que el Señor tomaría para compenetrar a las iglesias como un solo Cuerpo y para llevar adelante su ministerio a través de un grupo de hermanos sirviendo "como consiervos conmigo de manera compenetrada", es necesaria una vista amplia acerca de la compenetración. Como muchas otras cosas en la Biblia, la compenetración tiene aspectos espirituales y prácticos. El aspecto práctico es el de traernos a la realidad del aspecto espiritual. Ya que los problemas hoy son principalmente en el lado práctico, nos enfocaremos en esos puntos. Así que, en este artículo nos enfocaremos en:

  1. La compenetración, la unidad, la unanimidad, la realidad del Cuerpo de Cristo y la coordinación orgánica de los miembros
  2. Algunos resultados de la compenetración
  3. Cómo la compenetración se aplica a la iglesia, el ministerio, y la obra
  4. Cómo se logra la compenetración
  5. El arreglo soberano del Señor para la compenetración del Cuerpo
  6. Problemas que surgen por no estar compenetrados
  7. ¿Quiénes son los "hermanos compenetrados?"

La compenetración, la unidad, la unanimidad, la realidad del Cuerpo de Cristo y la coordinación orgánica de los miembros

La compenetración, la unidad del Cuerpo de Cristo, la unanimidad, la realidad del Cuerpo de Cristo y la coordinación orgánica de los miembros del Cuerpo, están íntima e intrínsecamente relacionadas. La meta de la compenetración es traernos a la realidad del Cuerpo de Cristo como la unidad agrandada del Dios Triuno y a la unanimidad en la práctica de la vida de iglesia. El resultado de la compenetración es una coordinación orgánica a través la cual Dios es expresado, Su mover puede llevarse a cabo y Su administración es establecida. Aunque el principio de la compenetración puede ser encontrado a lo largo de la Biblia, una mención directa se encuentra en 1 Corintios 12:241:

1 Co. 12:24 – Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios 1concertó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba.

Nota 12:241– Esto implica ser acoplados mutuamente. Dios ha concertado todos los diferentes miembros de Cristo para hacer de ellos un solo Cuerpo. Para esto necesitamos mucha transformación (Ro. 12:2); es decir, necesitamos ser transformados de la vida natural a la vida espiritual por medio del mismo Espíritu para la vida práctica del Cuerpo.

Dios concertó el Cuerpo (1 Co. 12:24). La palabra concertó también significa enmendó, armonizó, templó y mezcló. Dios concertó el Cuerpo, lo enmendó, lo armonizó, lo templó y lo mezcló. La palabra griega traducida concertó implica que se perdieron distinciones. La distinción de cierto hermano tal vez sea su rapidez, y la de otro quizás sea su lentitud. Pero en la vida del Cuerpo la lentitud desaparece, y se elimina la rapidez. Todas estas distinciones desaparecen. Dios concertó a todos los creyentes de todas las diferentes razas y colores. ¿Quién puede hacer que los negros y los blancos pierdan sus distinciones? Sólo Dios puede hacer esto. Un esposo y una esposa pueden tener armonía en su vida matrimonial sólo al perder sus distinciones. (La esfera divina y mística, pág. 90-91)

La unidad del Cuerpo de Cristo

El recobro de la unidad del Cuerpo de Cristo es un asunto crucial en el recobro del Señor. Esta unidad es la unidad agrandada del Dios Triuno, la cual es una unidad de coinherencia, esto es, de morada mutua (Jn. 14:10-11; 17:21; 14:20).

Juan 14:10-11 – [10] ¿No crees que Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí? Las palabras que Yo os hablo, no las hablo por Mi propia cuenta, sino que el Padre que permanece en Mí, Él hace Sus obras. [11] Creedme que Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí; y si no, creedme por las mismas obras.

Juan 17:21 – Para que todos sean uno; como Tú, Padre, estás en Mí, y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste.

Juan 14:20 – En aquel 1día vosotros conoceréis que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros.

Nota 14:201– Seguramente se refiere al día de la resurrección del Señor (20:19).

El Dios Triuno es uno, y esta unidad es el modelo de la unidad del Cuerpo de Cristo. Debido a que la unidad del Cuerpo tiene como modelo la unidad de los tres de la Trinidad, en Juan 17 dice que esta unidad está totalmente relacionada con el Dios Triuno (v. 21). Así pues, la unidad del Cuerpo de Cristo no es más que la unidad agrandada de la Trinidad Divina. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 40)

La unanimidad

La unanimidad es la práctica de la unidad (Hch. 1:14). Es una armonía interna en la cual todos estamos en una misma mente con un solo corazón y un solo camino (1 Co. 1:10, Mt. 18:19).

Hch. 1:14 – Todos éstos perseveraban unánimes en oración, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con Sus hermanos.

1 Co. 1:10 – Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.

Mt. 18:19 – Otra vez, de cierto os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos.

La palabra griega sumfonéo en Mateo 18:19 es traducida "acuerdo". Significa "estar en armonía" y se refiere al sonido armonioso de instrumentos musicales o de voces…. En Hechos 1:14 hay otra palabra griega, homothumadón, traducida "unanimidad". Esta palabra viene de homo, "igual", y thumos, "mente, voluntad, propósito (alma, corazón)". La palabra denota una armonía de sentimientos interiores en el ser de uno. (Comunión en cuanto a la urgente necesidad de los grupos vitales, pág. 76)

La relación de la compenetración con la unidad y la unanimidad

La única manera de llegar a la unanimidad como la práctica de la unidad es ser compenetrados. Así que, hay una relación intrínseca entre la compenetración y la realización de la unidad del Cuerpo de Cristo y la unanimidad.

Sin la compenetración, el Señor no puede avanzar con nosotros. La compenetración es el Cuerpo, la compenetración es la unidad, y la compenetración es la unanimidad. (Comunión en cuanto a la urgente necesidad de los grupos vitales, pág. 88)

La realidad del Cuerpo de Cristo

La meta de la compenetración es introducirnos en la realidad del Cuerpo de Cristo.

El propósito de la compenetración es introducirnos a todos nosotros en la realidad del Cuerpo de Cristo. Yo valoro mucho las iglesias locales, igual que ustedes. Pero valoro las iglesias locales por causa de un propósito. Las iglesias locales son el procedimiento que nos introduce en el Cuerpo de Cristo. (Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, pág. 10)

Esta es la razón por la cual, aunque el recobro ha estado en los Estados Unidos por más de treinta y dos años, sólo en años recientes hemos sentido la necesidad de entrar en la realidad del Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de la compenetración. (Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, pág. 11)

La coordinación orgánica

El resultado de la compenetración se manifiesta como una coordinación orgánica. La coordinación no es en si la realidad del Cuerpo de Cristo2, pero es el resultado apropiado de ser compenetrado.

Ser calibrado en el Cuerpo es ser compenetrado, mezclado. Por esta compenetración tenemos coordinación, equilibrio y ajuste. (The Conclusion of the New Testament, Messages 157-171, pág. 1791)

Algunos resultados de la compenetración

Si vemos la intención del Señor en esta era y entendemos el significado intrínseco de la compenetración, podemos apreciar los muchos beneficios de ser compenetrados para la edificación del Cuerpo de Cristo. Los siguientes beneficios son solamente cuatro de muchos otros, aun así, cada uno de estos beneficios es crucial para la preservación de la unidad y la edificación del Cuerpo:

1. La compenetración da por resultado el que las iglesias y los santos sean guardados en la unidad del Cuerpo universal de Cristo:

Aprendan a tener comunión. Aprendan a compenetrarse. De ahora en adelante, las iglesias se deben reunir frecuentemente para compenetrarse. Tal vez no estemos acostumbrados a esto, pero después de empezar a practicar la compenetración unas cuantas veces, nos gustará. Esto es lo que más ayuda para guardar la unidad del Cuerpo universal de Cristo. (La esfera divina y mística, págs. 91-92)

2. La compenetración produce armonía y elimina distinciones:

Podemos estar en armonía, porque hemos sido templados. Con el tiempo, todas las distinciones desaparecerán. Todos tenemos que pagar un precio para poner en práctica la compenetración. (La esfera divina y mística, pág. 92)

3. La compenetración trae la dirección del Señor:

Si los cinco hermanos están dispuestos a mezclarse juntos y están dispuestos para tener comunión juntos, mañana y noche, hoy, mañana y todos los días, se verá allí la dirección del Señor, y se verá allí la manera de Dios, la sabiduría de Dios, la luz, la revelación y la carga, todo estará allí. Mediante la comunión, la carga por el evangelio llegará, la carga para edificar a los santos llegará, la luz de la Biblia llegará y los dones también llegarán. Si los ancianos están dispuestos para tener comunión de esta manera, en el debido tiempo algunos recibirán los dones. (The Elders’ Management of the Church, pág.  157)

4. La compenetración nos trae a la unanimidad, la cual es la llave maestra para la experiencia del bautismo en el Espíritu con miras al mover económico del Señor:

Sin la compenetración, el Señor no puede avanzar con nosotros. La compenetración es el Cuerpo, la compenetración es la unidad, y la compenetración es la unanimidad. (Comunión en cuanto a la urgente necesidad de los grupos vitales, pág.  88)

Si ustedes anhelan experimentar el bautismo en el Espíritu, tienen que ser partícipes de la unanimidad. Si entre todos los miembros de una iglesia local impera la unanimidad, el bautismo en el Espíritu estará presente. Si ustedes realmente desean predicar el evangelio de la manera apropiada, tiene que haber unanimidad entre ustedes. Sin esta llave maestra, ninguna puerta se les abrirá. La unanimidad es "la llave maestra que abre todas las puertas", es decir, es la llave maestra que nos da acceso a todas las bendiciones descritas en el Nuevo Testamento. (Entrenamiento para ancianos, libro 7: Ser unánimes para el mover del Señor, pág. 20)

Cómo se aplica la compenetración en la iglesia, el ministerio y la obra

Ya que la compenetración es un principio fundamental de la vida del Cuerpo, debe ser aplicada en cada aspecto de nuestra práctica, incluyendo la vida de iglesia, el ministerio y la obra. En sus últimos años, el hermano Lee les encargó a los santos que están en el recobro del Señor a que pusieran en práctica la compenetración en cada aspecto de la vida del Cuerpo.

Entre nosotros debemos tener la compenetración de todos los miembros del Cuerpo de Cristo, la compenetración de todas las iglesias en los distritos, la compenetración de todos los colaboradores y la compenetración de todos los ancianos. (La esfera divina y mística, pág. 91)

Para que los santos en un grupo vital entren en la realidad del Cuerpo de Cristo, necesitan estar compenetrados. De la misma manera, para que una iglesia sea edificada como la expresión local del Cuerpo de Cristo, los ancianos en esa iglesia deben estar compenetrados.

Para que una iglesia pueda ser edificada, primero está la necesidad de que los ancianos sean edificados. ¿Cómo puede una iglesia ser edificada si sus ancianos no han sido edificados? La edificación de la iglesia es un asunto de coordinación de los santos, pero si los ancianos dentro de la iglesia no pueden coordinar juntos, ¿cómo pueden ellos ayudar a los hermanos y hermanas a coordinar? Por lo tanto, la edificación y la coordinación en la iglesia están enteramente en las manos de los ancianos; los hermanos dependen de ellos. (The Elders' Management of the Church, pág. 114)

De la misma manera, para que las iglesias sean edificadas como el Cuerpo orgánico de Cristo, todas las iglesias deben estar compenetradas, pero este compenetrar depende de la compenetración de los colaboradores y su servicio en coordinación, para que lo que se produzca de su obra sea un Cuerpo compenetrado. En 1948, el hermano Lee dijo3:

Si la coordinación entre los colaboradores no es fluida, no se puede esperar que la coordinación entre los hermanos y hermanas sea fluida. El asunto hoy es la coordinación entre los colaboradores. Este en nuestro problema más grande. (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 57, pág. 98)

De hecho, el pensamiento de la compenetración a través de la comunión esta implícito en el mismo término "colaborador". Ser un colaborador quiere decir que uno está trabajando con Dios y con esos consiervos que Dios ha levantado para servirle en el ministerio para las iglesias. Esto requiere comunión con Dios y con Sus consiervos. Como Kerry Robichaux explicó en respuesta a la pregunta de si un obrero quien eligió publicar su propio ministerio independientemente todavía sería considerado como colaborador:

Todo depende de si el trabajador publica y disemina tal publicación en comunión con los colaboradores en el recobro del Señor (no solamente en su localidad o área). Si él no tiene comunión con los otros colaboradores, él no esta colaborando. Él simplemente, como usted dijo, es un "obrero", no un colaborador... Si uno no desea tener comunión activamente con los colaboradores, puede ser un obrero, pero difícilmente puede ser un colaborador. No es simplemente un asunto de qué impresión tienen los colaboradores de él; es más fundamentalmente un asunto de qué piensa él de sí mismo y, más importante aún, si él sirve de una manera verdaderamente colaborada. (Correo electrónico de Kerry Robichaux, 06/21/05)

Ser un colaborador en nombre no significa que uno sea necesariamente un colaborador en realidad. En 1934, Watchman Nee le pidió al hermano Lee que firmara con él una declaración la cual decía que cualquier "colaborador" quien meramente enseñara cosas externas tales como dejar las denominaciones, el cubrirse la cabeza, el partimiento del pan y el bautismo "ya no es nuestro colaborador" (Speaking for God, pág. 105). En 1948, el hermano Lee dijo:

Hoy hay cuatro tipos de obreros. Los primeros son los colaboradores quienes satisfacen la necesidad del ministerio de Dios en la era presente. Este es un grupo pequeño de gente quienes han sido tratados por el Señor y que están en unanimidad. El segundo tipo son los colaboradores jóvenes. Ellos están dispuestos a recibir la dirección y estar bajo la coordinación de los colaboradores más maduros, y están dispuestos a seguir y a aprender en humildad. El tercer tipo son aquellos que no están dispuestos a someterse a los colaboradores más maduros, quienes no pertenecen a las denominaciones, pero están contentos de permanecer en comunión con nosotros. El cuarto tipo son los predicadores y evangelistas libres en las denominaciones. Lo que necesitamos hoy son el primer y segundo tipo de colaboradores. (Messages Given During the Resumption of Watchman Nee’s Ministry, pág. 147)

En estas cuatro categorías de trabajadores, solamente las primeras dos categorías son llamadas "colaboradores". En La visión de la era, el hermano Lee avanzó aún más, indicando que para ser un colaborador en el ministerio del Señor, en realidad, uno no puede quedarse atrás en la visión de la era:

No sólo hombres como Gamaliel y Bernabé se quedaron atrás en cuanto a la visión; incluso apóstoles como Pedro y Jacobo estaban en peligro de perder la visión. Ellos eran del mismo grupo general que Pablo, pero no colaboraban juntos. (La visión de la era, pág. 46)

Así que, la práctica de la compenetración no solamente se aplica a los santos y a las iglesias, sino también a los ancianos y a los colaboradores. De hecho, los colaboradores y ancianos deben ser los modelos de la práctica de la compenetración. De otra manera, las iglesias no tienen manera de entrar en la compenetración de todo el Cuerpo de Cristo.

Cómo se logra la compenetración

Para entrar en la realidad del Cuerpo de Cristo a través de ser compenetrados, necesitamos una puerta. Esa puerta es mucha y minuciosa comunión y oración.

Si vamos a compenetrarnos, no debemos olvidarnos de la comunión. La comunión es la base de la compenetración. Por consiguiente, debemos tener comunión. Al hacer esto estableceremos el fundamento para la compenetración. Sin embargo, en vez de tener comunión, hemos practicado la hipocresía por años; nos hemos estado escondiendo bajo una máscara. Sin el fundamento de la comunión íntima y completa, no puede haber compenetración. (Comunión en cuanto a la urgente necesidad de los grupos vitales, pág. 88)

Todos estos puntos significan que debemos tener comunión. Cuando un colaborador hace algo, debe tener comunión con los demás colaboradores. Un anciano debe tener comunión con los demás ancianos. La comunión nos templa, nos corrige, nos armoniza y nos mezcla. Debemos olvidarnos de nuestra lentitud o rapidez y simplemente tener comunión con los demás. No debemos hacer nada sin tener comunión con los otros santos que coordinan con nosotros. La comunión requiere que nos detengamos cuando estamos a punto de hacer algo. En nuestra coordinación en la vida de iglesia, en la obra del Señor, todos debemos aprender a no hacer nada sin tener comunión. (La esfera divina y mística, pág. 91)

Según nuestras experiencias, no hay otra manera de compenetrarnos excepto orando mucho y minuciosamente. No debemos hablar tanto. No debemos pensar que si nos hablamos, nos compenetramos. No es así. La compenetración sólo se puede realizar al tener mucha oración juntos. Debemos ser personas de oración. (Comunión en cuanto a la urgente necesidad de los grupos vitales, pág. 92)

Si carecemos de este tipo de comunión y oración juntos, careceremos de la compenetración y esto resultará en una escasez en nuestra vida personal, en la vida de iglesia y en la obra.

Debemos comprender que cuando la comunión desaparece, Dios también desaparece. Dios viene como comunión. Hoy en día, nuestras reuniones, nuestra vida conyugal, la coordinación entre los colaboradores y la comunión entre las iglesias locales son anormales porque carecemos de esta comunión. Hoy día no hay suficiente comunión entre las iglesias locales, y las iglesias no son absolutamente uno en la comunión. (El Dios Triuno es vida para el hombre tripartito, pág. 155)

El arreglo soberano del Señor para la compenetración del Cuerpo

Bajo la soberanía de Dios, esta compenetración universal es posible en la era moderna por conveniencias modernas como la transportación y los métodos de comunicación.

Todas las iglesias locales de todo el mundo hoy en día deben ser uno. Hoy en día, a diferencia de la época de Pablo, es muy fácil viajar y comunicarse casi con cualquier lugar de la Tierra. Debido a esto, las iglesias hoy en día deben mezclarse mucho más que en la época de Pablo. No solo en conformidad con la revelación de la Biblia, sino también conforme a las facilidades modernas, nosotros debemos ser uno, y debemos estar mezclados hasta donde sea viable. (Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, pág. 20)

Finalmente, las iglesias también necesitan la compene-tración. Debido al progreso de las telecomunicaciones y medios de transporte hoy en día, las distancias geográficas han sido grandemente reducidas. Antes de la Segunda Guerra Mundial, no era fácil para la gente viajar de los Estados Unidos a Hong Kong. Debido a los diferentes medios de transporte y a las dificultades para viajar, la gente no podía llegar y reunirse al mismo tiempo. ¿Cómo podría haber compenetración así? Sin embargo, ahora hay tantos aviones volando a través del mundo entero; son rápidos y puntuales. Hoy, todo tipo de inventos e instrumentos han causado que la gente del mundo entero sea compenetrada. La compenetración del Cuerpo de Cristo es posible a través de todos los medios modernos de transportación. Por eso, todas las iglesias deben vivir una vida en el espíritu y ser compenetrados para la manifestación de la realidad del Cuerpo de Cristo. (A General Outline of God’s Economy and the Proper Living of a God-Man, pág. 68)

A la luz de la soberana provisión del Señor, no debemos darnos ninguna excusa para no compenetrarnos. Esta compenetración no está limitada a unas cuantas iglesias en una región en particular o bajo el cuidado de un obrero en particular; por el contrario, la compenetración es global.

Las iglesias locales deben tener comunión con todas las iglesias locales genuinas de toda la tierra, a fin de guardar la comunión universal del Cuerpo de Cristo. Cualquier iglesia local que no guarde esta comunión universal del Cuerpo de Cristo, es divisiva y se constituye en una secta local. Algunas llamadas iglesias locales no son genuinas y se han convertido en divisiones; no es necesario tener comunión con tales "iglesias". Pero sí debemos tener comunión con todas las iglesias locales genuinas de toda la tierra a fin de guardar la comunión universal del Cuerpo de Cristo. Si no lo hacemos, dejamos de ser la iglesia y nos convertimos en una secta. Una iglesia es una que permanece en el Cuerpo; una secta es un grupo de creyentes que se dividen del Cuerpo. Cuando mi brazo permanece unido a mi cuerpo, es parte de mi cuerpo vivo. Si lo cortan y lo separan del cuerpo, se convierte en algo muerto. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 137)

La expresión única de Cristo está en la unidad única del Cuerpo único de Cristo (Ef. 4:3-4). Sin el Espíritu no podemos tener la unidad. Esta expresión única también está en la comunión única del Espíritu y participa del fluir único del Dios Triuno (1 Jn. 1:3; 2 Co. 13:14). Existe un solo Dios Triuno y una sola comunión, un solo fluir del Espíritu. La expresión de Cristo está en el mover único de Dios para el cumplimiento de Su economía única (Ef. 1:10; 1 Ti. 1:4b) y en la compenetración única en la vida de Cristo con miras a Su testimonio único en el universo (1 Co. 12:24). Todo debe ser único. Si solamente las iglesias del distrito de usted se compenetran, esto no es la compenetración única, sino una "compene-tración sectaria", o sea, una secta. (Los diez "unos" extremadamente cruciales para la edificación del Cuerpo de Cristo, pág. 58)

Problemas que surgen por no estar compenetrados

Por eso, es muy serio cuando alguno de los que sirven en el recobro del Señor dejan la práctica de la compenetración a través de la comunión y la oración. Esto es cierto ya sea que sean colaboradores laborando entre las iglesias, ancianos sirviendo en una iglesia local, o santos sirviendo en las reuniones de niños, en los recintos universitarios o en cualquier otro lugar. Muchos de los problemas que surgen entre las iglesias tienen su origen en este punto. Hablando del ancianato, el hermano Lee previno que el problema más grande era el no estar dispuesto a ser compenetrados a través de la comunión:

Para poder administrar una iglesia, los ancianos deben tener una comunión detallada. Si hay cinco ancianos, son como cinco terrones de barro. Deben mezclarse juntos con agua hasta que los cinco terrones se hagan un solo terrón y sean indistinguibles los unos de los otros. Esta mezcla es la comunión. Los cinco ancianos deben estar buscando juntos la dirección del Señor. Lo que hay que temer en el manejo de la iglesia no es la ignorancia de los ancianos en el manejo de los asuntos, sino su falta de voluntad para tener comunión. (The Elders' Management of the Church, pág. 157)

No importa cuál sea la razón, si es por ofensas personales, diferencias de opinión, o alguna otra razón, no podemos dejar de reunirnos para orar y tener comunión. El dejar de hacerlo crea una gran oportunidad para que el enemigo cause malentendidos, fomente conflictos y hostilidad y eventualmente cause división.

Debemos tener la realidad de la comunión y de la compenetración del Cuerpo de Cristo. De otro modo, no importa cuánto le sigamos ni cuán sencillos y humildes seamos, tarde o temprano habrá problemas, e incluso divisiones, entre nosotros. Por tanto, debemos ser gobernados por la visión del Cuerpo y seguir en las huellas del apóstol al introducir a todos los santos de todas las iglesias en la vida de compenetración de todo el Cuerpo de Cristo. (La experiencia de la salvación orgánica de Dios equivale a reinar en la vida de Cristo, pág. 73)

La falta de compenetración es tierra fértil para la ambición y el orgullo. Como los que servimos al Señor, debemos saber que los microbios de la ambición y el orgullo están dentro de nosotros.

Todos los problemas se deben a dos viejos "topos": la ambición y el orgullo. Si nuestra ambición y nuestro orgullo hubiesen sido aniquilados, no habría problema alguno. Nos gusta tener una posición. Nos gusta recibir honores y ser tenidos en alta estima por las personas. Quizás no lo digamos, pero tenemos que ser honestos delante del Señor. ¿Qué se esconde en nuestro corazón? Si no fuéramos ambiciosos, jamás tendríamos problemas con los demás. Si no tuviéramos ambición alguna ni hubiera orgullo en nosotros, no tendríamos problemas con nadie. (Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asuntos cruciales con respecto a la practica del recobro del Señor, pág. 56)

Más de una vez en nuestra historia, la ambición y el orgullo han tenido como resultado que algunos obreros consideren el área donde ellos laboran como su propio dominio, y en mayor o menor medida, separan a las iglesias que reciben su propio ministerio de la comunión de todas las iglesias. Esas iglesias han sufrido pérdida, y la práctica del Cuerpo de Cristo entre las iglesias del recobro del Señor ha sido dañada. Por esta razón, el hermano Lee habló de este tema repetidas veces.

En segundo lugar, la ambición también puede enfocarse en obtener un grupo de personas, o un distrito para su obra. ¿Quién no tiene tal ambición? Estuve con el hermano Nee, y aprendí mucho de él. Nunca vi que él tuviera la ambición de obtener una congregación, o un distrito para que fuese su pequeño imperio. Tal vez usted quiera ser un emperador en su distrito, donde todo esté bajo su control y su gobierno, y donde todos tengan que hacerle caso a usted. ¿Quién no es así? Yo era así, pero el Señor ha trabajado en mí. La ambición de algunos tal vez sea cautivar personas para que sean sus colaboradores privados. Tal vez atraiga, cautive y gane a personas con tal propósito. Esto significa que en su trabajo en el recobro del Señor tal vez tenga un círculo de aquellos que tienen una estrecha relación con usted. Ellos aprecian su habilidad y su capacidad; así que son uno con usted. Vienen a ser sus colaboradores personales. Ellos son colaboradores, pero en particular son colaboradores de alguien. ¿No se han dado cuenta de esta situación en el recobro del Señor? Yo lo he visto personalmente.

A principios de 1984 convoqué tres conferencias urgentes de colaboradores y ancianos. En la introducción les hice notar que entre nosotros hay una tendencia a la división. Me refería a que algunos colaboradores, muy capacitados en el recobro del Señor, querían que sus distritos fueran su imperio, y les agradaba atraer a otros para que fueran sus colaboradores personales. Todos somos colaboradores en la obra, pero algunos vienen a ser colaboradores particulares de aquellos que los atraen. Por eso, les advertí a todos ustedes. (Una exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, págs. 39-40)

La tendencia a mantener territorios separados

Otro factor divisivo, que estaba escondido, fue la tendencia a mantener territorios separados. La obra del Señor y Su mover, que tiene como objetivo el cumplimiento de la economía eterna de Dios, es una sola y única. Si consideramos como nuestro propio territorio particular cualquier región en la que tomamos parte de la única obra del Señor, esto será una causa de división, un factor causante de división. Incluso la tendencia a mantener territorios separados deberá ser erradicada. Debemos laborar para el Señor dentro de lo que Él nos ha medido para nosotros (2 Co. 10:13-16), pero no debemos considerar aquello que el Señor haya medido para nosotros como nuestro territorio particular. Nuestra obra local en nuestra región deberá beneficiar al Cuerpo universal del Señor. En el Nuevo Testamento no vemos cosas como una jurisdicción dentro de la obra del Señor.

Laborar de tal modo que se evita mezclar la obra de uno con la de los demás

En el pasado también existía otro factor escondido que consistía en laborar de tal modo que se evitaba mezclar la obra de uno con la de los demás. El Nuevo Testamento nos revela que la obra que Pedro realizó para el Señor, llevada a cabo principalmente en tierras judías, y la obra de Pablo, llevada a cabo principalmente en el mundo gentil, eran ambas en beneficio del único Cuerpo de Cristo, sin ninguna distinción o separación. Ellos fueron uno en lo referido a llevar a cabo la economía neotestamentaria de Dios. El efecto de la obra de Pedro se dejó sentir en Corinto (1 Co. 1:12), y Pablo sí fue a Jerusalén a tener comunión con los apóstoles y ancianos allí (Hch. 15:2, 4; 21:17-20a). Esta clase de comunión, como la circulación de la sangre en nuestro cuerpo, contribuye a la circulación de la vida divina en el Cuerpo de Cristo. Dicha comunión mezcla las diferentes partes de nuestra labor para el recobro del Señor hasta que todas ellas forman parte de un solo y único mover. Si en nuestra obra carecemos de esta clase de comunión, esto podría desarrollarse hasta constituir otro factor causante de división. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 21)4

Si ponemos en práctica la comunión universal del Cuerpo de Cristo, las iglesias que están en nuestra región no van a tener su propio sabor:

Es imprescindible ver que independientemente de cuántas regiones y cuántos obreros haya, el testimonio del Señor tiene que ser uno solo, pues no hay dos Señores ni tres, sino únicamente un solo Señor que lleva a cabo Su mover aquí en la tierra. Por tanto, hay solamente un mover llevado a cabo por un solo ministerio a fin de producir un solo Cuerpo que es portador de un solo testimonio. Tenemos que considerar la verdadera situación entre nosotros. Regionalmente, algunas de las iglesias manifiestan diferentes sabores. Las iglesias no debieran tener el sabor de su región ni debieran dar la impresión de pertenecer a cierta región. La impresión que las iglesias deben dar es que son el único y verdadero testimonio de Jesús. Ninguna región debe poseer su propia naturaleza, su propio sabor, color y forma. Las iglesias únicamente deben ser el testimonio de Jesús. (Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asuntos cruciales con respecto a la practica del recobro del Señor, pág. 53)

El hecho de que todas las iglesias sean idénticas significa que todas tienen que tener el mismo color y sabor. Sin embargo, los santos de cierta región podrían tener un color o sabor especial. No debería de haber tal diferencia en color o sabor entre las iglesias. Aunque los santos son de diferentes razas y nacionalidades, las iglesias, no obstante, deben ser idénticas, ya que todos hemos sido salvos y regenerados y estamos siendo santificados y transformados. En esencia, apariencia y expresión, todas las iglesias locales deben ser idénticas. (The Conclusion of the New Testament, Messages 189-204, pág. 2190)

Realmente, el hecho de que hayan surgido las enseñanzas diferentes entre nosotros y la tendencia de apartarse de la comunión de las iglesias es un síntoma de la ambición.

Quisiera decir algo por causa de los hermanos jóvenes. La ambición de los hermanos es un problema en la iglesia. Es una vergüenza decir esto, pero es un hecho. Esta ambición le causó al hermano Nee mucho sufrimiento. El hermano Nee nos decía que nadie le había dado una posición y que él no tenía ninguna posición que dar a otros. Finalmente, aquellos que ambicio-naban tener una posición se iban. Algunas de las divisiones fueron causadas por este tipo de ambición. Los ambiciosos nunca reconocían que eran ambiciosos. Cuando causaban división, lo hacían con algún pretexto. Ellos se ponían como "capa" cierta doctrina. Decían que la iglesia estaba equivocada en esa doctrina en particular, y debido a que ellos sí veían tal asunto con claridad, se veían obligados a salir. Esto era un pretexto nada más, una excusa y una capa para cubrir su ambición. (La historia de la iglesia y las iglesias locales, págs. 94-95)

Todos debemos admitir que tenemos los microbios del orgullo y la ambición en nuestra humanidad caída. ¿Qué nos puede preservar? Solamente la comunión, la circulación de vida en la compenetración del Cuerpo.

La circulación de la sangre en nuestro cuerpo físico es un buen cuadro de la comunión, del fluir de la vida divina, en el Cuerpo de Cristo. Si nuestra circulación sanguínea no es normal, esto podría provocarle muchas enfermedades a nuestro cuerpo. Una circulación sanguínea normal absorbe toda clase de gérmenes. Yo estuve en Taipei por aproximadamente cinco años, a partir de finales de 1984. Después de unos tres años, surgieron problemas entre las iglesias. Los problemas que existen entre las iglesias actualmente se deben a la falta de comunión, esto es, a la falta de la circulación sanguínea. Esta falta de comunión dio lugar a que el enemigo actuara.

Algunos tal vez piensen que son sabios y que pueden mantenerse aislados. Pero si alguna parte del Cuerpo de Cristo se separa, esa parte finalmente morirá. La mejor manera de mantenernos sanos es "recibir más sangre y dar más sangre", es decir, mantenernos en la comunión, en la circulación de la vida. Entonces nos salvaremos a nosotros mismos y fomentaremos la sanidad del Cuerpo. En algunos lugares no ha habido paz debido a la falta de comunión. Cuanta más comunión tengamos, más paz tendremos. (Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2), pág. 133)

¿Quiénes son los "hermanos compenetrados"?

En el último año de su ministerio público, el hermano Lee, en las reuniones de entrenamiento y conferencias, deliberadamente trató de ayudar a los colaboradores a no hablar sus propias cosas sino de acuerdo al hablar de él, pidiendo a los "hermanos compenetrados" que confirmaran los mensajes. A través de esto él los entrenó a hablar la misma cosa y a servir de manera compenetrada como consiervos con él para llevar a cabo el ministerio del Señor. Además, pasó mucho tiempo de compenetración personal con los hermanos que coordinaban con él con el fin de perfeccionarlos y darles el cargo de permanecer en la línea central de la economía de Dios para la edificación del único Cuerpo de Cristo.

Casi al final de la vida del hermano Lee, el Señor le mostró que Él había preparado a un grupo de "hermanos compenetrados" que laborarían juntos y llevarían a cabo el ministerio después de su partida. ¿Quiénes son estos "hermanos compenetrados"? Cuando le hicieron la pregunta a un colaborador, respondió: "Ellos son los que están compenetrados". Hay mucha sabiduría en esta respuesta. No hay una membresía con relación a los "hermanos compenetrados". No se ha tratado de hacer una lista de los que son "hermanos compenetrados". Desde que el hermano Lee falleció se le ha dado mucha atención a ampliar la compenetración para incluir a más colaboradores de todo el mundo. Algunos hermanos han dicho que prefieren el término "hermanos que se están compenetrando" en reconocimiento de que el Señor todavía los está compenetrando. Aquellos que demandan una lista formal de los "hermanos compenetrados" están buscando un blanco qué criticar para poder cambiar algo orgánico en algo organizado.

Un ataque reciente mencionó que usar los términos "compenetrados" y "que se están compenetrando" para referirse a los colaboradores, revela una falta de entendimiento de los colaboradores en cuanto a la verdad. Esencialmente, este ataque acusó a los colaboradores de no ser claros en si eran "compenetrados" o estaban "compenetrándose". También se les acusó a los colaboradores de exaltarse ellos mismos insinuando que ellos "han logrado un estado perfecto de estar compenetrados". Ambas acusaciones son falsas. El uso de los términos "compenetrados" y "que se están compenetrando" por los colaboradores está en el mismo principio como el uso en el ministerio de "mezclado" y "mezcla". Por una parte, como creyentes hemos sido mezclados con el Señor (1 Co. 6:17; Ro. 11:17). Por otra parte, hay necesidad de crecer en la vida del Señor, dejándolo que se mezcle más en nosotros (Ef. 3:17, 1 Co. 12:13). Por tanto, como creyentes hemos sido "mezclados" y estamos "en la mezcla". En el mismo principio, los colaboradores están "compenetrados" y "se están compenetrando".

1 Co. 6:17 – Pero el que se une al Señor, es 2un solo espíritu con Él.

Nota 6:172– Esto indica que el Señor como Espíritu se mezcla con nuestro espíritu. Nuestro espíritu fue regenerado por el Espíritu de Dios (Jn. 3:6), el cual ahora está en nosotros (v. 19) y es uno con nuestro espíritu (Ro. 8:16). Esta es la manera en que el Señor, quien se hizo el Espíritu vivificante por medio de la resurrección (15:45; 2 Co. 3:17) y quien está ahora con nuestro espíritu (2 Ti. 4:22), es hecho real para nosotros. En las epístolas de Pablo, por ejemplo en Ro. 8:4-6, frecuentemente se hace referencia a este espíritu mezclado.

Ro. 11:17 – Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido 1injertado entre ellas, y viniste a ser copartícipe de la raíz de la grosura del olivo.

Nota 11:171– El injerto produce una unión orgánica (véase la nota 51 del cap. 6). No es cambiar una vida pobre por una vida mejor, sino unir dos vidas de modo que se mezclen en una sola vida y un solo vivir. Esto sucede cuando dos vidas semejantes pero diferentes pasan por la muerte (el cortar) y la resurrección (el crecer). Esto representa nuestra unión con Cristo.

Ef. 3:17a – para que Cristo haga Su hogar en vuestros corazones por medio de la fe.

1 Co. 12:13 – Porque en un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo Cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a 5beber de un mismo Espíritu.

Nota 12:135– Ser bautizados en el Espíritu es entrar en el Espíritu y perderse en El; beber del Espíritu es recibir al Espíritu en nuestro interior y permitir que nuestro ser sea saturado de Él. Por medio de estos dos procedimientos, somos mezclados con el Espíritu. Ser bautizados en el Espíritu es el comienzo de la mezcla y ocurre una vez y para siempre. Beber del Espíritu es la continuación y la realización de la mezcla y es perpetuo, para siempre. Esto requiere que invoquemos al Señor continuamente y que saquemos con gozo aguas de Él, quien es la fuente de agua viva (Is. 12:3-4; Jn. 4:10, 14).

¿Cómo entonces debemos entender y aplicar el término "hermanos compenetrados"? Muy sencillamente los hermanos compenetrados son aquellos quienes buscan ser compenetrados y quienes buscan introducir a todas las iglesias locales de la tierra en la compenetración universal del Cuerpo de Cristo. Son aquellos que aplican el principio del Cuerpo a su ministerio y obra, aquellos en los cuales su ministerio y obra está abierta a otros, dejando que otros los ajusten y los calibren. Finalmente, son aquellos quienes fielmente están colaborando de acuerdo a la carga que se encuentra en el ministerio del hermano Lee de traer a las iglesias a la realidad del Cuerpo de Cristo a través de la cumbre de la revelación divina, a través del vivir del Dios-hombre y a través de pastorear de acuerdo a Dios.

La compenetración no está confinada a un grupo cerrado de hermanos. Al contrario, es el deseo del Señor que todos los creyentes en todas las iglesias locales entren en la realidad del Cuerpo de Cristo a través de ser compenetrados. Como dijo el hermano Nee:

En el pasado a nuestros colaboradores no les gustaba trabajar en coordinación. Ahora tienen que aprender la lección de la coordinación. Ellos deben tomar la delantera en este asunto, pero este trabajo no pertenece a los colaboradores nada más; todos tienen parte en esto (The Collected Works of Watchman Nee, tomo 61, pág. 153).

Noten una vez más lo inclusivo que es la descripción que el hermano Lee hace del compenetrar:

Entre nosotros debemos tener la compenetración de todos los miembros del Cuerpo de Cristo, la compenetración de todas las iglesias en los distritos, la compenetración de todos los colaboradores y la compenetración de todos los ancianos. (La esfera divina y mística, pág. 91)

Esto requiere que nosotros busquemos la oración y comunión con un espíritu apropiado, estando dispuestos a ser mutuamente ajustados, armonizados, calibrados y mezclados con otros. Si ésta no es nuestra práctica y si nuestra meta en la vida de iglesia no es practicar la unidad del Cuerpo y la unanimidad con todos los santos y las iglesias, entonces seguramente nos hemos desviado de la línea central de la economía de Dios y de nuestro llamado como el recobro del Señor para la realización de Su economía divina. Si vemos que la edificación del Cuerpo de Cristo provee una base para el regreso del Señor, ¿por qué buscar cualquier meta privada que sea menos que esto?

Conclusión

En La esfera divina y mística hay un pasaje muy dulce que muestra el sentir del hermano Lee acerca de la compenetración, en el cual él iguala el aprender a ser compenetrado entre los hermanos con la respuesta del Señor a su oración por sabiduría años antes:

Cuando yo apenas tenía veintisiete años de edad, se levantó una iglesia en mi pueblo natal. Aprendí a hacerlo todo por medio de la cruz y por el Espíritu para ministrar a Cristo por el bien de Su Cuerpo. Puesto que era joven, hice la oración de Salomón: "Señor, dame la sabiduría para que pueda salir y entrar entre Tu pueblo" (2 Cr. 1:10), y el Señor me respondió. A través de los años, he aprendido a compenetrarme con los santos. (La esfera divina y mística, pág. 92-93)

Que todos los santos en el recobro del Señor también sean preservados en la práctica de ser compenetrados para que participen en la realidad del Cuerpo de Cristo.

Libros importantes en cuanto a la compenetración:


Notas:

1 La compenetración también puede verse en la ofrenda de harina y en el un solo pan que representa el Cuerpo único de Cristo—1 Co. 10:17; Lv. 2:4; Jn. 12:24 (véase Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, págs. 18-19).

2Véase Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, págs. 19-20.

3 Este es el registro de la reunión de los colaboradores en la cual hablaron tanto el hermano Nee como el hermano Lee. Esto se encuentra publicado en The Collected Works of Watchman Nee, pero el orador en este punto específico era el hermano Lee. This is the record of a co-workers' meeting in which both Brother Nee and Brother Lee spoke.

4Entre muchos otros extractos del ministerio que tratan este asunto, los siguientes son especialmente instructivos: